Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Mirador curvo de dos pisos
- Finos montantes metálicos
- Puertas principales
La historia del lugar
Después de la Segunda Guerra Mundial, esta casa se dividió en pequeños apartamentos, y los tabiques ocultaron la escalera principal, las pinturas decorativas y las vidrieras. Antes de esta reforma, las estancias de trabajo y para invitados junto a la calle estaban separadas de la parte familiar del fondo; entre ambas se dispusieron una escalera bajo luz cenital y un jardín de invierno. Desde la calle, la casa se reconoce por un mirador curvo de dos pisos sobre finos montantes metálicos; detrás se encontraban la sala de fumadores y el laboratorio. En una restauración posterior, se recuperaron a partir de planos y fotografías la fachada, las puertas, la pintura decorativa de la escalera y parte de las vidrieras.
La palabra «hotel» del nombre se refiere a un palacete urbano. El apellido pertenece al cliente, Émile Tassel, profesor de geometría descriptiva de la Universidad Libre de Bruselas. La docencia y el trabajo científico le proporcionaban medios de vida, pero necesitaba una casa inusual: Tassel seguía soltero, vivía con su abuela, recibía a amigos y continuaba sus investigaciones en casa.
En mil ochocientos noventa y tres encargó el proyecto a Victor Horta. El cliente y el arquitecto pertenecían a la misma logia masónica, Amigos Filántropos; Tassel confió a un conocido la casa en la que él mismo iba a vivir. Para Horta era una oportunidad poco frecuente: tras largos años de aprendizaje, sus amigos apenas empezaban a encargarle sus propios palacetes, y la suerte de un proyecto así podía decidir el destino de su práctica.
La parcela, de menos de ocho metros de ancho, llevaba al esquema habitual de Bruselas: varias habitaciones una tras otra, con una zona central oscura. Horta lo rechazó. Del lado de la calle situó las estancias relacionadas con el trabajo y los invitados de Tassel: la recepción, el despacho, la sala de fumadores y el laboratorio. En el fondo reservó las habitaciones para comer, dormir y la vida doméstica; las ventanas del dormitorio de la abuela daban al jardín. Entre las dos partes, el arquitecto dejó un espacio iluminado desde arriba, con una escalera principal y un jardín de invierno. Unió los distintos pisos mediante rellanos y tramos cortos, para que los invitados pudieran pasar de la recepción al comedor sin invadir las habitaciones familiares.
Horta dejó a la vista los soportes metálicos y trazó una misma línea curvada en las barandillas de la escalera, el suelo de mosaico, las pinturas decorativas, las vidrieras y el mobiliario. Aquí el hierro sostenía los forjados y, al mismo tiempo, definía el dibujo del interior. Tassel recibió una casa organizada para sus actividades y recepciones, y Horta siguió diseñándole muebles durante varios años y modificó la calefacción y los acabados a petición del propietario.
Cuando el palacete se terminó en mil ochocientos noventa y cuatro, las reacciones se dividieron: unos vieron una ruptura con la arquitectura acostumbrada; otros, un modelo de casa nueva. La atención de la prensa y del público dio fama a Horta. Apenas un año después, Armand Solvay le confió el siguiente gran encargo: un palacete al que el recorrido aún llevará.
Después de la Segunda Guerra Mundial, los nuevos propietarios dividieron la Casa Tassel en pequeños apartamentos. Los tabiques ocultaron la escalera, las pinturas decorativas y la antigua conexión entre las habitaciones. En mil novecientos setenta y seis, el arquitecto Jean Delhaye compró el edificio para restaurar la obra de su maestro. Restauró la fachada y las puertas principales, reconstruyó a partir de antiguos planos y fotografías la pintura decorativa de la escalera y la vidriera de la sala de fumadores, y devolvió al rellano superior los paneles de vidrio retirados durante la reforma de la distribución. Hubo que sustituir las lámparas y el mobiliario empotrado perdidos.
Ahora hay oficinas en el interior, y las visitas guiadas solo se realizan en días concretos. Desde la calle se ve el mirador curvo de dos pisos, sobre finos montantes metálicos. Detrás se encontraban la sala de fumadores y el laboratorio de Tassel; más al fondo sigue discurriendo la escalera con la que Horta separó a los invitados del profesor de las habitaciones de su abuela.
Información práctica
Uso privado y de oficinas; no hay acceso libre regular, la fachada se ve desde la calle.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Cuente sobre todo con la visita exterior: el edificio no debe considerarse un museo de acceso libre. No intente entrar sin un acceso confirmado por separado.
