Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- La fachada del Ayuntamiento de Bruselas
- La Casa del Rey frente al Ayuntamiento de Bruselas
- La placa de bronce junto a la entrada de la Casa del Rey
- Los carteles municipales con los dos nombres de la plaza
La historia del lugar
En los carteles municipales de la plaza figuran dos nombres. El francés «Grand-Place» significa Gran Plaza, y el neerlandés «Grote Markt», Gran Mercado. En el siglo duodécimo, los habitantes de la ciudad llamaban a este lugar Mercado Bajo. Aquí comerciaban, anunciaban las decisiones del consejo municipal, recibían a los gobernantes y organizaban procesiones. Hoy se utiliza este mismo espacio abierto para la alfombra floral, la procesión histórica del Ommegang, conciertos y el árbol de Navidad.
El tribunal de la ciudad se reunía en el Ayuntamiento de Bruselas, y las sentencias se ejecutaban fuera, ante los habitantes de la ciudad. La ejecución más famosa tuvo lugar aquí el cinco de junio de mil quinientos sesenta y ocho.
El rey de España Felipe II gobernaba entonces también los Países Bajos de los Habsburgo, que incluían la actual Bélgica. Exigía perseguir a los protestantes y restringía la participación de la nobleza local en el gobierno. Lamoral, conde de Egmont, le servía como gobernador real de Flandes y Artois. Mandaba las tropas reales, venció a los franceses en Gravelinas y por ello recibió las provincias para administrarlas. Felipe de Montmorency, conde de Horn, era almirante y miembro del Consejo de Estado. Su posición y su salario también dependían del rey.
Ambos seguían siendo católicos. Egmont condenaba los ataques de los calvinistas contra las iglesias y reprimía sus grupos armados. Junto con Horn, procuraba suavizar las persecuciones religiosas y preservar las costumbres locales. Egmont incluso viajó a España para convencer personalmente a Felipe II. El rey lo escuchó, pero mantuvo la política anterior.
Tras los saqueos de imágenes religiosas, Felipe envió a los Países Bajos al duque de Alba, un jefe militar encargado de reprimir la resistencia. Alba invitó a Egmont y a Horn a Bruselas, supuestamente para celebrar consultas. Horn acudió e incluso regaló un caballo al nuevo gobernador. El nueve de septiembre de mil quinientos sesenta y siete, los dos fueron arrestados.
El tribunal extraordinario instituido por Alba acusó a los condes de alta traición y de apoyar a los protestantes. Su anterior servicio al rey, su fe católica y sus altos títulos no cambiaron la sentencia. Las posesiones de Egmont fueron confiscadas; su esposa, con once hijos, buscó refugio en un monasterio.
Los condes pasaron la última noche en el edificio situado frente al Ayuntamiento de Bruselas. Por la mañana los llevaron al cadalso, levantado ante su entrada, y los decapitaron. Alba esperaba intimidar a sus adversarios con la ejecución pública de dos de los más nobles servidores del rey. En cambio, los grabados que mostraban el cadalso se difundieron por Europa, y la indignación en los Países Bajos aumentó. La insurrección armada ya había comenzado, y la muerte de católicos fieles al rey dio a la insurrección armada dos mártires conocidos.
Junto a la entrada del edificio situado frente al Ayuntamiento de Bruselas cuelga una pequeña placa de bronce en francés y neerlandés. Está colocada donde levantaron el cadalso para Egmont y Horn.
Información práctica
La plaza abierta está accesible permanentemente; los acontecimientos de la ciudad pueden modificar temporalmente los pasos, la visibilidad de las fachadas y la densidad de gente.
Comprobado: 1 de julio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Primero aléjese hasta el borde de la plaza para ver todo el perímetro; después acérquese a La Estrella. Junto al relieve puede haber mucha gente; se puede observar sin tocar la superficie.
