Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- El espacio abierto de la plaza
- La fachada de la Iglesia de Santo Domingo
- La entrada al convento
La historia del lugar
Junto a la fachada de Santo Domingo se conserva el espacio abierto de la antigua Intipampa, situada ante el principal santuario inca. Durante las grandes ceremonias se reunían aquí los gobernantes de las provincias y delegaciones de distintos pueblos; más adelante, hacia el santuario, solo se admitía al gobernante de los incas y a sus parientes. Más tarde se estableció junto a ella un Convento de Santo Domingo, y la Iglesia de Santo Domingo dio a la plaza su nombre actual.
El relato más antiguo vinculado a este lugar comienza con Copalimayta. Era sinchi —jefe militar— de los Sawaseras, los habitantes de este tramo del valle. Copalimayta llegó de fuera, pero los Sawaseras lo acogieron en su comunidad y le confiaron la defensa de sus casas y su tierra.
Otro grupo de colonos avanzaba hacia el valle. Lo encabezaban Manco Cápac y Mama Huaco, los futuros fundadores del Cusco inca: necesitaban un lugar donde asentarse. Copalimayta los recibió en los accesos, les prohibió entrar en las tierras de los Sawaseras y los obligó a retirarse.
Unos meses después, Manco Cápac y Mama Huaco regresaron. Esta vez atacaron por sorpresa el asentamiento, mataron a muchos defensores y capturaron a Copalimayta. El cautivo esperaba la muerte y ofreció sus casas y tierras de cultivo a cambio de su liberación. La crónica dice que lo dejaron marchar, pero ya no vuelve a aparecer en el relato. Los hombres de Manco Cápac ocuparon la tierra abandonada, se asentaron entre dos ríos y establecieron aquí una temprana morada del Sol: Inticancha.
Esta leyenda se consignó solo en el año mil quinientos setenta y dos. El cronista colonial cumplía un encargo del virrey y procuraba presentar a los incas como conquistadores, por lo que los detalles del ataque no pueden aceptarse como testimonio de un testigo presencial. Los arqueólogos sí hallaron bajo las construcciones posteriores vestigios de un asentamiento anterior, preimperial, de la cultura Killke, pero la arqueología no puede confirmar ni el nombre de Copalimayta ni las circunstancias de su cautiverio.
Los incas dejaron ante el santuario un espacio abierto: Intipampa. Durante las grandes ceremonias acudían aquí los gobernantes de las provincias y delegaciones de distintos pueblos. Aquí bailaban y se quitaban el calzado; solo el Inca y sus parientes podían seguir adelante. La plaza servía como límite de acceso: los visitantes ya habían sido admitidos hasta el santuario principal, pero todavía no habían entrado en su interior.
El nombre de Santo Domingo apareció tras la fundación, junto a ella, del Convento de Santo Domingo en el año mil quinientos treinta y cuatro. Santo Domingo de Guzmán fue un predicador castellano que fundó en el siglo decimotercero la Orden de Predicadores. Nunca estuvo en Cusco: la plaza recibió su nombre de la iglesia de su orden.
La plaza actual ocupa el lugar de Intipampa. Ya no quedan sobre el suelo las casas de los Sawaseras ni la tierra con la que Copalimayta compró su vida.
Información práctica
Plaza urbana abierta y acceso al complejo de Coricancha.
Comprobado: 15 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Deténgase donde no estorbe el paso y compare la amplitud de la plaza con la estrechez de Loreto que acaba de recorrer.
