Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Grandes calderos de cobre
- Recipientes de cobre junto a los talleres
- Talleres abiertos
- Diseños cincelados en los utensilios
La historia del lugar
Junto a las puertas abiertas de los talleres hay grandes calderos de cobre; los nhaisia, artesanos del cobre rojo, ahora reparan con más frecuencia utensilios desgastados que forjan otros nuevos. Estos calderos se alquilan para grandes celebraciones domésticas. El nombre de Seffarine procede de los seffara, que trabajaban el latón y fabricaban puertas, lámparas, jarras y bandejas. Sus normas gremiales vinculaban los talleres a este barrio y limitaban su número, por lo que la fabricación y la venta de utensilios de cobre permanecieron durante mucho tiempo en la plaza.
A comienzos del siglo veinte, los caldereros de esta plaza empezaron a fundir objetos antiguos de buena calidad para fabricar utensilios de un tipo nuevo. De otro modo, corrían el riesgo de quedarse sin encargos.
Antes, en Seffarine convivían dos asociaciones gremiales. Los seffara trabajaban el metal amarillo, el latón: fabricaban puertas, lámparas, bandejas y jarras. Los nhaisia, artesanos del cobre rojo, hacían calderos, cubos y utensilios de cocina. La plaza recibió su nombre de los seffara. Las normas gremiales vinculaban a los artesanos con su barrio, limitaban el número de talleres y frenaban las innovaciones. Así, la fabricación y la venta de utensilios de cobre quedaron establecidas precisamente aquí.
Después, los fabricantes ingleses empezaron a arrebatar clientes a los artesanos de Fez. Desde Mánchester llevaban a Marruecos teteras, bandejas y otros utensilios de metal. A veces, los proveedores les ponían sellos árabes para que su origen extranjero no resultara evidente. Al principio, las familias acomodadas usaban servicios ingleses; después, el té entró en la vida cotidiana. La demanda crecía, pero el dinero iba a parar a quienes traían los utensilios ya hechos.
Hacia mil novecientos diez, parte de los artesanos de Seffarine rompió el orden anterior. Empezaron a copiar utensilios europeos para el té, a adaptarlos a las costumbres locales y crearon una nueva asociación: los suaynia, es decir, los fabricantes de bandejas. Incluso objetos antiguos de buena calidad acabaron en los crisoles: hacía falta metal para el producto que ahora se compraba. Los suaynia se separaron rápidamente de los antiguos gremios y abrieron talleres por toda la medina.
Durante la Segunda Guerra Mundial, los suministros procedentes de Europa se debilitaron, y los artesanos de Fez ocuparon el mercado que quedó libre. En mil novecientos cuarenta y seis, uno de ellos llevó a Fez un torno mecánico que había visto en poder de un italiano en Túnez. Los artesanos de la empresa Et-Taj empezaron a reproducir en serie las teteras de la empresa Wright, de Mánchester. El cuerpo y la forma seguían siendo ingleses, pero los artesanos de Fez continuaban aplicando a mano el dibujo con cincel y buril. Así, un objeto de origen extranjero se convirtió en la tetera marroquí habitual y dio trabajo a un nuevo gremio.
Los suaynia fueron desplazando poco a poco incluso el antiguo nombre profesional de seffara. Se conservó en el nombre de la plaza, aunque a los artesanos ya casi no se les llama así. En la propia Seffarine quedaron sobre todo los nhaisia, artesanos del cobre rojo: muchos ya no fabrican utensilios desde cero, sino que reparan recipientes de cobre antiguos. Los grandes calderos de los talleres se siguen alquilando para celebraciones familiares multitudinarias. En el nombre de la plaza permanecen los artesanos del metal amarillo; junto a sus muros, los calderos de los artesanos del cobre rojo.
Información práctica
Plaza abierta; para el relato de los oficios, venga durante las horas laborables diurnas, pero no prometa como garantizados ni el ruido ni los talleres abiertos.
Comprobado: 30 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Manténgase fuera de la zona de trabajo, prepárese para un ruido intenso y pida permiso antes de fotografiar a los artesanos.
