Parada 1 de 8

Plaza Nueva

Plaza Nueva

Aquí, el río oculto y el tribunal cercano se unen a una sentencia pública y a la disputa de unos hijos por los bienes de su madre.

10 min
Plaza Nueva, junto a la entrada de Carrera del Darro en Granada.
Martin Furtschegger · CC BY 3.0; cropped/resized for app
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En qué fijarse

  • Fachada de la Real Chancillería de Granada
  • Pavimento de piedra de la plaza
  • Salida hacia Carrera del Darro

La historia del lugar

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Bajo el pavimento de piedra de Plaza Nueva, el Darro sigue corriendo, aunque aquí no se ve el río. Antiguamente, entre la calle Elvira y el camino hacia la Alhambra se apiñaban las casas y se alzaba un puente antiguo; después cubrieron el cauce con una bóveda y dispusieron sobre el agua una amplia plaza. Enfrente se alza la fachada de la Real Chancillería de Granada, antiguo tribunal principal del sur de España, donde ahora sesiona el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. El nombre de Plaza Nueva sobrevivió a su novedad, y el río siguió bajo los pies.

El nueve de noviembre de mil quinientos cincuenta, en un estrado de madera situado en medio de esta plaza, leyeron en voz alta la sentencia al comerciante de ropa Fernando de Torres. Los inquisidores lo declararon judaizante: una persona bautizada que seguía profesando la fe judía. Le ordenaron llevar de por vida el sanbenito, una prenda penitencial, lo encarcelaron y le confiscaron los bienes.

Fernando había llegado desde Málaga. Más tarde, uno de los testigos recordó que, antes de casarse, ni siquiera tenía capa propia. El padre de la novia dio a los jóvenes un poco de dinero, y abrieron una tienda diminuta para poder vivir. La esposa de Fernando, Gracia Rodríguez, aportó una dote al matrimonio. Juntos comerciaban con telas y ropa confeccionada, viajaban a las ferias y, en pocos años, reunieron una fortuna considerable. Tras la muerte de Gracia, la tienda aún sobrevivió a la ruina y volvió a producir ingresos. Fue entonces cuando la Inquisición arrestó a Fernando y anotó a su nombre todos los bienes que encontró.

El auto de fe del que formó parte era una proclamación pública de sentencias. La investigación se desarrollaba a puerta cerrada, y a los acusados los sacaban aquí para que los habitantes de la ciudad vieran sus prendas penitenciales y oyeran el castigo. Para Fernando, la sentencia significaba prisión; para sus hijos, la pérdida de lo que había ganado su madre.

Francisco, Beatriz, Isabel y María de Torres exigieron la devolución de la dote materna y de la mitad de los bienes adquiridos durante el matrimonio. El representante de la Inquisición respondía que Fernando era considerado hereje ya antes de la boda y que, por tanto, la propiedad supuestamente pertenecía desde hacía mucho al fisco. Intentó impugnar incluso el acta de matrimonio. Los hijos reunieron testimonios de vecinos, encontraron el documento de la dote y demostraron que los esposos habían levantado juntos la tienda. El cuatro de noviembre de mil quinientos cincuenta y uno, el tribunal obligó al fisco a devolver a los herederos nueve mil quinientos cincuenta y dos maravedís y la mitad de los objetos inventariados al producirse el arresto. Fernando siguió condenado, pero la confiscación no absorbió la parte de la difunta Gracia.

Para un espectáculo así hacía falta un espacio abierto, y medio siglo antes de la sentencia de Torres aún no existía aquí. Entre la calle Elvira y el camino hacia la Alhambra corría el río Darro; junto a él se apiñaban las casas y se alzaba un puente antiguo. A petición del ayuntamiento, el rey Fernando el Católico destinó dinero a comprar y derribar los edificios. El cantero Miguel Sánchez de Toledo cubrió con una bóveda setenta y dos metros del cauce y, para mil quinientos quince, había dispuesto sobre el agua una amplia plaza. El nombre de Plaza Nueva apareció entonces y sobrevivió a su propia novedad.

Más tarde levantaron enfrente la Real Chancillería de Granada, el principal tribunal de la mitad sur de España. Las cárceles de la Inquisición se encontraban cerca, junto a la calle Elvira, por lo que resultaba cómodo sacar desde allí a los condenados hasta la plaza, donde cabía la multitud. El estrado, el sanbenito de Fernando y la prisión han desaparecido. El Darro sigue corriendo bajo el pavimento de piedra, y el edificio de la Chancillería continúa siendo un tribunal: ahora alberga al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.

Información práctica

Tiempo en la parada10 min
Siguiente puntoCarrera del Darro
Entradadesde fuera

Plaza urbana abierta; más cómoda de día y a primeras horas de la noche.

Comprobado: 29 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

No se puede ver el río bajo la plaza: aquí importa la propia superficie llana sobre el agua que sigue corriendo. Observa las fachadas desde el borde del flujo de peatones y cuida tus pertenencias entre la multitud.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Deja atrás la plaza amplia y ve hacia el río por la calle que discurre junto a su orilla norte.

Parada 1 de 8Después: Carrera del Darro

Ruta terminada

Paseo completado

«Albaicín sobre el Darro: casas, patios y miradores» — 8 paradas, unos 2 km, 2—2,5 horas.

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