Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Murallas de la fortaleza
- Cuarteles
- Posiciones de artillería
- Cresta de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña
La historia del lugar
La Fortaleza de San Carlos de la Cabaña se extiende a lo largo de la cresta sobre la bahía como una larga línea de murallas de piedra. Detrás de ellas instalaron cuarteles para seis mil soldados y posiciones para ciento veinte cañones de bronce; hoy los cuarteles albergan salas de museo. Las fortificaciones se construyeron durante once años con el trabajo de cerca de dos mil cubanos esclavizados y prisioneros llegados de México, y la fortaleza recibió su nombre en honor del rey español Carlos III.
El seis de junio de mil setecientos sesenta y dos, la flota británica llegó a La Habana. En la bahía se encontraba casi un tercio de los buques de guerra españoles, y el gobernador de Cuba, Juan de Prado, debía defender el puerto y la ciudad. La entrada por mar estaba protegida por el Castillo de los Tres Reyes del Morro. Detrás de él se extendía la cresta sin edificar de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña: así se llamaba aquella altura incluso antes de que apareciera la fortaleza.
De Prado sabía que la cresta era peligrosa. Había intentado empezar las fortificaciones de antemano, pero faltaban hombres y materiales; una epidemia se llevó a parte de la guarnición y al ingeniero principal. Cuando aparecieron los barcos británicos, el gobernador ordenó ocupar de inmediato la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña. El consejo de guerra que reunió decidió que ya era demasiado tarde para construir defensas: las obras requerirían demasiado tiempo, y los soldados experimentados eran más necesarios en el Castillo de los Tres Reyes del Morro y tras las murallas de la ciudad. En la altura dejaron un pequeño destacamento de milicianos.
Unos días después, los soldados británicos los expulsaron. El comandante de la expedición, lord Albemarle, obtuvo una posición desde la que podía sitiar el Castillo de los Tres Reyes del Morro por tierra. Sus hombres despejaron la maleza, subieron cañones pesados a la cresta y construyeron baterías. Ahora los cañones estaban por encima de las fortificaciones de la entrada de la bahía, y los ingenieros británicos podían colocar una mina bajo sus muros.
El asedio duró sesenta y cinco días. Las enfermedades ya habían reducido casi a la mitad el ejército británico; sin embargo, Albemarle ordenó hacer explotar la mina. Tras la caída del Castillo de los Tres Reyes del Morro, la artillería atacó La Habana, y el trece de agosto la ciudad capituló. Los británicos la ocuparon durante once meses. Para recuperar La Habana y Cuba, España cedió Florida a Gran Bretaña.
De Prado fue enviado a España en un barco británico y sometido a un consejo de guerra. Entre las principales acusaciones figuraban las fortificaciones inacabadas de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña y la decisión de abandonar la altura demasiado pronto. El gobernador recordó a los jueces sus treinta y cuatro años de servicio y dos heridas graves, y calificó sus decisiones de errores involuntarios. Fue destituido, apartado de la corte real durante diez años y obligado a indemnizar los daños con sus propios bienes. De Prado entregó lo poco que tenía y vivió con su hermano; el mismo rey cuyo tribunal dictó la sentencia le concedió en secreto una pequeña pensión.
Carlos III ordenó cerrar la brecha por la que se había perdido La Habana. El ingeniero militar Silvestre Abarca fortificó toda la cresta. Cerca de dos mil cubanos esclavizados y prisioneros traídos de México construyeron las fortificaciones durante once años, desde mil setecientos sesenta y tres hasta mil setecientos setenta y cuatro. «San Carlos», en el nombre completo de la fortaleza, honra a Carlos III.
Las murallas se extendían aproximadamente setecientos metros. Detrás de ellas instalaron cuarteles para seis mil soldados y posiciones para ciento veinte cañones de bronce. Hoy los cuarteles albergan salas de museo, y las fortificaciones siguen ocupando la misma cresta que el consejo de De Prado decidió no defender. Tras la finalización de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, nunca volvió a ser atacada, y los cañones preparados para el siguiente asedio jamás recibieron un objetivo.
Información práctica
Compruebe allí mismo los horarios, los precios y el acceso al cañonazo; la ceremonia está tradicionalmente vinculada a las 21:00, pero el horario puede cambiar.
Comprobado: 25 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Tenga cuidado con la piedra irregular y los bordes abiertos; planifique por separado la ceremonia nocturna del cañón y confírmela allí mismo.
