Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- La popa de barco de El Cuerno
- Las herramientas en las bases de las columnas de El Saco
- Las fachadas doradas
- La Casa del Rey de España
La historia del lugar
En estas casas, los decanos de las asociaciones de artesanos se reunían para deliberar y guardaban la caja común, mientras panaderos, barqueros, sastres, toneleros y ebanistas trabajaban en talleres repartidos por toda la ciudad. La popa de barco en el tejado de El Cuerno y las herramientas junto a las columnas de El Saco dejaron en piedra las huellas de quienes sesionaban tras las ventanas. Tras el fuego de artillería que destruyó la hilera inicial, el concejo municipal obligó a los propietarios a someter a aprobación las maquetas de las nuevas fachadas. Una construcción no autorizada exponía al dueño a una multa y al desmontaje.
El veintisiete de enero de mil cuatrocientos veintiuno, los maestros de los gremios de Bruselas ocuparon el Mercado Bajo, frente al nuevo Ayuntamiento de Bruselas. Las fachadas doradas que hoy rodean la plaza aún no existían. Había puestos de mercado, casas de madera y un concejo municipal al que no se admitía a los artesanos.
Un gremio reunía a los maestros de un mismo oficio. Fijaba la duración del aprendizaje, cobraba una cuota de ingreso, comprobaba la calidad de los productos y decidía quién podía abrir un taller. Para un panadero, un tonelero o un ebanista, ser miembro significaba tener derecho a ganarse la vida con su oficio. Entretanto, los puestos del concejo municipal correspondían a representantes de siete linajes patricios: familias que transmitían los cargos dentro de su propio círculo.
Felipe de Saint-Pol, hermano menor de Juan IV de Brabante, duque de Brabante, decidió aprovechar este descontento. Felipe aspiraba a la regencia y obtuvo el apoyo de los estamentos de Brabante y de los gremios de Bruselas. Juan regresó a la ciudad con un destacamento compuesto principalmente por caballeros alemanes. Los artesanos que apoyaban a Felipe esperaban represalias. Se reunieron precisamente aquí: ante el Ayuntamiento de Bruselas, donde sesionaban sus adversarios, y en el mercado del que dependían sus ingresos.
A los pocos días, los partidarios de Juan fueron expulsados o arrestados. El once de febrero, Felipe aprobó un nuevo sistema de gobierno para Bruselas. Los gremios se agruparon en nueve llamadas naciones: eran grupos de oficios, no pueblos ni Estados. Sus representantes obtuvieron cargos municipales junto a los patricios. Juan IV de Brabante, ya de regreso, reconoció este acuerdo. Los artesanos que habían llegado a la plaza esperando represalias siguieron formando parte del gobierno de la ciudad durante casi cuatro siglos.
Después de esto, los gremios comenzaron a ocupar las casas alrededor del Ayuntamiento de Bruselas. Dentro había salas de reunión y cajas comunes; los propios maestros trabajaban en sus talleres repartidos por toda la ciudad. Aquí se establecieron barqueros, panaderos, sastres, merceros, ebanistas y toneleros. Por eso las casas llevan los nombres de los oficios y sus emblemas: la fachada indicaba qué decanos sesionaban tras las ventanas.
Las primeras casas gremiales casi desaparecieron en agosto de mil seiscientos noventa y cinco, cuando la artillería francesa incendió gran parte de la plaza. Los propietarios tuvieron que reconstruirlas, pero el concejo municipal no les permitió recuperar la antigua hilera desordenada. Al rico gremio de panaderos le ordenaron vender su antiguo local y levantar en la esquina la actual Casa del Rey de España. Desde el veinticuatro de abril de mil seiscientos noventa y siete, todo propietario y constructor estaba obligado a presentar por adelantado una maqueta de la fachada. Por una obra no autorizada se imponía una multa de cien patacones, y el edificio debía desmontarse a costa del infractor.
Los gremios obedecieron la línea común, pero conservaron sus propios oficios en la piedra. En las bases de las columnas de El Saco están talladas las herramientas de ebanistas y toneleros. La parte superior de El Cuerno, que pertenecía a los barqueros, tiene forma de popa de barco. Su remate actual fue reconstruido a caballo entre los siglos diecinueve y veinte a partir de un dibujo antiguo.
En mil setecientos noventa y cinco, la administración francesa suprimió los gremios de Bruselas, confiscó sus casas y las vendió a propietarios privados. Los barqueros ya no se reúnen bajo la popa de barco, pero esta sigue suspendida sobre la sexta casa e indica quién logró hacerse un lugar en esta plaza en mil cuatrocientos veintiuno.
Información práctica
Observación exterior en una plaza abierta; los distintos museos, salas y establecimientos de las casas se rigen por sus propios horarios.
Comprobado: 1 de julio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No intente abarcar toda la hilera desde un solo punto: recorra el perímetro y compare los emblemas escultóricos de cada casa. La visita al Museo de los Cerveceros Belgas, dentro de El Árbol de Oro, no está incluida automáticamente en el paseo por la calle.
