Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Tres niveles de hormigón
- Hilera de palcos casi vertical
- Inscripción oficial en la fachada
- Casas vecinas pegadas al estadio
La historia del lugar
Junto a las fachadas de las casas y al ferrocarril se alza el estadio local del club de fútbol de La Boca. Antes de la grada de hormigón armado, aquí se reunían en gradas de madera concebidas para veinticinco mil personas. Ahora, por un lado se extiende una cadena de palcos casi vertical y, por el contrario, tres niveles de hormigón se proyectan uno sobre otro sobre el campo. En la fachada permanece el nombre oficial de Alberto J. Armando, aunque en la ciudad el estadio recibe más a menudo el nombre de La Bombonera.
En mil novecientos catorce, Boca Juniors intentó trasladarse al suburbio de Wilde, al sur de Buenos Aires. La distancia y el mal juego le costaron unos mil doscientos socios: la gente dejó de pagar las cuotas. Dos años después, los dirigentes devolvieron al equipo a La Boca. Tras aquella experiencia, la ubicación del futuro estadio se convirtió en una condición para la supervivencia del club.
Desde mil novecientos veinticuatro ya había en este solar gradas de madera para veinticinco mil espectadores. Los aficionados eran cada vez más, y a comienzos de los años treinta los socios del club decidieron comprar el terreno. El presidente Camilo Cichero impulsaba la construcción de un estadio de hormigón aquí mismo, entre calles, el ferrocarril y las casas vecinas.
Desmontar las viejas gradas significaba dejar al equipo sin campo propio durante dos años. Los dirigentes de Boca llegaron a un acuerdo con otro club de la ciudad, Ferro Carril Oeste. En lugar de veinticinco mil pesos, entregaron a Ferro la grada norte de madera y cuatrocientas diez butacas, y pagaron el traslado y el montaje en el barrio de Caballito. A cambio, Boca obtuvo el derecho a jugar allí sus partidos en casa y fichó al defensa Arcadio López.
En el solar liberado trabajaban el arquitecto Viktor Sulčič, el ingeniero José Luis Delpini y el agrimensor Raúl Bes. Sulčič llegó de Europa, pero las instituciones argentinas nunca reconocieron su diploma italiano de arquitecto. Por eso Delpini firmaba los planos y también calculaba las estructuras de hormigón armado.
No había dónde extender sobre el terreno una grada ovalada convencional. Los proyectistas dispusieron tres niveles empinados, uno sobre otro, y adelantaron las filas superiores sobre las inferiores. Sobre la calle y las vías del ferrocarril, las gradas sobresalían de los límites del campo. Aun así, no hubo espacio para un cuarto lado completo: allí colocaron una estrecha fila de palcos. Los dos primeros niveles estuvieron terminados para la inauguración; el tercero se añadió en mil novecientos cincuenta y tres.
El origen del apodo no está documentado. Según el relato del ingeniero José Antonic, amigo de Sulčič, al arquitecto le regalaron una caja de bombones por su cumpleaños. Le recordó la maqueta de un estadio estrecho con un lado casi recto. Sulčič empezó a llevar la caja a las reuniones de trabajo y llamó al proyecto «La Bombonera», «la caja de bombones». Al principio repetían ese nombre sus colegas y los constructores, y después los dirigentes del club. Ya en la inauguración, los oradores hablaban del estadio como de La Bombonera.
El veinticinco de mayo de mil novecientos cuarenta, Boca disputó aquí su primer partido, un amistoso contra San Lorenzo de Almagro. Arcadio López salió al campo por el que su club había pagado con la vieja grada. Boca ganó por dos a cero. Después, el equipo ganó aquí los trece partidos oficiales como local de la temporada y se proclamó campeón. López disputó sesenta y dos partidos oficiales con Boca, ganó otra copa y jugó por última vez para el club contra Ferro, el mismo club que recibió las gradas de madera.
Dos viejos tablones de lapacho regresaron a Brandsen, ochocientos cinco, en dos mil diecisiete. Aún conservaban la pintura verde del estadio de Ferro.
La inscripción oficial de la fachada actual dice: Estadio Alberto J. Armando. Desde mil novecientos ochenta y seis llevó el nombre de Estadio Camilo Cichero, quien organizó la construcción. En dos mil, el club lo sustituyó por el de Alberto J. Armando, el presidente que dirigió Boca durante más de veinte años, cuando el equipo ganó sus primeras Copas Libertadores y la Copa Intercontinental.
Del lado de la calle Del Valle Iberlucea sigue extendiéndose una hilera de palcos casi vertical, y enfrente los tres niveles de hormigón se proyectan uno sobre otro. Detrás de los palcos comienzan enseguida la calle y las fachadas de las casas vecinas: el límite del solar en el que Sulčič encajó su caja de bombones.
Información práctica
Museo de la Pasión Boquense: todos los días 10:00-18:00, taquilla hasta las 17:30; el horario puede cambiar debido a entrenamientos y partidos.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Desde fuera se distinguen bien la forma y la posición del estadio dentro de la manzana. Planifique por separado el museo, la visita guiada, el partido y la salida a las gradas; no se prevé acceso libre al interior.
