Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Espacio abierto de la plaza
- Fachada de la Iglesia de San Blas
- Pavimento de piedra
- Borde de la plaza junto a la iglesia
La historia del lugar
Junto a la fachada de piedra de la iglesia se abre una pequeña plaza que la parroquia convirtió en su centro público y en el punto final de la procesión festiva. Del nombre de la parroquia procede el nombre de todo el barrio, en honor de San Blas, obispo de Sebaste, en Armenia, ejecutado por su fe cristiana. El pavimento de piedra conduce desde aquí, desde la empinada Cuesta de San Blas, a Tandapata y Carmen Alto; aquí se conciertan encuentros y se exponen cuadros y artesanías. En el borde de la plaza que ocupa la iglesia se encontraba antiguamente el viejo Rayampata.
Entre mil quinientos cincuenta y uno y mil quinientos cincuenta y nueve, los custodios trasladaron aquí, a T’oqokachi, la momia de Pachacútec: el inca bajo cuyo gobierno Cusco se convirtió en la capital de un imperio que crecía rápidamente. Los cronistas no dejaron escrito quién ordenó el traslado.
Para los descendientes de Pachacútec, se trataba de propiedad familiar y de su propio sustento. Las tierras del gobernante muerto no pasaban al siguiente inca: las administraba su comunidad de linaje, la panaca. Los parientes conservaban el cuerpo, le servían comida y bebida cada día, se dirigían a él mediante intérpretes y vivían de las posesiones asignadas al difunto. Perder la momia significaba perder el centro de esta economía y este culto.
El cuerpo fue colocado en un santuario que se alzaba en la zona de la actual plaza y la iglesia. Allí se encontraba una estatua de Inti Illapa, el Trueno Solar, fundida en oro. El propio Pachacútec la encargó y la llamó su hermano. A la estatua le pedían que preservara las fuerzas del inca y de su Estado. Los investigadores suponen que los custodios eligieron T’oqokachi precisamente por ello: escondieron al difunto junto a su doble de oro. Es una versión convincente, pero no existe un testimonio directo sobre el motivo del traslado.
En mil quinientos cincuenta y nueve, el juez municipal Juan Polo de Ondegardo encontró la momia en T’oqokachi y se la quitó a la panaca. A comienzos del año siguiente, el cuerpo fue enviado a Lima junto con los restos de otros gobernantes. Los colocaron en el Hospital de San Andrés, destinado a los españoles, y los mostraban al público español. En la descripción de Pachacútec se mencionan cabellos grises, una antigua herida en la cabeza y finas láminas de oro en lugar de ojos. Para finales del siglo dieciséis, los testigos ya calificaban los cuerpos de dañados y desgastados. Después desaparecieron; las búsquedas posteriores bajo el antiguo hospital no dieron resultado.
Tras la creación de la parroquia, el espacio abierto se convirtió en su centro público y en el punto final de la procesión el día del santo patrón. De ese santo procede el nombre actual. San Blas es el nombre español de san Blas, obispo de Sebaste, en Armenia, ejecutado por su fe cristiana. Con su nombre llamaron primero a la Parroquia de San Blas, después a la plaza y a todo el barrio.
Ahora se exponen aquí cuadros y artesanías, se conciertan encuentros y se pasa de la Cuesta de San Blas a las calles Tandapata y Carmen Alto. De aquel santuario inca, del Inti Illapa de oro y de la momia de Pachacútec no queda en la plaza ningún rastro material confirmado. Solo se conoce la relación espacial: los guardaban en el antiguo Rayampata, en el borde de la plaza donde más tarde se levantó la Iglesia de San Blas.
Información práctica
Plaza abierta; las tiendas, los cafés y los puestos de feria funcionan con horarios distintos.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Elija un lugar en el borde de la plaza, sin obstaculizar la entrada a la iglesia ni el paso de los vecinos; durante la fiesta, ceda el paso a la procesión.
