Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- La Hood Milk Bottle roja y blanca
- Las ventanas del puesto de venta en la base
- El edificio de ladrillo del museo
- El muelle junto al canal
La historia del lugar
Junto a Fort Point Channel, un almacén de lana de ladrillo se convirtió hace mucho en el Children's Museum of Boston, con amplias plantas para salas donde se permite coger las piezas expuestas, probarlas y experimentar con ellas. El museo se trasladó aquí desde una pequeña casa junto a Jamaica Pond, cuando las habitaciones ya no bastaban para esta forma de trabajar con la colección. En el muelle, junto al edificio de ladrillo, hay una Hood Milk Bottle roja y blanca, y en su amplia base se conservan las ventanas del antiguo puesto de venta. Su silueta sirvió durante mucho tiempo de referencia para quienes buscaban el museo.
El nombre «Hood» apareció en la botella roja y blanca mucho después de la propia botella. En mil novecientos treinta y tres la construyó Arthur Gagner, un vendedor de helados de Taunton. Su sustento dependía de los automovilistas que circulaban por la Route 44. Para que el conductor tuviera tiempo de ver la tienda y desviarse de la carretera, Gagner convirtió la propia tienda en publicidad: ensambló con tablones de pino una botella de doce metros y vendía helados a través de las ventanas de su base.
Diez años después, Gagner vendió su negocio a los Sankey. Tras la guerra, las nuevas carreteras empezaron a desviar los coches alrededor de Taunton, los clientes eran cada vez menos y, en mil novecientos sesenta y siete, los Sankey cerraron la tienda. Durante casi una década, la botella de madera permaneció vacía junto a la carretera.
En enero de mil novecientos setenta y seis pasó por allí Carol Schofield, diseñadora de moda. Coleccionaba y estudiaba la arquitectura de carretera: edificios con forma de producto con los que los propietarios atraían a los automovilistas. Schofield compró la botella por dos mil quinientos dólares, aunque todavía no sabía adónde trasladarla. Después llamó a John Sloan, director de diseño urbano de la Boston Redevelopment Authority, y le pidió que le encontrara un nuevo uso.
Sloan propuso colocar la botella en la plaza frente a Boston City Hall y vender desde ella helados en verano y chocolate caliente en invierno. La empresa láctea Hood aceptó pagar la restauración a cambio del derecho de abrir dentro un puesto de yogur helado. Sin embargo, Gerhard Kallmann, arquitecto de Boston City Hall, consideró que la botella gigante era incompatible con la dignidad de su edificio, y el personal municipal rechazó el proyecto.
Entonces Sloan se dirigió al consejo del Children's Museum of Boston. Su personal estaba preparando el traslado desde una estrecha mansión junto a Jamaica Pond hasta un antiguo almacén de lana junto a Fort Point Channel. El muelle, por entonces desierto, necesitaba un punto de referencia visible, y para un museo infantil la botella era adecuada sin necesidad de explicación. El consejo aceptó. Los trabajadores la llevaron a Quincy, retiraron catorce capas de pintura vieja y restauraron el puesto de venta con dinero de Hood.
El veinte de abril de mil novecientos setenta y siete colocaron la botella en una barcaza. Dos barcos de bomberos la escoltaron por el Puerto de Boston, y en este muelle una grúa bajó de la cubierta la estructura de quince mil libras. La botella llegó dos años antes de la apertura del museo y se convirtió en su primer indicador: más tarde, en las señales de la ciudad bastaban su silueta y una flecha.
El traslado del museo era necesario para el director Michael Spock, que buscaba que los niños actuaran por sí mismos en el museo. Cuando Spock llegó aquí en mil novecientos sesenta y dos, la asistencia disminuía y las colecciones estaban tras cristales. Spock y su personal eliminaron las prohibiciones de tocar: se permitió a los niños coger los objetos, probar los aparatos y realizar experimentos. Para exposiciones así, las habitaciones de la antigua mansión resultaron demasiado pequeñas. En el almacén junto al canal, la superficie del museo se duplicó y durante el primer año acudieron aquí casi medio millón de personas.
Hoy los niños siguen tocando las piezas expuestas y comprobándolas en funcionamiento. En la base de la botella se conservan las ventanas del puesto de helados. Sobre ellas está escrito «Hood»: el nombre de la empresa que pagó la restauración y el traslado, no el apellido del hombre que construyó esta tienda junto a la carretera.
Información práctica
En verano, todos los días de 9:00 a 16:00; el primer sábado de cada mes abre a partir de las 10:00. Conviene reservar las entradas con antelación.
Comprobado: 30 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La botella se ve bien sin entrar en el museo; las exposiciones interiores y la casa japonesa corresponden a una visita aparte.
