Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Minarete de la madrasa
- Doce ventanas de la Casa de las horas
- Soportes tallados de cedro
- Patio con habitaciones sobre las galerías
La historia del lugar
Sobre la estrecha calle, frente al minarete, se extiende una fachada con doce ventanillas vacías y soportes tallados de cedro: detrás de ellos funcionaba antaño un reloj de agua que medía el tiempo para las llamadas a la oración. Dentro de la madrasa vivían estudiantes de derecho islámico, y sus habitaciones se alzaban sobre el patio. La escuela también servía como gran mezquita del barrio, adonde acudían para la oración colectiva de los viernes y el sermón. Las copas de cobre fueron retiradas de la fachada, el mecanismo se ha perdido, pero la Casa de las horas todavía se reconoce por sus ventanillas.
La Madrasa de Bou Inania lleva el nombre de su fundador, el sultán meriní Abu Inan Faris. Cuando empezó a construir esta madrasa, su padre todavía había ocupado el trono poco antes, y el propio Abu Inan era un hijo rebelde.
En mil trescientos cuarenta y ocho, su padre, el sultán Abu al-Hasan, fue derrotado cerca de Cairuán. Abu Inan había gobernado antes la conquistada Tremecén, pero, tras la derrota del ejército de su padre, se apresuró a Fez y se proclamó sultán. Abu al-Hasan sobrevivió, reunió partidarios e intentó recuperar el trono. Su hijo envió tropas contra él, lo derrotó y lo expulsó al Alto Atlas. Allí, enfermo y casi sin recursos ni hombres, Abu al-Hasan abdicó en favor de su hijo y murió en la primavera de mil trescientos cincuenta y uno.
La construcción aquí comenzó el veintiocho de diciembre de mil trescientos cincuenta, en aquel mismo invierno en que concluía la lucha entre padre e hijo. Abu Inan necesitaba el reconocimiento de los ulemas de Fez, es decir, los teólogos y conocedores del derecho. Estos miraban con recelo a los gobernantes meriníes: los consideraban recién llegados militares, faltos de erudición y devoción.
El sultán ofreció lo que condicionaba la vida cotidiana de los sabios y de sus alumnos. Construyó una escuela residencial de derecho islámico, le asignó bienes que producían rentas, alojó a los estudiantes en habitaciones sobre el patio y aseguró su manutención. Los jóvenes podían estudiar durante años con una modesta beca y después se convertían en jueces, docentes y funcionarios. Los profesores eran nombrados con el apoyo de la corte; junto con los graduados, la influencia del sultán se extendía desde Fez a otras ciudades.
Más tarde surgió una leyenda según la cual Abu Inan se atormentaba por la culpa de la guerra contra su padre y preguntó a los teólogos cómo expiar lo que había hecho. Supuestamente, estos le aconsejaron retirar un vertedero de la parte alta de la medina y levantar en su lugar una escuela. Es una leyenda, no una causa establecida de la elección del solar. La inscripción del interior conserva la decisión documentada del sultán: ordenó construir la madrasa y enumeró detalladamente los bienes cuyas rentas debían pagar su funcionamiento.
Oficialmente, la institución se llamó al-Mutawakkiliyya, por el título de Abu Inan, «el que confía en Dios». En el uso corriente se impuso su nombre personal. El sultán concedió además a la escuela el rango de mezquita de viernes: aquí todo el barrio podía reunirse para la oración colectiva y escuchar el sermón. Para ello se añadieron un minarete y un púlpito para el predicador. Otras madrasas marroquíes podían tener salas de oración, pero la Madrasa de Bou Inania recibió el funcionamiento completo de una gran mezquita.
También le está subordinada la casa de enfrente. Dar al-Magana significa «Casa de las horas». En la mezquita era necesario determinar las horas de oración, y el sultán encargó instalar sobre la calle un reloj de agua. El muwaqqit, servidor encargado de calcular las horas de oración, lo vigilaba e indicaba la hora al muecín.
El seis de mayo de mil trescientos cincuenta y siete, el reloj ya funcionaba. Tras doce ventanillas se movía un mecanismo con un depósito, un flotador, cuerdas y pesas. Al transcurrir una hora, se abría una compuerta sucesiva y una bola metálica caía en una copa de cobre. El tiempo diurno se dividía en doce partes desde la salida hasta la puesta del sol, por lo que la duración de esa hora variaba entre verano e invierno; el caudal de agua debía regularse según la estación.
Ocho meses después de terminar el reloj, el propio visir de Abu Inan lo estranguló. Los sabios nunca trasladaron aquí el principal centro de enseñanza: con el tiempo, la primacía permaneció en al-Qarawiyyin. En la fachada de Dar al-Magana se ven ahora las ventanillas y los soportes tallados de cedro; las copas fueron retiradas y el propio mecanismo se ha perdido. El nombre al-Mutawakkiliyya también desapareció del habla cotidiana. La madrasa sigue llamándose Bou Inania, por el nombre del hijo que comenzó a construirla en el invierno de la abdicación de su padre.
Información práctica
La entrada de pago para visitantes suele ser diurna; los horarios exactos, las pausas y el acceso a zonas concretas cambian, así que consulte el cartel y la taquilla junto a la puerta el día de la visita.
Comprobado: 30 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La Casa de las horas se observa desde la calle; entre en la madrasa solo cuando el acceso esté abierto y guarde silencio.
