Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Dos torres de ladrillo
- Elevador de madera
- Aspilleras
La historia del lugar
El nombre «Grúa de Gdansk» sirve en polaco para designar una grúa de elevación. Dos torres de ladrillo con aspilleras aprietan la parte central de madera sobre la Motława; dentro hay enormes ruedas en las que caminaban los trabajadores, haciendo girar el eje con la cuerda. Así elevaban cargas pesadas desde las bodegas, y el mecanismo superior colocaba los mástiles de los barcos. Desde el muelle, las mercancías salían directamente hacia las calles de los mercaderes, y por la noche las puertas cerraban el paso desde el paseo junto al agua.
El primero de marzo de mil cuatrocientos cuarenta y dos, el nuevo primer alcalde de Gdansk, Heinrich Vorrath, recibió dinero de la caja municipal con un destino preciso: construir una grúa junto a la puerta del agua. Se llamaba primer alcalde al jefe del consejo municipal durante el año en curso. Vorrath trataba de sustituir el viejo elevador de madera por una construcción de piedra con un mecanismo protegido.
El puerto le afectaba personalmente. Vorrath ganaba dinero con el comercio marítimo; su nombre se ha conservado en la lista de mercaderes que perdieron mercancías durante ataques contra barcos de la Liga Hanseática. Aquí, donde la calle Szeroka desemboca en la Motława, la carga de los barcos llegaba directamente a la ciudad de los mercaderes. La grúa elevaba barriles y fardos, y por la noche las puertas cerraban la calle.
En julio, el viejo elevador se incendió junto con las casas vecinas. El consejo decidió construir más deprisa, pero el proyecto de Vorrath provocó una disputa con la Orden Teutónica. Gdansk formaba entonces parte del Estado de la orden, y a unos cientos de metros de aquí se alzaba el castillo de su guarnición. El gran maestre Konrad von Erlichshausen quería conservar para la orden la supervisión de las fortificaciones de la ciudad. Dos pesadas torres junto al castillo le parecían parte de la defensa, aunque entre ellas se proponían instalar una máquina portuaria.
En noviembre, representantes de Gdansk y de la orden se reunieron en Malbork. Ambas partes se acusaron mutuamente de armarse. Los consejeros de Gdansk afirmaban que restauraban la grúa incendiada y el muelle. La orden exigía limitarse a una instalación portuaria sin una nueva fortificación.
La disputa no terminó ahí. El tres de abril de mil cuatrocientos cuarenta y tres, Vorrath murió sin llegar a ver la construcción. Sus sucesores impusieron dos veces un gravamen especial a los habitantes de la ciudad y continuaron las obras. Solo en junio de mil cuatrocientos cuarenta y cuatro el gran maestre aceptó unas puertas con grúa. Los especialistas de la orden establecieron las condiciones de construcción y prohibieron engrosar adicionalmente los muros. A finales de año, los trabajadores terminaron dos torres de ladrillo con emplazamientos para cañones abajo y aspilleras para armas de mano más arriba. Entre ellas colocaron un elevador de madera.
La palabra polaca «Grúa de Gdansk» significa tanto grulla como grúa de elevación. Aquí el nombre se refiere ante todo a la máquina. Dentro de la parte central de madera había enormes ruedas de unos seis metros de diámetro. Los trabajadores caminaban por su borde interior, hacían girar un eje común y la cuerda se enrollaba en el torno. Cuatro hombres podían elevar una carga de hasta dos toneladas. El mecanismo inferior sacaba mercancías de las bodegas, y el superior elevaba los mástiles de los barcos.
El trabajo lo dirigía el maestro de la grúa. A través de una estrecha abertura vertical entre las torres veía a los hombres en las ruedas, les daba órdenes, cobraba el pago de los barcos y entregaba los salarios a los trabajadores. Más tarde, las normas municipales reservaron el muelle frente a la Grúa de Gdansk especialmente para el vino. El capitán informaba primero a los funcionarios de qué variedades había traído, presentaba el recibo del pago de la tasa y solo entonces el maestro de la grúa permitía la descarga. Los escribanos del vino anotaban a quién correspondía cada partida y a qué bodega la llevaban.
La parte de madera y el mecanismo se incendiaron por completo en mil novecientos cuarenta y cinco; también resultó dañada la mayor parte de los muros de ladrillo. Lo que hoy se encuentra entre las torres fue reconstruido para el Museo Marítimo. Los reconstructores conservaron la disposición surgida del acuerdo de mil cuatrocientos cuarenta y cuatro: sobre el agua sobresale un elevador de madera y, a ambos lados, sigue encajado entre las torres de la puerta, por las cuales la Orden Teutónica retrasó la construcción casi dos años.
Información práctica
Hasta el 6 de septiembre de 2026: lunes–martes 10:00–18:00, miércoles 13:00–18:00, jueves–domingo 10:00–18:00.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Desde el muelle se ve toda la construcción exterior. Las ruedas de pisar están dentro y solo son accesibles durante una visita independiente al museo.
