Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Santuario de dos niveles
- Imagen de piedra de Hariti
- Cinco figuras infantiles
La historia del lugar
En la ladera de Swayambhu, bajo un techo de dos niveles, se alza una Hariti de piedra con cinco figuras infantiles a su lado. La tradición newar asignó a la temible diosa el papel de guardiana de la colina y de los niños. El nombre Ajima suena como una forma de dirigirse a la mujer mayor de la familia, a la abuela. A su imagen se le llevan grano, yogur y huevos de pato, y aquí ofician sacerdotes budacharyas.
Dentro del santuario de dos niveles, Hariti está sentada entre cinco niños. Esta imagen de piedra sustituyó a una estatua que una vez fue destruida por orden de un hombre que antes había rezado a la diosa para pedir ayuda.
Una tradición budista cuenta que Hariti robaba y devoraba en otro tiempo a los hijos de otras personas. Buda escondió a uno de los propios hijos de Hariti bajo un cuenco de limosnas. Tras sufrir aquella pérdida, Hariti prometió proteger a aquellos a quienes antes daba caza. Según la tradición, este encuentro tuvo lugar en Rajgir, en la India. La tradición newar asignó a Hariti un lugar en Swayambhu como protectora de los niños y guardiana de la colina. Ajima significa «abuela»: a la temible diosa se la invoca como a la mujer mayor del linaje, capaz tanto de enviar una enfermedad como de librar de ella.
En mil setecientos noventa y nueve, el rey de Nepal Rana Bahadur Shah intentó salvar de la viruela a su esposa favorita, Kantavati, madre de su pequeño hijo Girvan. Lo que estaba en juego era la familia y la dinastía. Para que Kantavati alcanzara a ver a su hijo como rey, Rana Bahadur entregó el trono al niño de dos años y él mismo se dedicó a plegarias y rituales de curación.
Kantavati murió. Entonces Rana Bahadur decidió que las divinidades lo habían engañado. Hariti era responsable de proteger a los niños y de salvar de la viruela, por lo que el rey ordenó en Swayambhu sacar su imagen del santuario, profanarla con excrementos humanos y romperla. Prohibió el culto a la diosa. Al mismo tiempo, comenzaron a expulsar del valle de Katmandú a las familias con hijos enfermos: el rey intentaba proteger del contagio al pequeño Girvan.
Girvan conservó el trono, pero en mil ochocientos dieciséis murió él mismo de viruela, a los diecinueve años. La prohibición del culto a Hariti fue levantada antes: el santuario se purificó y volvió a abrirse. A comienzos del siglo diecinueve instalaron aquí otra imagen de la diosa: precisamente aquella junto a la cual se colocaron cinco niños.
La viruela desapareció, pero se siguen llevando ofrendas a Hariti por la salud de los niños. En el templo ofician por turnos sacerdotes budacharyas; entre las ofrendas hay grano, yogur y huevos de pato. No quedó nada de la estatua que Rana Bahadur ordenó castigar. Los padres se detienen ante su sustituta.
Información práctica
Santuario en funcionamiento; no se ha confirmado el régimen de acceso actual. Planifique la visita como exterior.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Este es un lugar de culto vivo: deje libre el paso y observe los rituales desde una distancia respetuosa.
