Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Torre exenta
- Remate calado
- Mampostería de piedra
- Aberturas del campanario
La historia del lugar
El veintidós de enero de mil seiscientos setenta y seis, los magistrados municipales de Burdeos convocaron a contratistas de obras: había que desmontar el campanario exento de San Miguel. Para un maestro que vivía de los encargos de la ciudad, era un contrato enorme y un trabajo peligroso en la torre más alta de Burdeos. No acudió nadie. El acta no da explicación: se desconoce si a la gente la disuadieron la altura, las condiciones de pago o la propia orden.
La orden la dio Luis XIV, rey de Francia, que buscaba someter a una ciudad recién sublevada. Un año antes, los artesanos de Burdeos se habían alzado contra nuevos gravámenes sobre el papel sellado, el tabaco y el marcado de vajilla de estaño. Para un maestro que se ganaba la vida vendiendo esa vajilla, el impuesto suponía pagar por una mercancía que aún estaba por vender. San Miguel era considerado uno de los principales barrios rebeldes.
El campanario exento de San Miguel podía servir de puesto de observación, y el toque de alarma, para convocar a la gente. Por eso, tras sofocar los disturbios, Luis XIV decidió privar al barrio tanto de las campanas como de la propia torre. Las campanas se retiraron de inmediato. Después llegó la orden de desmontar por completo la mole de piedra.
Pero la orden se topó con una licitación desierta. Ningún contratista puso precio ni aceptó el trabajo. Más tarde, los habitantes de Burdeos lo convirtieron en un relato de resistencia silenciosa general; los documentos solo confirman que no hubo interesados. Cuatro años después, Vauban, el ingeniero militar real encargado de evaluar las fortificaciones de Burdeos, escribió directamente al rey que destruir una de las mejores torres de Europa sería un error. No volvieron a plantear la demolición. Las campanas no reaparecieron aquí hasta mil seiscientos noventa y uno.
Frente a la iglesia de San Miguel se conserva aquella misma torre de piedra exenta, destinada al desmontaje. Su actual remate calado es posterior: una tormenta destruyó el remate anterior, y el arquitecto Paul Abadie reconstruyó el chapitel en el siglo diecinueve. Las campanas retiradas tras la revuelta ya no suenan aquí: el carillón actual, de veintidós campanas, fue instalado en mil ochocientos sesenta y cinco.
Información práctica
Abril–octubre: todos los días 10:00–13:00 y 14:00–18:00; última entrada 30 minutos antes del cierre. La capacidad es limitada; el billete no garantiza el acceso inmediato cuando la torre está llena.
Comprobado: 30 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Compruebe con antelación la visita del interior y la subida; el acceso desde la plaza no significa que la escalera esté abierta. Si sube, mida sus fuerzas y no se apresure en los tramos estrechos. Ya no hay momias en la cripta.
