Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Torre de ladrillo rojo
- Cuatro esferas de reloj
- Ventanas en arco
La historia del lugar
Aquí la vía de pasajeros terminaba en el mismo borde de la península: la estación terminal del Ferrocarril Kowloon-Cantón conectaba los trenes que llegaban con el ferry que cruzaba la bahía. En mil novecientos quince levantaron la torre sobre la terminal, y seis años después el reloj empezó a funcionar en sus cuatro esferas. El ladrillo rojo y las ventanas en arco recuerdan que en otro tiempo fue una esquina de un gran edificio. Ahora, detrás de la torre se encuentra el Centro Cultural de Hong Kong.
En la primavera de mil novecientos setenta y siete, el arquitecto David Russell reunió a la Hong Kong Heritage Society. Su primera gran campaña comenzó aquí. Para entonces, los trenes ya llevaban dos años llegando a la nueva estación de Hung Hom, al este de Tsim Sha Tsui, y la antigua terminal detrás de la Torre del Reloj se preparaba para la demolición.
Esta terminal era la estación terminal del Ferrocarril Kowloon-Cantón; Cantón es el antiguo nombre europeo de Guangzhou. Los trenes llegaban hasta el mismo borde de la península, y allí los pasajeros cambiaban al ferry que cruzaba la bahía. La torre se levantó junto con la terminal en mil novecientos quince, y el reloj de cuatro esferas se puso en marcha seis años después. Señalaba el lugar donde el ferrocarril se unía al nodo de transporte marítimo.
El Gobierno se proponía liberar el solar para un nuevo complejo cultural. Russell y sus compañeros propusieron integrar la terminal en el futuro desarrollo. El comité de la sociedad tenía solo catorce miembros —arquitectos, profesores y especialistas en urbanismo—; la mitad eran chinos. Sostenían que la ciudad no necesitaba una maqueta de la antigua estación, sino el edificio auténtico que habían utilizado varias generaciones de pasajeros.
El gobernador Murray MacLehose, que impulsaba la construcción de una gran sala de conciertos, respondió que la terminal ocuparía el espacio necesario y retrasaría el proyecto. La sociedad le envió una petición, exigió una revisión independiente del plan y, tras la negativa, recurrió a la reina Isabel II. En junio de mil novecientos setenta y ocho llegó la respuesta definitiva: no habría intervención. Dos días después, los obreros comenzaron a desmontar la terminal.
La campaña perdió la disputa por todo el edificio. La única concesión fue la torre: decidieron dejarla en su emplazamiento original e integrarla en el nuevo complejo. Para David Russell y su sociedad, esto significaba que desaparecía el principal objeto de su primera campaña y que el fragmento conservado mostraba aún con mayor claridad la magnitud de la pérdida.
Detrás de la torre se alza ahora el Centro Cultural de Hong Kong: allí estaban las salas y los andenes de la terminal. De la estación, en su ubicación original, solo queda un rincón de ladrillo rojo con el reloj. Por eso la torre está aislada: el edificio vecino del que formaba parte fue desmontado a su alrededor.
Información práctica
La plaza es accesible desde el exterior. La torre está en obras de mantenimiento hasta finales de 2026; durante este periodo se han instalado vallas y andamios, y es posible que la torre no sea visible para el público.
Comprobado: 29 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No es necesario entrar: aléjese un poco e imagine alrededor de la torre el volumen de la antigua terminal.
