Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Puerta occidental
- Letrero de acceso
- Tejado dorado de dos niveles
- Puertas de plata
La historia del lugar
En la puerta occidental comienza la parte exterior del Templo de Pashupatinath, y más allá se extiende el patio principal, donde se celebran ritos diarios en torno a un lingam pétreo de cuatro caras. Sobre el patio se alza una pagoda dorada de dos niveles, construida bajo el rey Bhupatindra Malla en mil seiscientos noventa y siete. Tras las puertas de plata, los peregrinos buscan el darshan, el encuentro de miradas con Shiva, venerado aquí como Pashupati, señor de los seres vivos. Desde las terrazas de la orilla opuesta del Bagmati se ve el tejado dorado sobre el patio, mientras que el propio lingam permanece en lo profundo del santuario.
El veinticinco de abril de dos mil veinticinco, los esposos Sudhir Lakshman Prabhu y Prasanna Prabhu llegaron a la puerta occidental: eran peregrinos hindúes de Florida, que habían viajado para realizar una puja, un culto personal ante Pashupati. Sudhir tenía setenta y cinco años. Había participado en la creación de un templo de Ganesha en Jacksonville y ocupaba un cargo directivo en una asociación hindú del nordeste de Florida.
Los guardias preguntaron a los esposos si realmente eran hindúes. Ni en los pasaportes ni en los permisos de conducir constaba la religión. Sudhir mostró una fotografía de un rito familiar en India, su tarjeta de visita y el mangalsutra al cuello de su esposa, un collar que una mujer hindú casada recibe al contraer matrimonio. Se ofreció a recitar de memoria el mantra Gayatri. Aun así, los guardias decidieron que, por su apariencia, los esposos no parecían hindúes y no los dejaron pasar. Los Prabhu se fueron sin realizar la puja y después enviaron una queja por escrito al fondo del templo.
Más allá de esta frontera se encuentra el patio principal del Templo de Pashupatinath. Su nombre significa Shiva en la forma de Pashupati, señor de los seres vivos. Los peregrinos vienen aquí para el darshan: el encuentro de miradas con la deidad, representada por un lingam pétreo de cuatro caras. Al patio interior se admite a los hindúes; los demás ven el tejado dorado desde las terrazas de la orilla opuesta del Bagmati. Así surgió la zona exterior, donde la historia del santuario debe contarse ante puertas cerradas.
Los documentos no indican cuándo apareció exactamente la restricción. Govinda Tandon, antiguo responsable del fondo del templo, la relaciona con un ataque de mediados del siglo catorce. Entonces, el sultán bengalí Shamsuddin Ilyas Shah llevó un ejército al valle de Katmandú en busca de botín. Los soldados saquearon los santuarios y rompieron el antiguo lingam de Pashupati en tres partes. El ejército se marchó con los objetos de valor del templo, y hubo que crear de nuevo el principal objeto de veneración.
Aproximadamente una década después, el principal dignatario Jayasimharama Vardhana pagó la restauración del templo. En mil trescientos sesenta instalaron dentro un nuevo lingam, y los sacerdotes reanudaron a su alrededor los ritos diarios. Según la explicación de Tandon, tras el saqueo los guardianes del santuario empezaron a restringir la entrada para que algo semejante no volviera a ocurrir; por ahora es imposible confirmar la fecha exacta en que se introdujo la norma.
La pagoda dorada de dos niveles sobre el patio es más reciente: el rey Bhupatindra Malla construyó el edificio actual en mil seiscientos noventa y siete. Tras sus puertas de plata se encuentra el lingam que se considera instalado por Jayasimharama después de la devastación. Junto a la puerta occidental permanece el letrero de acceso solo para hindúes, aquel mismo ante el cual Sudhir y Prasanna Prabhu terminaron su peregrinación.
Información práctica
Acceso al patio 4:00–21:00; darshan interior según el horario.
Comprobado: 17 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No intenten pasar por la entrada cerrada ni discutir con los guardias. Observen el templo desde los puntos accesibles y no obstaculicen las filas ni los ritos.
