Parada 2 de 6

Casablanca y el Ferrocarril Hershey

Casablanca

Aquí quedará claro por qué una ruta industrial hacia la capital acabó con un transbordo al agua.

20 min
Un ferry blanco de pasajeros con la inscripción «Regla» sobre agua azul
Jmvidal · CC BY 3.0; cropped/resized for app
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En qué fijarse

  • Vías de ferrocarril
  • Edificio de la estación
  • Embarcadero del ferry
  • Línea de costa

La historia del lugar

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La Estación de Casablanca se convirtió en el extremo urbano del ferrocarril eléctrico que se extendía desde Matanzas a través de la antigua zona azucarera. Se construyó ante todo para la actividad económica: los trenes debían llevar caña al procesamiento, transportar materiales y sacar azúcar hacia los puertos. Después, los habitantes de los poblados situados a lo largo de la línea empezaron a utilizar estos vagones, y el ferrocarril del ingenio asumió también el servicio interurbano. Los rieles junto a la orilla se extienden hacia el este, y desde el embarcadero vecino la ruta por agua continúa hacia La Habana Vieja.

El nombre Casablanca nació como una indicación para un barquero. Según la tradición local, en mil quinientos ochenta y nueve los funcionarios de la Real Hacienda instalaron en esta orilla un almacén para los objetos que no cabían en los depósitos de La Habana. El edificio estaba pintado de blanco. Los trabajadores pedían al barquero que los llevara a la «casa blanca». El almacén se incendió en mil setecientos ochenta y cinco. Sus muros ya no están aquí; la indicación para el barquero permaneció como nombre del poblado.

Tres siglos después, los ingenieros de Milton Hershey tuvieron que llevar un ferrocarril hasta la misma dirección para barqueros. Hershey era un fabricante estadounidense de dulces que hizo fortuna con la producción masiva de chocolate con leche. Durante la Primera Guerra Mundial, el azúcar se encareció y comenzó a llegar de forma irregular. Para no depender de suministros ajenos, Hershey llegó a Cuba en enero de mil novecientos dieciséis para comprar plantaciones e ingenios azucareros.

En unas semanas adquirió el pequeño ingenio San Juan Bautista, eligió un lugar para una nueva empresa a unos cuarenta y cinco kilómetros al este de La Habana y empezó a construir un ferrocarril. El terreno se encontraba lejos de las líneas existentes. Después de cortar la caña, había que molerla rápidamente; de lo contrario, se obtenía menos azúcar. Hershey necesitaba trenes que llevaran materiales de construcción al ingenio, caña a los molinos y azúcar terminada a los puertos. Las primeras locomotoras eran de vapor, pero el combustible importado resultaba caro, y Hershey ordenó pasar la línea a tracción eléctrica.

Sus trenes nunca llegaron a la Estación Central de Ferrocarriles de La Habana. Las vías que conducían a ella estaban controladas por la compañía británica Ferrocarriles Unidos de La Habana, principal rival de Hershey en el oeste de Cuba. Sus directivos impugnaron el proyecto ante la comisión ferroviaria y se negaron a dejar pasar los trenes de la competencia por sus rieles. Hershey intentó obtener acceso por vía judicial, pero no lo consiguió.

En octubre de mil novecientos veintidós, el servicio eléctrico entre Matanzas y La Habana terminó aquí, en Casablanca. Los rivales conservaron la Estación Central de Ferrocarriles de La Habana; Hershey obtuvo su propia línea, pero sus pasajeros tuvieron que cambiar a una lancha para llegar a la ciudad. Los trenes también transportaban a los habitantes de los poblados que crecieron a lo largo de la vía, por lo que el ferrocarril industrial se convirtió para ellos en transporte interurbano.

Un año después de la muerte de Hershey, en mil novecientos cuarenta y seis, su compañía vendió los ingenios cubanos y el ferrocarril. El apellido del antiguo propietario permaneció en el nombre de la línea, y el desenlace del pleito judicial, en su trazado. Desde aquí los rieles se dirigen al este, hacia el antiguo ingenio azucarero y Matanzas; al oeste, hacia La Habana Vieja, sigue conduciendo la travesía en ferry desde el Muelle de Luz.

Información práctica

Tiempo en la parada20 min
Siguiente puntoCristo de La Habana
Entradaen el lugar

El embarcadero funciona según el horario efectivo de las lanchas; compruebe por separado el servicio ferroviario Hershey y no lo utilice como parte obligatoria de la ruta.

Comprobado: 25 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

No considere esta parada como la promesa de un viaje en tren: la ruta utiliza el ferrocarril como punto histórico, no como transporte.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Deje las vías junto al agua y suba hacia el Cristo de La Habana.

Parada 2 de 6Después: Cristo de La Habana

Ruta terminada

Paseo completado

«Por la bahía de La Habana hasta el Morro y la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña» — 6 paradas, ≈4,2 km, 3–4 horas.

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