Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Pequeños braseros
- Moldes de madera
- Cordones de laca de colores
- Conjuntos de pulseras
La historia del lugar
El nombre de Maniharon ka Rasta conserva el de los manihar, familias musulmanas que se ganaban la vida con pulseras de laca. Al crearse la nueva capital, los artesanos fueron asentados en distintos barrios, y a esta comunidad le correspondió una calle junto al Bazar Tripolia. Los conjuntos de aros multicolores recuerdan que las pulseras rojas y verdes formaban parte del regalo nupcial para una novia hindú. La laca se ablandaba con el calor, por lo que la joya podía ajustarse a la mano, repararse tras una grieta y decorarse de nuevo.
El artesano calienta laca purificada, una resina natural que los insectos dejan en las ramas, aplica una capa de color, estira la masa blanda hasta formar un cordón y lo cierra alrededor de un molde de madera. Tradicionalmente, los hombres trabajan junto a pequeños braseros; las mujeres seleccionan conjuntos para las clientas, venden los artículos y gestionan las tiendas. Algunos letreros de aquí contienen la palabra «maniharin»: así se llama a una mujer de una familia de artesanos.
Los manihar son una comunidad, predominantemente musulmana, de fabricantes de pulseras. Maniharon ka Rasta significa «calle de los manihar» y nombra a las personas para quienes fue destinada. Según la tradición familiar del artesano Awaz Mohammed, sus antepasados fueron pastores y comerciantes de caballos: se ganaban la vida con los rebaños y el comercio. Tras establecerse en Bagru, cerca de Jaipur, aprendieron a trabajar la laca de maestros hindúes lakher. Esta es una historia de linaje, no una biografía documentada de cada generación.
Cuando Sawai Jai Singh II fundó la nueva capital y distribuyó a los artesanos por barrios separados, asignó esta calle, junto al Bazar Tripolia, a los manihar. Aquí una familia podía situar juntas la casa, el brasero, el taller y el mostrador. El comprador tampoco tenía ya que buscar a un artesano por la ciudad: para comprar pulseras de laca se iba con los manihar, y su oficio se convirtió en una dirección.
Las pulseras rojas y verdes fabricadas por artesanos musulmanes formaban parte del regalo nupcial para una novia hindú y señalaban que estaba casada. Había que ajustar el tamaño a una mano concreta, por lo que el vínculo entre el taller y la clienta no terminaba con la venta de una joya acabada. La laca calentada podía ensancharse, estrecharse, unirse después de romperse y decorarse de nuevo con piedras o vidrio. Las familias vivían de estos encargos durante todo el año.
Antes de Holi, esos mismos artesanos cambiaban de técnica. Calentaban la laca y, mediante un tubo metálico, soplaban para formar una esfera hueca y fina: una gulal gota. Echaban polvo de color dentro y sellaban el orificio. La esfera debía romperse al lanzarla y liberar el color. Según la tradición de los propios manihar, los gobernantes de Jaipur recorrían la ciudad en elefantes y arrojaban esas esferas a los participantes de la fiesta; más tarde, las familias siguieron enviando encargos al palacio. La diversión palaciega de temporada se convirtió en el segundo artículo de esta calle, aunque las pulseras seguían proporcionando los ingresos constantes.
Awaz Mohammed heredó el oficio de su familia y, en dos mil trece, recibió un premio nacional por su trabajo con la laca. En el registro de artesanos de Rajastán, la dirección de su taller figura sin nombre de empresa ni de galería comercial: Maniharon ka Rasta, casa cincuenta y cuatro.
Información práctica
La mayoría de los talleres trabajan de 10:00 a 20:00; muchos cierran el viernes por la tarde y los domingos; entrada libre.
Comprobado: 17 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No te acerques a los braseros ni distraigas al artesano mientras calienta el material. Solo se puede fotografiar el trabajo con permiso.
