Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Mármol gris del nivel inferior
- Parte superior enlucida
- Cúpula de cobre
- Relieve con una maqueta de la iglesia
La historia del lugar
En este templo todavía se celebran bautizos, bodas y servicios luteranos. La entrada de una iglesia suele situarse en el lado oeste, pero aquí la orientaron hacia Amalienborg, la residencia real, a lo largo de la línea del barrio ceremonial. La parte inferior está revestida de mármol gris noruego; por encima hay ladrillo enlucido y piedra caliza, y la cúpula está cubierta de cobre. Las parcelas de alrededor se urbanizaron con edificios de viviendas de alquiler y se vendieron para reunir parte del dinero destinado a terminar el templo.
En mil setecientos cuarenta y nueve, el rey danés Frederik V llegó al jardín de la princesa Charlotte Amalie, que ocupaba este lugar. El rey creaba un nuevo barrio ceremonial y quería levantar en su centro un templo en honor al tricentenario de la Casa de Oldemburgo en el trono danés. Al son de tambores y trompetas, Frederik colocó personalmente la primera piedra y escondió en ella medallas conmemorativas de oro y plata. Todavía se encuentran en algún lugar bajo el altar actual. El nombre oficial del templo se refiere precisamente a este rey.
El barrio también recibió el nombre de Frederiksstaden, «la ciudad de Frederik». Su arquitecto, Nicolai Eigtved, trazó una línea transversal desde la iglesia, pasando por Amalienborg. Por esa línea, el templo se apartó de la orientación habitual de las iglesias, de este a oeste: la entrada mira hacia la residencia real. Así se explica por qué eligieron precisamente este solar para una iglesia tan enorme.
Decidieron revestir las paredes, por dentro y por fuera, con mármol noruego. De ahí el nombre popular de la ciudad: Iglesia de Mármol. El nivel inferior que se ve ante ustedes está construido efectivamente con mármol gris noruego. Pero esta decisión encareció demasiado un proyecto ya de por sí grandioso.
En mil setecientos setenta, Johann Friedrich Struensee, ministro del gabinete de Christian VII y ya conocido por la historia del Jardín del Rey, ordenó detener los gastos. Para entonces, las paredes se elevaban en algunos puntos unos diecinueve metros. Tras la caída de Struensee, intentaron reanudar la construcción, pero nadie aportó dinero. Durante más de cien años, una ruina de mármol permaneció en medio del barrio ceremonial.
Carl Frederik Tietgen decidió vincularse a ella: era director de Privatbanken y financiaba compañías de navegación a vapor, ferrocarriles y empresas telegráficas. En mil ochocientos setenta y cuatro, el ministro de Hacienda Andreas Frederik Krieger cerró con él un acuerdo inusual. Tietgen compraba la ruina y el terreno adyacente, se comprometía a terminar la iglesia en diez años y a entregarla al Estado. Podía construir edificios de viviendas de alquiler en las parcelas alrededor del templo y venderlos para recuperar parte de los gastos.
El Folketing acusó a Krieger de haber dispuesto de terrenos estatales a un precio demasiado bajo sin el consentimiento del Parlamento. Llevaron al ministro y a dos de sus sucesores ante Rigsretten, un tribunal especial para miembros del Gobierno. Los tres fueron absueltos: los jueces decidieron que el Estado no había sufrido perjuicio, puesto que recibiría una iglesia terminada. El contrato con Tietgen se mantuvo.
Pero el banquero no cumplió el plazo de diez años. Privatbanken atravesaba una crisis, y Tietgen tenía que invertir dinero personal para salvarlo. Los caricaturistas de Copenhague representaban al financiero camino del templo inacabado con la leyenda: «Tietgen va al encuentro de su ruina».
El arquitecto Ferdinand Meldahl conservó la parte baja de mármol antiguo y levantó la superior con materiales más baratos: ladrillo enlucido y piedra caliza. Incluso la cubierta de cobre de la cúpula le pareció al principio a Tietgen un gasto excesivo. El pintor Lorenz Frølich propuso reunir donativos para ella, y los habitantes llevaban utensilios viejos de cobre, monedas y dinero.
En mil ochocientos noventa y cuatro consagraron la iglesia. La construcción había llevado veinte años; Tietgen cubrió personalmente aproximadamente un tercio de los gastos finales, y el resto procedió de la venta de las parcelas y de los donativos. El día de la consagración entregó el templo al Estado. Siete años después, tras la muerte del financiero, se celebró aquí un servicio funerario oficial en su honor.
Hoy es una parroquia activa evangélico-luterana de la Iglesia Nacional Danesa: aquí se celebran servicios religiosos, bautizos y bodas. Las casas que rodean el templo en un denso anillo aparecieron a causa del acuerdo que pagó su finalización. En el interior, un relieve conmemorativo muestra a Tietgen y a su esposa Laura sosteniendo una maqueta de la iglesia, y bajo el altar siguen las medallas que Frederik V colocó en la primera piedra.
Información práctica
Lun–Jue 10:00–17:00, Vie 12:00–17:00, Sáb 10:00–17:00, Dom 13:00–17:00. Las visitas a la cúpula siguen un horario y una entrada aparte. El horario puede cambiar debido a servicios religiosos, bodas y conciertos.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La idea principal de la parada se aprecia bien desde la plaza. Si las puertas están abiertas a los visitantes, entren en silencio y tengan en cuenta que puede estar celebrándose un servicio religioso en el interior.
