Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Botas de hombre de hierro fundido
- Zapatos de mujer
- Botines infantiles
- Piedras, flores y velas
La historia del lugar
Junto al agua yace calzado de hierro fundido de distintos tamaños: de hombre, de mujer y de niño; unas varillas de hierro sujetan cada par en la piedra. En dos mil cinco, el memorial se creó a partir de modelos de calzado de los años cuarenta que el escultor Gyula Pauer encontró específicamente para esta obra. Los sesenta pares no están vinculados a víctimas identificadas ni indican puntos individuales de los fusilamientos: los asesinatos se produjeron en distintos tramos de ambas orillas, y se eligió este borde de la ribera porque la corriente se llevaba los cuerpos. En los zapatos y las botas vacíos ahora se dejan piedras, flores y velas.
Primero obligaban a las personas a quitarse los zapatos. En el Budapest de guerra, el buen calzado era una posesión valiosa: se podía usar o vender. Los miembros armados del Partido de la Cruz Flechada ordenaban a las víctimas dejar las botas y los zapatos sobre la piedra y, a veces, colocar dentro los relojes y las joyas que les habían quitado. Los asesinos se llevaban todo aquello después de los fusilamientos.
El Partido de la Cruz Flechada era un movimiento fascista húngaro. El quince de octubre de mil novecientos cuarenta y cuatro, con el apoyo de Alemania, tomó el control del país. Sus destacamentos buscaban judíos en Budapest, irrumpían en viviendas y hospitales, sacaban a personas del gueto y de casas protegidas por embajadas neutrales. Conducían al Danubio, en grupos de unas cincuenta personas, a hombres, mujeres, ancianos y niños.
En el borde de la ribera, colocaban a las personas de cara al agua y les disparaban para que los cuerpos cayeran al río. A veces ataban juntas a dos o tres personas y disparaban solo a una: el cuerpo muerto arrastraba a las demás. Si alguien aparecía sobre el agua, volvían a disparar desde la orilla. La corriente se llevaba los cuerpos, por lo que muchos fallecidos no tuvieron una tumba identificada.
Los sesenta pares que tenemos delante no pertenecen a un único grupo encontrado ni señalan el lugar donde estuvo cada persona concreta. Los fusilamientos tuvieron lugar en distintos tramos de las orillas de Pest y Buda. Este tramo de ribera se eligió como símbolo: el asesinato se organizaba precisamente junto al agua porque el río se llevaba enseguida los cuerpos. Aquí se conserva una relación espacial con el crimen, pero no quedan huellas materiales de los propios fusilamientos.
En dos mil cinco, el director Can Togay y el escultor Gyula Pauer devolvieron a la orilla lo que quedaba de las víctimas: el calzado vacío. Pauer encontró modelos auténticos de los años cuarenta y, basándose en ellos, fabricó botas de hombre, zapatos de mujer y botines infantiles. Relacionó el número de pares con el tamaño habitual de los grupos que conducían al río. El dieciséis de abril se inauguró la composición, y el calzado de hierro fundido se fijó con varillas de hierro en el borde de piedra de la ribera.
Los asesinos se llevaron los zapatos auténticos de los fallecidos. En los pares de hierro fundido, instalados aquí sesenta años después, ahora se dejan piedras conmemorativas, flores y velas.
Información práctica
Espacio abierto en la ribera; compórtese como ante un memorial, no como en una zona de fotos.
Comprobado: 25 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No se sitúe dentro de la composición ni cambie de lugar los objetos dejados; dé a otros visitantes tiempo para estar junto al memorial en silencio.
