Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Rieles del funicular
- Cables del teleférico
- Edificio de la estación inferior
- Vagones y cabinas suspendidas
La historia del lugar
Desde esta estación parten hacia arriba los rieles del funicular, y junto a ellos se extienden los cables del teleférico. El funicular arrastra un vagón por la ladera; las cabinas suspendidas aparecieron más tarde. La primera línea se construyó para los peregrinos, a quienes antes solo les quedaba una subida larga y peligrosa a pie.
En mil novecientos veinticinco se terminó en la cima un nuevo templo, de mayor capacidad. El capellán de Monserrate, Gregorio Ocampo, procuraba que el creciente flujo de fieles pudiera subir hasta allí sin recorrer durante horas el sendero empinado. Lo apoyó el arzobispo de Bogotá, Bernardo Herrera Restrepo. Para la construcción se creó una sociedad anónima y se emitieron treinta mil acciones de diez pesos cada una. Los compradores invertían dinero en una vía que aún no existía: por delante estaban la ladera escarpada, una roca junto a la cima y un túnel que habría que perforar a través de ella.
La parte técnica se encargó al ingeniero suizo Karl Marthaler. Desde Suiza se trajeron el motor, el cable de tracción y los vagones; el montaje duró casi tres años. La mañana del domingo dieciocho de agosto de mil novecientos veintinueve se reunieron en la estación inferior funcionarios de la ciudad, accionistas y peregrinos. Sobre el edificio izaron las banderas colombiana y suiza; el arzobispo Ismael Perdomo bendijo la línea y entró en el primer vagón. El trayecto, que a pie llevaba unas tres horas, duró ocho minutos.
Sin embargo, la máquina dividió enseguida a los reunidos. En el centro del vagón había asientos de primera clase, destinados a los accionistas. Los pasajeros de segunda clase viajaban de pie en las partes delantera y trasera. El billete de ida y vuelta les costaba cincuenta centavos. Los peregrinos que no tenían ni siquiera esa suma siguieron subiendo a pie con alpargatas, como hacían antes de la apertura de la línea. Quienes pagaron la construcción fueron los primeros en recibir también asientos; las personas para quienes Ocampo procuraba una subida segura solo pudieron utilizarla en la medida de sus recursos.
En mil novecientos cincuenta y cinco se instaló junto a ella el teleférico: un solo funicular ya no bastaba para el creciente número de pasajeros. Así aparecieron dos embarques en la estación inferior. Las cabinas suspendidas recorren la ladera por encima, mientras que el vagón del funicular sigue subiendo por los rieles y, antes de la cima, entra en el túnel perforado durante la primera construcción. Ya no quedan en él los asientos centrales para los accionistas.
Información práctica
Lun-Sáb 6:30-22:00; Dom 5:30-17:00; festivos 6:30-17:00, posibles cambios.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Antes de elegir cómo subir, compruebe allí mismo el estado de ambas líneas y del sendero; los billetes de transporte se adquieren por separado.
