Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Dos salientes de los baluartes
- La muralla que los une
- Mampostería de piedra
- La avenida Santander detrás de la muralla
La historia del lugar
El extremo norte de San Diego estaba protegido por dos baluartes unidos por una muralla, Santa Catalina y San Lucas. Santa Catalina daba al mar abierto y San Lucas, al caño de Juan de Angola; entre el agua y la llanura pantanosa quedaba la avenida de la Cruz Grande. Desde sus plataformas, los artilleros podían hacer fuego cruzado sobre el camino y a lo largo de la muralla, por lo que la pareja recibió el nombre de La Tenaza, «las tenazas». Detrás de la muralla discurre ahora la avenida Santander, trazada sobre tierra que entonces aún no existía.
El ingeniero real Cristóbal de Roda se encargaba de este tramo de muralla y procuraba construirlo con el menor gasto posible. Preguntó a los vecinos más antiguos y comprobó las marcas de piedra de la orilla: durante más de veinte años el mar no había llegado hasta ellas. Por eso Roda levantó la muralla más lejos del agua, rodeó antiguos montículos de desechos y dejó fuera un paso seco donde podían cruzarse dos carretas. Así no era necesario derribar las casas y los conventos vecinos ni construir costosos cimientos junto al borde mismo del mar.
El ahorro le afectaba personalmente. A finales de mil seiscientos diecisiete, Roda se quejó ante el Consejo de Indias de que recibía mil doscientos ducados, menos que su capataz. El ingeniero afirmaba que a veces, con una sola decisión, ahorraba a la hacienda entre seis mil y ocho mil; pidió que le aumentaran el salario y le concedieran el grado de capitán: sin él, los trabajadores de la obra obedecían peor. Unas semanas después tuvo que explicar al rey por qué una parte de la nueva muralla yacía en el suelo.
El doce de febrero de mil seiscientos dieciocho, el mar avanzó más de cien pasos más allá de su límite habitual y cubrió el inacabado Baluarte de Santa Catalina. En la isla casi no había tierra adecuada, por lo que rellenaban la muralla desde dentro con arena. El agua la empapó, empezó a presionar la mampostería reciente por ambos lados y una parte de la fortificación se derrumbó. Roda escribió que la muralla terminada habría resistido: aún no habían tenido tiempo de darle toda su altura, el parapeto redondeado, el revestimiento impermeable y los desagües.
Para entonces las obras ya se habían ralentizado por falta de dinero. Despidieron a la mayoría de los constructores; a Roda le quedaban unos cincuenta excavadores y albañiles contratados, y veinte trabajadores esclavizados que pertenecían a la Corona. Tras la tormenta, el ingeniero envió junto con el gobernador a Madrid los planos de los daños y las propuestas para una nueva línea de fortificaciones. Los cambios fueron aprobados, la muralla se reconstruyó y el frente norte se reforzó. El propio Roda no vivió hasta la terminación de las obras.
Los dos salientes de la muralla se levantaron aquí por razones geográficas. Santa Catalina daba al mar abierto y San Lucas, al caño de Juan de Angola. Entre el agua y la llanura pantanosa quedaba un estrecho acceso terrestre: la avenida de la Cruz Grande. Desde allí, el enemigo podía llegar directamente al barrio de San Diego. Los baluartes permitían a los artilleros hacer fuego cruzado sobre aquel camino y a lo largo de la muralla que los unía. Por esta disposición, la pareja recibió el nombre de La Tenaza, «las tenazas». Roda los adelantó más hacia el norte de lo que exigía la corta línea defensiva y dejó dentro de las murallas las tierras fértiles y los depósitos de agua de San Diego: durante un asedio proporcionaban a los habitantes agua y alimentos.
Los nombres de los baluartes se refieren a santos, no a ingenieros ni a batallas. Santa Catalina es Santa Catalina de Alejandría, una de las patronas eclesiásticas de Cartagena de Indias y la santa cuyo nombre lleva la catedral de la ciudad. San Lucas es San Lucas Evangelista, compañero del apóstol Pablo. Los españoles dedicaban las fortificaciones a los santos; no existía una relación histórica de Lucas con esta orilla.
La mampostería ante usted pertenece ya a varias reconstrucciones. En mil seiscientos noventa y siete, los soldados franceses del barón de Pointis volaron parte de ambos baluartes. Juan de Herrera y Sotomayor los restauró en mil setecientos diecinueve, eliminó las plataformas inferiores de artillería, trasladó la puerta detrás de San Lucas y volvió a ocuparse del mar: estableció ante Santa Catalina una franja protectora de costa. Más tarde, Antonio de Arévalo llevó hasta el final la barrera marítima.
Donde Roda dejaba entre la muralla y el agua un paso del ancho de dos carretas, ahora discurre la avenida Santander, sobre tierra que en mil seiscientos dieciocho aún no existía.
Información práctica
Línea de fortificaciones abierta sin un régimen museístico estable; algunos tramos pueden cerrarse por obras, tiempo, seguridad o eventos.
Comprobado: 1 de julio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Sobre la piedra expuesta, manténgase alejado del borde, especialmente con viento o después de la lluvia. Si el acceso está cerrado, compare las direcciones de la vista desde el nivel de la calle.
