Parada 1 de 7

Plaza San Francisco

Plaza San Francisco

Aquí comienza la historia del mercado urbano cuya construcción llegaron a iniciar, pero que decidieron trasladar.

15 min
Fuente de Plaza San Francisco en Cusco, con edificios coloniales al fondo.
Ordzonhyd Rudyard Tarco Palomino · CC BY 4.0; cropped/resized for app
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Mira primero a tu alrededor

En qué fijarse

  • Fuente en el centro de la plaza
  • Parterres y jardín botánico
  • Fachada de la iglesia
  • Fachada de la escuela

La historia del lugar

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Los parterres y la fuente del centro de Plaza San Francisco ocupan el lugar de un mercado que no llegó a existir. En mil novecientos veinte ya se habían vertido los cimientos y levantado las primeras columnas. Casi toda la plaza iba a edificarse con pabellones comerciales.

Los vendedores utilizaban este lugar mucho antes de que apareciera el proyecto. Al menos desde mil setecientos setenta y ocho, los sábados se celebraba aquí un baratillo: un mercado de artículos pequeños y baratos. En mil novecientos diez se trasladó aquí parte del comercio de alimentos desde la plaza principal de Cusco, y los puestos de venta comenzaron a aparecer a diario. Las vendedoras de alimentos vivían de los ingresos del día; no tenían un local permanente. Un periódico informaba de disputas entre compradoras y vendedoras, y los funcionarios municipales exigían que se apostaran policías para vigilar el orden y la limpieza.

La plaza convenía a los comerciantes por su ubicación. Aquí confluían las vías procedentes de varios barrios densamente poblados, y los productos traídos desde el suroeste no hacía falta llevarlos a través de todo el centro. La ciudad recibiría pagos por los puestos sin comprar terrenos caros: la propia plaza pertenecía al municipio. Los partidarios de la construcción prometían puestos permanentes para los vendedores y un comercio de alimentos más limpio.

En mil novecientos diecinueve, el alcalde José Ángel Escalante, que impulsaba la construcción de un mercado urbano permanente, eligió Plaza San Francisco. Muchos habitantes lo apoyaron en una encuesta pública del periódico. Al año siguiente, los obreros comenzaron la construcción.

Los opositores al proyecto imaginaban un futuro muy literal: un gran edificio ocultaría las fachadas de la iglesia y del Colegio de Ciencias, y carros, compradores y comerciantes llenarían las estrechas calles del centro. Querían dejar un parque con fuentes delante de la escuela. Era especialmente importante la vista de la iglesia, de la que la plaza recibió su nombre. Los monjes franciscanos se asentaron aquí en mil quinientos cuarenta y nueve, y en mil quinientos setenta y dos el virrey Francisco de Toledo ordenó construir para ellos una iglesia dedicada a Francisco de Asís, el monje italiano que fundó la orden cuyos miembros hacían voto de pobreza. El nombre de la plaza se refiere al santo, aunque en la historia de su origen aparece otro Francisco: el virrey.

Cuando las columnas ya se alzaban sobre los cimientos, el ingeniero Roberto Göering presentó un cálculo diferente. Era responsable de la justificación técnica de la obra y propuso un solar junto al Monasterio de Santa Clara, que entonces se encontraba en las afueras de la ciudad. Allí se podían hacer llegar el agua y el alcantarillado; cerca pasaba la ruta por la que traían los productos, y alrededor quedaba espacio para el comercio futuro. Los miembros del consejo de construcción y los habitantes de la ciudad lo apoyaron; las obras en la plaza se detuvieron.

En mil novecientos veintiuno, el nuevo alcalde Manuel Silvestre Frisancho aceptó la propuesta de Göering. Las monjas accedieron a ceder parte de las tierras del monasterio, y en mil novecientos veinticinco los comerciantes recibieron el Mercado Central de San Pedro cubierto, donde se encuentra ahora. No quedó ningún rastro visible de los cimientos y las columnas en Plaza San Francisco.

Hoy se celebran aquí ferias temporales y eventos festivos y religiosos; en Navidad y durante la Semana Santa, los puestos vuelven a ocupar parte de la plaza. Después, los vendedores retiran los mostradores y, en el centro, vuelven a quedar la fuente y el jardín botánico, exactamente donde la construcción del mercado permanente se detuvo al llegar a las columnas.

Información práctica

Tiempo en la parada15 min
Siguiente puntoIglesia y Convento de San Francisco
Entradaacceso libre

La plaza está abierta las veinticuatro horas; las ferias y los eventos se celebran de forma irregular.

Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Manténgase cerca del borde de la plaza para no obstaculizar el flujo principal y compare sus límites con la densa edificación que la rodea.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Rodee los parterres centrales y acérquese a la fachada de la iglesia en el borde de la plaza.

Parada 1 de 7Después: Iglesia y Convento de San Francisco

Ruta terminada

Paseo completado

«De San Francisco a San Pedro: mercado, monasterios y disputas urbanas» — 7 paradas, unos 950 m, 2 horas.

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