Parada 1 de 8

Ciudadela de El Cairo

قلعة صلاح الدين

Aquí entenderás el proyecto de una capital militar que sus fundadores no llegaron a ver terminada.

15 min
Vista de las macizas murallas de la Ciudadela de El Cairo, con torres y almenas.
Jorge Láscar · CC BY 2.0; cropped/resized for app
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Mira primero a tu alrededor

En qué fijarse

  • Muralla norte de la fortaleza
  • Torres circulares
  • Bab al-Mudarrag
  • Inscripción de construcción sobre la puerta

La historia del lugar

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Abajo se extendían dos ciudades separadas: El Cairo de los antiguos califas y la antigua Fustat comercial; entre ellas quedaban terrenos vacíos y fortificaciones aisladas. Eligieron el saliente rocoso de Muqattam como apoyo oriental de la futura muralla común porque la pendiente escarpada no permitía a las máquinas de asedio acercarse hasta allí. Dentro de la fortaleza, tras murallas de piedra local y caliza traída de fuera, reservaron espacio para la guarnición, las reservas y una corte protegida, y después Egipto fue gobernado desde aquí durante casi siete siglos. El tramo norte de la muralla, las torres cilíndricas y la Puerta de los Escalones, con su inscripción de construcción, sobrevivieron a casi todo el resto del recinto.

En mil ciento ochenta y tres, el viajero Ibn Yubair vio en la ladera de Muqattam a cautivos francos: así llamaban los textos árabes a los cruzados de Europa occidental. Tallaban piedra, serraban mármol y profundizaban el foso de la futura ciudadela. Cerca de ellos trabajaban campesinos egipcios. Ibn Yubair explicó directamente la elección de aquellos trabajadores: obligaron a los prisioneros de guerra a realizar una dura prestación de trabajo para eximir de ella a los musulmanes.

Varios años antes de que comenzaran las obras, el ejército de Amalarico I de Jerusalén invadió Egipto y llegó hasta las afueras de la capital. Saladino, a quien las crónicas europeas llamaron Saladino, pronto se convirtió en sultán de Egipto y fundador de una nueva dinastía. Heredó una ciudad difícil de defender en su totalidad. Al norte se encontraba Al-Qahira, el Cairo palaciego de los antiguos califas; al sur, la antigua ciudad comercial de Fustat. Entre ambas quedaban zonas sin edificar y fortificaciones aisladas.

En mil ciento setenta y seis, Saladino ordenó rodear los dos núcleos urbanos con una sola muralla, tendida de un Nilo al otro. El saliente rocoso de Muqattam debía convertirse en su apoyo oriental: desde allí se dominaban los accesos a Al-Qahira y Fustat, y la pendiente escarpada impedía acercar hasta allí las máquinas de asedio. Dentro de la fortificación se instalaron una guarnición, almacenes y una residencia segura para el sultán.

Saladino encargó la dirección de las obras a Baha al-Din Qaraqush. Qaraqush había empezado como eunuco esclavizado en la casa del tío del sultán, obtuvo la libertad, se convirtió en jefe militar y gobernó Egipto mientras Saladino combatía en Siria. Su posición se sostenía en la confianza personal de su protector, y ahora le confiaron hombres, dinero y la defensa de la capital.

Qaraqush utilizó piedra de Muqattam y caliza traída de fuera. Los investigadores relacionan parte de los bloques con el revestimiento desmontado de la pirámide de Micerino o de las pequeñas pirámides vecinas; ya es imposible establecer su procedencia exacta. Los cruzados cautivos que Saladino capturaba en las campañas de Siria transformaban aquella piedra en murallas contra nuevos ejércitos cruzados.

Saladino nunca llegó a habitar la residencia proyectada. Murió en mil ciento noventa y tres, cuando todo el complejo aún no estaba terminado. Qaraqush le sobrevivió, sirvió a los hijos del sultán, luego fue destituido y tampoco llegó a ver terminadas las obras. En mil doscientos siete, el sobrino de Saladino, el sultán al-Kamil, terminó la ciudadela y trasladó aquí su corte. Después de él, los gobernantes egipcios permanecieron en Muqattam durante casi siete siglos.

La muralla única alrededor de Al-Qahira y Fustat quedó sin terminar, y la mayor parte de los tramos construidos desapareció. Del proyecto inicial se conservan el recinto norte de la ciudadela, las torres circulares y Bab al-Mudarrag, la Puerta de los Escalones. Sobre la puerta sigue habiendo una inscripción de mil ciento ochenta y tres a mil ciento ochenta y cuatro. En ella se nombra a Saladino, que ordenó construir; a su hermano al-Adil, que dirigió las obras; y a Qaraqush, que administró la construcción. Los nombres de los cautivos canteros no entraron en la inscripción.

Información práctica

Tiempo en la parada15 min
Siguiente puntoMezquita de Muhammad Ali
EntradaCiudadela de El Cairo

Todos los días 08:00–17:00; la entrada es de pago, y el billete oficial de MoTA, indicado a 27.06.2026, es de 550 EGP para adultos extranjeros y de 275 EGP para estudiantes.

Comprobado: 27 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Mantente en los caminos permitidos y no te acerques a los bordes sin protección para hacer una foto. Puedes escuchar la historia del pozo y del abastecimiento de agua junto a las murallas, aunque las estructuras relacionadas con ellos no sean accesibles.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Sube hacia la mezquita que ocupa la cima de la ciudadela.

Parada 1 de 8Después: Mezquita de Muhammad Ali

Ruta terminada

Paseo completado

«El poder de El Cairo: de la Ciudadela al mercado de armas» — 8 paradas, aprox. 3,9 km, 3–4 horas.

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