Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Figura de Santo Domingo sobre el portal meridional
- Murallas exteriores fortificadas
- Crucifijo de cinco metros
- Arco triunfal
La historia del lugar
La muralla fortificada a lo largo del acceso oriental al puerto creció alrededor del convento, que al principio se encontraba fuera de los límites urbanos. Los monjes recibieron aquí dos pequeñas iglesias y un jardín en el arrabal de Ploče, y después empezaron a reunir un gran complejo monástico. La ciudad pagó parte de las obras y movilizó a los habitantes: la cercanía del puerto convertía este terreno en una parcela defensiva. Las fortificaciones se trazaron por el lado exterior, por eso las murallas todavía se parecen más a una línea defensiva urbana que a una tranquila cerca monástica.
Sobre el portal meridional se alza Santo Domingo. Por el nombre del fundador de la Orden de Predicadores, a sus seguidores se los llama dominicos. La comunidad sigue viviendo en el monasterio, la iglesia continúa en funcionamiento y un museo ocupa parte de las dependencias.
Los primeros dominicos solo pensaban detenerse aquí. En el año mil doscientos veinticinco se dirigían a Palestina y se quedaron en Dubrovnik. Los gobernantes de la ciudad escucharon sus sermones, convencieron a los hermanos de renunciar a continuar el viaje y les entregaron una pequeña Iglesia de Santiago. Tres años después, la familia Palmotić regaló a los monjes otra iglesia y un jardín en el arrabal oriental de Ploče.
Para una orden mendicante que vivía de donaciones, aquel regalo significaba un hogar permanente. Para Dubrovnik surgió otra tarea: el convento se encontraba fuera de la ciudad, junto a un importante acceso al puerto. Cuando los monjes comenzaron a levantar un gran complejo, la ciudad aportó dinero y obligó a los habitantes a participar en las obras. En el año mil trescientos sesenta y cinco, los constructores trazaron fortificaciones por el lado exterior del monasterio. Así, la comunidad establecida fuera de los límites urbanos quedó dentro de la defensa. El aspecto fortificado de las murallas exteriores conserva la huella de aquella decisión.
En la iglesia hay un objeto que muestra por qué los habitantes acudían a los dominicos en un momento en que ni las murallas ni el dinero ofrecían protección. El tres de marzo de mil trescientos cuarenta y ocho, el patricio Šimun Rastić dictó testamento. La peste ya había llegado a las tierras de Dubrovnik. Rastić pertenecía al círculo hereditario de familias admitidas al gobierno de la República de Ragusa y administraba los bienes familiares, pero ante la epidemia arriesgaba la vida igual que los demás.
Dejó a los dominicos ochenta perperes. Tras su muerte, los monjes debían encargar un gran crucifijo pintado junto al altar mayor y colocar sobre él una imagen de Cristo en gloria. Los investigadores consideran esta disposición un voto de peste: Rastić entregaba dinero para una imagen cuya aparición quizá ya no llegaría a ver.
El archivo no permite identificar mediante un único documento indiscutible el encargo con el crucifijo actual. Sin embargo, los historiadores del arte relacionan el testamento de Rastić con la enorme obra del arco triunfal y la atribuyen al taller del pintor veneciano Paolo Veneziano. Es la mayor composición pictórica del siglo catorce conservada en el Adriático. El crucifijo de cinco metros sigue colgado exactamente donde Rastić ordenó colocar su regalo póstumo.
Información práctica
Temporada de verano (1 mayo – 31 oct): 09:00–18:00. Temporada de invierno: 09:00–17:00. Durante los oficios religiosos, el acceso a la iglesia es limitado.
Comprobado: 17 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Desde fuera, aprecie el parecido del monasterio con una fortificación. El claustro, la colección artística y otros espacios interiores requieren acceso independiente; dentro, guarde silencio.
