Parada 1 de 8

San Cristóbal

Aquí quedará claro cómo una familia inca aseguró su futuro mediante documentos y la parroquia de la iglesia.

15 min
Plazoleta de San Cristóbal
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Mira primero a tu alrededor

En qué fijarse

  • Campanario de piedra
  • Nave de adobe
  • Fragmento de muro inca

La historia del lugar

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La nave de adobe y el campanario de piedra pertenecen a la iglesia construida después del terremoto que destruyó la capilla anterior. Esta se alzaba junto a la casa del príncipe inca y servía a su corte. La entrada mira hacia la plaza de Colcampata y, en el interior, se ha dejado abierto un tramo del antiguo muro inca: el templo posterior creció directamente en el barrio que ya existía aquí.

Paullu Túpac Inca, hijo del gobernante Huayna Cápac, ordenó construir la primera capilla en este lugar. Tras la conquista española, procuró conservar su casa en Colcampata, el barrio inca de esta ladera, las tierras concedidas y el derecho a transmitirlas a su hijo. Sus ingresos procedían, entre otras fuentes, del repartimiento de Hatun Cana: así se llamaba el derecho concedido por los españoles a recibir tributo de las comunidades asignadas.

Paullu obtuvo todo esto al elegir un bando en la guerra contra su hermanastro. En mil quinientos treinta y seis, Manco Inca, jefe de la rebelión, sitió a los españoles en Cusco e intentó recuperar la ciudad. Paullu apoyó al conquistador Diego de Almagro, que regresaba de una expedición a Chile con su ejército. Persuadía a los guerreros de Manco para que regresaran a sus casas o se pasaran a Almagro. El asedio se desmoronó, Manco se retiró a Vilcabamba y Almagro proclamó a Paullu inca en el Cusco controlado por los españoles.

La alianza estuvo a punto de destruir al propio Paullu. Almagro perdió la guerra contra otros conquistadores, los hermanos Pizarro, y fue ejecutado. Paullu volvió a cambiar de bando. Ya había visto cómo los españoles mataban a príncipes incas para que el adversario no pudiera proclamar gobernante a uno de ellos. Ahora estaban amenazados su vida, Colcampata y los ingresos de su familia. En mil quinientos cuarenta, Paullu reunió testimonios sobre sus servicios a la Corona española. En ellos calló los combates en el bando del derrotado Almagro. Las cédulas reales recibidas después le aseguraron Colcampata, y los españoles reconocieron a su hijo como heredero.

El siguiente paso fue el bautismo. El juez real Cristóbal Vaca de Castro, de quien dependía la posición de Paullu en el nuevo orden, aceptó ser su padrino. El príncipe inca recibió el nombre de Cristóbal. Junto con él se bautizaron su esposa, que pasó a llamarse Catalina Tocto Ussica, sus parientes y sus partidarios nobles.

Paullu levantó la capilla junto a su casa. Aquí sacerdotes y monjes preparaban para el bautismo a sus parientes y a las personas de su entorno, les enseñaban oraciones y, a quienes lo deseaban, a leer y escribir. Saber leer los documentos españoles permitía ocuparse de las cédulas de tierras, las herencias y el tributo. La capilla atendía a toda la corte cuyo futuro Paullu acababa de formalizar en los documentos de los vencedores.

Eclesiásticamente fue dedicada a san Cristóbal, mártir del cristianismo primitivo a quien la tradición representa llevando al niño Cristo a través de un río. La elección del nombre estaba relacionada tanto con el propio fundador como con su padrino, Vaca de Castro. Así, el nombre inca de este lugar, Colcampata, fue cediendo gradualmente en el habla cotidiana ante la denominación San Cristóbal.

Tras la muerte de Paullu, su hijo Carlos Inca heredó la casa y mantuvo la capilla. A finales de la década de mil quinientos cincuenta del siglo dieciséis, la transformaron en parroquia para los habitantes indígenas de esta zona. La parroquia sigue activa hoy, y la figura de san Cristóbal sale de aquí para la fiesta urbana del Corpus Christi.

La capilla que vio Paullu no está ante nosotros. El terremoto de mil seiscientos cincuenta la destruyó; la actual nave de adobe y el campanario de piedra se construyeron más tarde. Se ha conservado la ubicación misma: las puertas de la iglesia siguen dando a la plaza de Colcampata, junto a la antigua residencia del príncipe. Dentro, bajo el templo posterior, se ha dejado abierto a la visita un fragmento del muro inca original.

Información práctica

Tiempo en la parada15 min
Siguiente puntoColcampata
Entradadesde fuera

Espacio urbano abierto; vaya de día, cuide su respiración durante la subida y no ocupe los pasos estrechos.

Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Observe primero la iglesia desde la plaza: la torre actual apareció mucho después de la primera capilla. No considere imprescindible el acceso al interior para comprender esta parada.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Cruce la plaza y acérquese al muro con nichos trapezoidales.

Parada 1 de 8Después: Colcampata

Ruta terminada

Paseo completado

«Sobre Cusco: Sacsayhuamán, Suchuna (El Rodadero) y Q'enqo» — 8 paradas, unos 4,7 km, unas 3–4 horas.

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