Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Ventanas arqueadas
- Inscripción «Fundada por patriotas»
- Inscripción «Erigida por la nación»
La historia del lugar
Sobre las ventanas arqueadas de la fachada se leen las palabras Fundada por patriotas y Erigida por la nación. La sociedad científica surgió de donaciones para el desarrollo de la lengua húngara y de la ciencia, y su sede permanente se construyó con dinero reunido en todo el país. En el salón ceremonial siguen celebrándose las asambleas generales de la Academia. Tras esta fachada se instalaron despachos de trabajo, archivos y espacios para la investigación científica.
Tras las ventanas de la parte norte del ala orientada al Danubio hay una habitación estrecha donde, en septiembre de mil novecientos treinta y cuatro, Béla Bartók desplegó los libros que había traído de casa, las grabaciones fonográficas y miles de fichas con notación musical. El célebre compositor llegó aquí como investigador: quería convertir las canciones registradas en pueblos húngaros en una colección científica en la que se pudieran reconocer melodías emparentadas incluso con palabras y maneras de interpretarlas diferentes.
Este proyecto tenía ya más de veinte años. En mil novecientos trece, Bartók y su compañero Zoltán Kodály, compositor y conocedor de antiguos manuscritos de canciones, propusieron a la Sociedad Kisfaludy preparar una edición crítica de unas tres mil cuatrocientas melodías populares. El proyecto no avanzó. Mientras tanto, los recopiladores siguieron recorriendo los pueblos y el número de registros crecía.
En mil novecientos treinta y tres, la junta de la Academia Húngara de Ciencias decidió por fin preparar una edición completa. Por orden ministerial, Bartók fue eximido de impartir clases en la Academia de Música y trasladado aquí a un puesto independiente. La sistematización se convirtió en su empleo y su fuente de ingresos. Le asignaron una habitación con una mesa en forma de herradura; los empleados la llamaban precisamente la habitación en forma de herradura.
Bartók solía trabajar aquí tres veces por semana, de dos de la tarde a siete, y a veces hasta las ocho. Volvía a escuchar las grabaciones fonográficas, corregía sus propias transcripciones y ordenaba las fichas según el ritmo, el número de versos, los finales de las frases musicales y el parentesco entre las variantes. Seguían llegando nuevas canciones, y era imposible completar un sistema cerrado mientras los recopiladores lo ampliaban. Bartók calculaba terminar en dos años. El trabajo llevó seis. En mil novecientos treinta y ocho estableció el límite de la colección, dejó de añadir nuevos materiales y distribuyó unos trece mil registros. Gracias a este sistema, los investigadores pudieron distinguir varias áreas de la tradición musical húngara y compararla con la música de los pueblos vecinos.
El diez de octubre de mil novecientos cuarenta, Bartók reunió en la habitación en forma de herradura a Kodály y a tres colegas. Dos días después partía hacia Estados Unidos. Bartók entregó a Kodály toda la colección: la clasificación de las melodías estaba lista, pero no había tenido tiempo de escribir la introducción de la edición ni una parte de las normas editoriales. Para Kodály, el nuevo sistema fue una sorpresa. Necesitó semanas para entenderlo; en una carta a su amigo ya emigrado reprochó a Bartók que le hubiera explicado sus decisiones demasiado tarde.
La guerra detuvo la edición. Kodály encontró primero un lugar seguro para las fichas y las grabaciones, y luego reunió un nuevo grupo de investigación. Bartók murió en Nueva York en mil novecientos cuarenta y cinco y no llegó a ver impresa la continuación de su trabajo. El primer volumen de «A Magyar Népzene Tára», dedicado a los juegos infantiles, se publicó bajo la dirección de Kodály en mil novecientos cincuenta y uno.
La propia sociedad científica surgió en mil ochocientos veinticinco, cuando el conde István Széchenyi donó los ingresos anuales de sus propiedades para el desarrollo de la lengua húngara y de la ciencia. Su sede permanente se levantó con donaciones populares y se inauguró en mil ochocientos sesenta y cinco. Sobre las ventanas arqueadas de la fachada está escrito literalmente: «Fundada por patriotas» y «Erigida por la nación».
Hoy se celebran las asambleas generales de la Academia en el salón ceremonial, y la antigua habitación en forma de herradura sirve de despacho a su vicepresidente. No se ve desde la calle. Dentro, en la pared cuelga una placa conmemorativa de Bartók y, junto a ella, hay un busto de Kodály: en la misma habitación donde uno entregó al otro la colección cuyo primer volumen tuvo que esperar otros once años.
Información práctica
La visita exterior está abierta como parte de la plaza; el acceso interior depende de los actos y del programa de la Academia.
Comprobado: 25 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Para la ruta basta con la visita exterior. No cuente con poder entrar libremente en los espacios de trabajo y ceremoniales sin un programa específico.
