Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Malecón de piedra
- Puestos
- Muelles
- Barcos de pesca
La historia del lugar
El nombre finlandés «Kauppatori» se traduce literalmente como Plaza del Mercado. Los puestos ocupan aquí el malecón de piedra y, a comienzos de octubre, llegan hasta el agua: los pescadores amarran sus barcos en los muelles y venden desde ellos arenque báltico. Así se comerciaba aquí incluso antes de que existiera la plaza.
En el siglo dieciocho, en el lugar del actual pavimento había aguas poco profundas. Los pescadores de la costa y de las islas amarraban en muelles de madera y entregaban las capturas directamente desde las barcas. El gran comercio urbano se celebraba junto al ayuntamiento, en la plaza que más tarde se convirtió en la Plaza del Senado.
Después de la guerra y la ocupación de Helsinki, las ferias se suspendieron temporalmente. En mil setecientos cuarenta y tres, un decreto real volvió a asignar a la ciudad mercados de invierno y otoño. Para la feria de otoño, los pescadores llegaban por mar desde la costa, las islas Åland e incluso Estonia. Llevaban pescado salado para obtener dinero por sus capturas, y los habitantes de la ciudad almacenaban comida antes de la época en que los caminos reblandecidos ya dificultaban el transporte, mientras que el hielo aún no soportaba a personas ni caballos. Para los propios vendedores, navegar tarde también era peligroso: comenzaban las tormentas y aparecía el primer hielo.
Cuando Helsinki fue reconstruida como nueva capital, los responsables de las obras destinaron la antigua Plaza del Ayuntamiento al centro administrativo. Desde mil ochocientos trece, los trabajadores restauraban los muelles incendiados, rellenaban la parte poco profunda de la bahía y acondicionaban puertos para barcos de vela, barcas de pesca y la comunicación con la fortaleza de Suomenlinna (antigua Sveaborg). En mil ochocientos dieciocho, el comercio de alimentos fue trasladado desde la futura Plaza del Senado hasta aquí, a la orilla. Los pescadores continuaron vendiendo desde las barcas y los campesinos disponían sus productos sobre mesas.
En mil ochocientos cincuenta y nueve, a los habitantes del campo se les permitió comerciar en cualquier lugar. Desapareció la obligación de acudir a la feria urbana, pero los vendedores siguieron reuniéndose aquí: muchos compradores en un solo lugar permitían comparar precios y vender una gran cantidad de existencias. A finales de siglo, durante la semana de otoño se vendían entre quince y veinte mil barriles de arenque báltico salado.
En mil ochocientos noventa y uno, el consejo municipal decidió cerrar la ruidosa feria general, con caballos y mercancías de toda clase. Se hizo una excepción para los pescadores: su comercio alimentaba a los habitantes de las islas y abastecía de pescado a los habitantes de la ciudad. A partir del año siguiente, en la feria de otoño solo se permitió vender pescado salado. De aquel gran mercado estacional surgió la Feria del Arenque.
En los años mil novecientos cincuenta disminuyó el número de compradores. En los años mil novecientos setenta, quienes comerciaban en la plaza recuperaron la tradición que se iba apagando. Ahora, a comienzos de octubre, los pescadores vuelven a amarrar sus barcos al borde de piedra de Kauppatori y entregan pescado a los compradores directamente desde la cubierta.
Información práctica
El número de vendedores y barcos cambia, así que no dependa de que haya puestos abiertos. Junto al agua puede hacer viento; preste atención al movimiento cerca de los muelles.
