Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Placas de granito
- Juntas entre las placas
- Boquillas integradas
- Una fina capa de agua o niebla
La historia del lugar
Bajo el campo liso de granito, junto a la Plaza de la Bolsa, se esconde la maquinaria que transforma alternativamente la plaza en un espejo y en una superficie envuelta en niebla. El agua sale por las juntas entre las placas, se extiende en una capa tan fina que cabe en ella toda la fachada de enfrente y luego vuelve a retirarse. Tras el drenaje, la niebla asciende de las mismas placas, y la superficie lisa sin borde sigue siendo un lugar donde, en un día caluroso, se camina y se corre por el agua.
A comienzos de los años dos mil, el arquitecto paisajista Michel Corajoud llegó aquí como uno de los cinco aspirantes a un gran encargo: la remodelación de cuatro kilómetros y medio de los paseos fluviales de Burdeos. De la propuesta del concurso dependía que su estudio obtuviera ese trabajo. Ante Corajoud se extendía un emplazamiento incómodo: el techo de un antiguo almacén portuario. En otro tiempo lo habían enterrado precisamente frente a la Plaza de la Bolsa, para que la construcción destinada a mercancías no ocultara sus fachadas desde la Garona.
Los organizadores del concurso proponían encontrar un nuevo uso para el almacén. Corajoud se negó. Después de la lluvia, contaba, la Plaza de la Bolsa se reflejó en un charco sobre el techo del almacén. Aquel charco aislado le sugirió el funcionamiento de todo el lugar: dejar el espacio subterráneo a los técnicos y disponer encima una superficie lisa que el agua cubriría y dejaría libre alternativamente.
El proyecto de Corajoud y del arquitecto Pierre Gangnet ganó. Encargaron al constructor de fuentes Jean-Max Llorca convertir el dibujo en un sistema funcional. Se ganaba la vida proyectando fuentes urbanas, pero aquí el agua debía comportarse de un modo muy distinto: extenderse uniformemente sobre una superficie de tres mil cuatrocientos cincuenta metros cuadrados, mantenerse en una capa de solo dos centímetros y después desaparecer sin dejar rastro.
Llorca instaló en el antiguo almacén un depósito de ochocientos metros cúbicos, bombas y electroválvulas. El agua asciende por canales y aflora por las juntas de las placas de granito. Cuando la superficie se llena, cabe en ella por entero el reflejo de la Plaza de la Bolsa. Después se drena el agua y novecientas boquillas integradas en las placas emiten niebla. Así se explica el nombre «Espejo de Agua»: aquí apenas hay agua; su tarea es devolver por un momento las fachadas de la plaza al suelo.
En los dibujos del concurso, Corajoud representaba un tranquilo reflejo arquitectónico. El equipo no previó cómo se comportaría la gente. Tras la inauguración, en dos mil seis, los visitantes empezaron a entrar en el agua, los niños a correr sobre el granito y los adultos a aprovechar la niebla cuando hacía calor. Durante el primer año, los servicios municipales tuvieron que averiguar cómo gestionar esta nueva forma de usar la plaza; después aceptaron ese uso. La ausencia de borde, concebida para lograr un reflejo continuo, convirtió la fuente en una superficie por la que se puede caminar.
Para Llorca, el encargo de Burdeos se convirtió en una recomendación internacional: después, la empresa empezó a recibir encargos de variantes de espejos de agua desde París hasta Shanghái y Catar. Tras la muerte de Corajoud, Burdeos dio su nombre al paseo fluvial que recorre ambas orillas de la Garona.
Bajo el granito seco sigue estando aquel mismo almacén portuario para el que Corajoud se negó a buscar un uso público. Dentro, las bombas preparan la siguiente película fina de agua; arriba, la gente cruza la plaza, que dentro de unos minutos volverá a acoger el reflejo de las fachadas.
Información práctica
Fuera del periodo invernal: todos los días 10:00-22:00. De noviembre a abril, el elemento suele desconectarse para mantenimiento.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Si el mecanismo funciona, espere a que cambien al menos dos estados: el espejo solo se revela con el paso del tiempo. Camine con cuidado sobre el granito mojado; con el agua desconectada, contemple la plaza como un punto de observación hacia la Plaza de la Bolsa.
