Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- El fuste blanco de la torre
- El nivel del mirador
- El parterre central
- Las ventanas del mirador
La historia del lugar
El fuste blanco de la Torre de Busan se eleva sobre el parque, en la cima de Yongdusan, hasta ciento veinte metros; nunca hubo transmisores en su interior. La estructura se construyó como mirador, y al nivel superior se le dieron las formas del dosel de piedra de la pagoda Dabotap del templo Bulguksa. El parterre central ocupa el lugar donde estuvo en otro tiempo el salón principal del santuario, y los ascensores llevan ahora a los visitantes a las ventanas sobre el puerto.
El diecisiete de noviembre de mil novecientos cuarenta y cinco, Min Yeong-seok, de treinta y seis años, subió a esta cumbre con una botella de disolvente y periódicos. Se ganaba la vida en una fábrica de bolsos de la isla Yeongdo y servía como diácono, ayudante laico de una comunidad presbiteriana. Min quería quemar el Santuario Yongdusan, que ocupaba el lugar donde hoy se encuentran la torre y el parterre central.
El santuario fue construido por colonos japoneses. Eligieron la cumbre sobre el puerto y rezaban aquí por la seguridad de las travesías marítimas. En mil ochocientos noventa y nueve, la comunidad reunió dinero para un gran edificio nuevo. Más tarde, la administración colonial pagaba su mantenimiento y exigía que los coreanos rindieran culto a las divinidades veneradas allí.
Min servía entonces en la Administración Ferroviaria de Busan. Por negarse a participar en el culto lo enviaron dos veces a prisión y después le quitaron el puesto. Salió en libertad sin trabajo ni dinero. Min recibió obligado el nombre japonés de Okada; junto con él, le exigían reconocer como propio un rito religioso ajeno.
Tras la liberación de Corea, el santuario permaneció en pie otros tres meses. Allí se reunían japoneses que esperaban ser enviados de vuelta a su país. Min decidió actuar solo para que nadie revelara su plan. A las seis de la tarde extendió los periódicos, vertió el disolvente y prendió fuego al edificio. Quienes estaban dentro lograron salir corriendo. El santuario ardió por completo.
Los periódicos informaron del incendio como de causa desconocida y solo supusieron que había sido provocado. Min contó su acción a varios allegados, por lo que su nombre se relacionó con el incendio solo décadas después, ya a partir de su propio testimonio. No regresó al servicio ferroviario: más tarde terminó una escuela de teología y se convirtió en pastor rural.
Cuando la cumbre fue despejada de nuevo tras los incendios de la posguerra, los dirigentes de la ciudad decidieron instalar aquí un nuevo símbolo de Busan. El plan apareció en mil novecientos sesenta y tres, cuando Busan salió de la provincia y recibió un estatus especial de ciudad. La torre quedó terminada para los Juegos Deportivos Nacionales de mil novecientos setenta y tres.
El fuste blanco, de ciento veinte metros de altura, nunca llevó transmisores: la Torre de Busan se construyó únicamente como mirador turístico. La parte superior se hizo a imagen del dosel de piedra de la pagoda Dabotap del templo Bulguksa. Del antiguo santuario no quedó ni la puerta ni los cimientos. Su salón principal se encontraba en la zona del actual parterre central, y junto a él se elevan ahora los ascensores hacia las ventanas desde las que los visitantes contemplan el puerto por el que los colonos japoneses eligieron en otro tiempo esta cumbre.
Información práctica
Torre de Busan: todos los días 10:00–22:00, última entrada 21:30; el horario puede cambiar debido al tiempo.
Comprobado: 27 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Los detalles principales de la parada son accesibles desde el exterior. Si desea subir al mirador, consulte por separado las condiciones de visita.
