Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- El tubo forjado rojo
- El escudo junto al oído
- Tres soportes de piedra
La historia del lugar
A Dulle Griet (cañón) la llaman a menudo el cañón de Gante, perdido durante el asedio de Oudenaarde en mil cuatrocientos cincuenta y dos. Es una historia urbana tardía: no hay testimonio fiable de que fuera precisamente este tubo el que participó en aquel asedio. La biografía documentada del cañón comienza un siglo después y lo lleva directamente hasta su ubicación actual.
En mil quinientos setenta y ocho había en Oudenaarde un centenar de infantes de Gante al mando de Charles Rocelfin. Enviaron a su compañía para mantener la ciudad en el bando de los Países Bajos sublevados en la guerra contra el rey español. Los soldados eran mantenidos por la propia Oudenaarde: las cuentas municipales registran los gastos de su alojamiento en posadas. Mientras tanto, el gobierno calvinista de Gante reunía artillería para la defensa y exigió la enorme bombarda que yacía en el arsenal de Oudenaarde: un arma de asedio para disparar proyectiles de piedra.
Más tarde se contó que Rocelfin robó el cañón en secreto durante la noche. Las cuentas son más prosaicas: Oudenaarde pagó a los carpinteros locales Jan Del Cros y Pieter Del Cros por cargar la Gran Griet en una embarcación de Gante. Tuvieron que bajar hasta el agua y colocar en el barco el tubo forjado, de unos cinco metros de longitud y más de doce toneladas de peso.
El ocho de marzo descargaron el cañón en Gante, junto a Kuipgat. El quince de septiembre lo llevaron hasta aquí, a la orilla del Lys, al final de Langemunt. El lugar se llamaba entonces Vannekens Aard; ahora es la plaza del Gran Cañón. Los habitantes colocaron el tubo sobre soportes de madera. En mil setecientos ochenta y tres, el magistrado los sustituyó por tres pedestales de piedra, sobre los que el cañón sigue apoyado hasta hoy.
Los infantes de Gante no recibieron refuerzos militares. La bombarda, fabricada probablemente para el duque borgoñón Felipe el Bueno en la primera mitad del siglo quince, ya no fue empleada en combate. El escudo del duque se conserva junto al oído. Durante el siglo transcurrido, los artilleros habían pasado a una pólvora granulada más potente; un estudio técnico demostró que una carga habitual en el siglo dieciséis podía reventar la vieja recámara forjada. Transportaron a través de Flandes un arma que era más seguro dejar sin cargar.
Un contemporáneo anotó dos de sus nombres: Dulle Griet (cañón) y Diablo Rojo; este último, porque el hierro estaba pintado de rojo. Tras el primer nombre no se oculta una mujer histórica. «Griet» es una forma coloquial del nombre Margarita, y «dulle» significaba furiosa, desenfrenada. Se desconoce quién dio el apodo al cañón; lo más probable es que aluda a la Dulle Griet (personaje folclórico) flamenca, tan desesperada que está dispuesta a saquear el propio infierno. La actual pintura roja repite el color documentado durante la descarga, y los tres soportes de piedra sostienen el tubo que trajeron aquí para la defensa y que nunca llegó a entrar en servicio.
Información práctica
Accesible las veinticuatro horas al día al aire libre.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.El cañón está al aire libre y se aprecia mejor al rodearlo desde distintos lados. No subas al tubo ni intentes introducir objetos en los orificios.
