Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Murallas de la fortaleza
- Torres de esquina
- Patio interior
- Jardines reales
La historia del lugar
Junto a la frontera con Granada se alza una fortaleza construida para una residencia real; las murallas con torres de esquina forman un cuadrilátero de piedra. Dentro se encuentran un patio y los jardines reales. Alfonso XI ordenó construir aquí sobre una parte de un conjunto palaciego omeya, y más tarde Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla instalaron en la fortaleza el cuartel general de la larga guerra contra el Emirato de Granada. Durante la Inquisición y la cárcel, las salas del palacio fueron reformadas muchas veces, pero el contorno general de piedra se ha conservado.
A finales de agosto de mil cuatrocientos ochenta y tres llevaron a este Alcázar de los Reyes Cristianos a Boabdil, el joven emir de Granada al que los cristianos llamaban Boabdil. Entró como prisionero, pero quería salir de aquí como soberano y recuperar el trono que le había arrebatado su propio padre.
Boabdil tomó el trono tras rebelarse contra su padre, el emir Muley Hacén. Para que sus partidarios siguieran considerándolo un gobernante digno, necesitaba una victoria militar. La expedición contra la ciudad castellana de Lucena terminó en derrota y cautiverio. Mientras Boabdil permanecía retenido en la fortaleza de Porcuna, Muley Hacén regresó a Granada y volvió a ocupar el trono.
Aquí Fernando II de Aragón, el rey que dirigía la guerra contra el Emirato de Granada, decidió el destino del prisionero. Su esposa, Isabel I de Castilla, se encontraba entonces en el norte del país; Fernando II de Aragón le envió las condiciones del acuerdo y recibió su consentimiento. Ambos buscaban someter al último Estado musulmán de la península ibérica.
Podían dejar a Boabdil en prisión. Entonces los granadinos se habrían unido en torno a su padre. Fernando II de Aragón eligió liberarlo: un segundo aspirante a un mismo trono debía regresar a Granada.
Aquí acordaron el precio. Boabdil se reconocía vasallo de la Corona de Castilla, prometía pagar cada año doce mil doblas de oro, liberar a cuatrocientos prisioneros cristianos y respetar una tregua de dos años. Su hijo menor, Ahmad, sería la garantía. El niño, junto con los hijos de los nobles granadinos, fue entregado como rehén a la corte cristiana.
Boabdil regresó a Granada con apoyo militar ajeno y obligaciones ante Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla. Los jueces musulmanes condenaron su acuerdo con el enemigo, y la lucha entre los partidarios del hijo, del padre y del tío continuó. Mientras tanto, las tropas castellanas tomaban las ciudades una por una. En mil cuatrocientos noventa y dos, Boabdil entregó Granada. Una de las condiciones de la capitulación fue el regreso de Ahmad, que seguía siendo rehén desde el acuerdo de Córdoba.
Eligieron este lugar porque el Alcázar de los Reyes Cristianos era una residencia real fortificada junto a la frontera granadina. Alfonso XI ordenó levantarlo en mil trescientos veintiocho sobre una parte del antiguo conjunto palaciego omeya. Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla convirtieron después la residencia cordobesa en el cuartel general de una guerra de muchos años; son ellos, ante todo, a quienes designa «los Reyes Cristianos» en el nombre actual.
Ya no se puede señalar la sala exacta de las negociaciones: la Inquisición y, más tarde, la cárcel transformaron profundamente las estancias palaciegas. Se ha conservado el cuadrilátero de piedra de la fortaleza, dentro del cual Boabdil obtuvo el camino de regreso a su trono al dejar a su hijo en su lugar.
Información práctica
Del 16 de junio al 15 de septiembre, martes–domingo 08:15–13:00. Ahora solo están abiertos los jardines; el resto del conjunto está en restauración.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No deje que los jardines oculten la estructura de la fortaleza. Si la parte interior no es accesible, las torres y el contorno exterior conservan el sentido de la parada.
