Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Columnas dóricas
- Abertura circular en el techo
- Figura de bronce de una madre con su hijo
- Losas del suelo
La historia del lugar
Las columnas dóricas rodean la entrada de la casa de guardia desde la que los soldados protegían el palacio del heredero al otro lado de la calle. La palabra «nueva» del nombre distinguía este puesto de la antigua guardia de artillería entre los castaños. Después de que la guardia real se marchara, el recinto se convirtió en un memorial a las víctimas de la guerra y la tiranía. Bajo la abertura circular del techo, una mujer de bronce sostiene sobre las rodillas el cuerpo muerto de su hijo.
El dieciséis de marzo de mil ochocientos cuarenta y ocho, un hombre con un brazalete blanco se refugió bajo estas columnas. Servía en la comisión de guardia urbana, un destacamento de funcionarios desarmados y ciudadanos acomodados al que se había encargado impedir que la multitud chocara con los soldados. Tras él, varias personas se dirigieron al pórtico.
Para entonces, Berlín llevaba varios días esperando un enfrentamiento. Artesanos y obreros fabriles sufrían el desempleo y el encarecimiento del pan; los ciudadanos exigían libertad de prensa, una constitución y el derecho a portar armas. Desde Viena llegó la noticia de que la revolución había obligado a huir al canciller Metternich, uno de los principales defensores de las antiguas monarquías europeas. En Unter den Linden se exigía cada vez con más fuerza que retiraran a los soldados.
El rey prusiano Friedrich Wilhelm IV quería calmar la ciudad sin armar a sus habitantes. Por orden suya reclutaron a unos dos mil miembros de la comisión de guardia. Pero apenas admitían en ella a obreros y artesanos, precisamente quienes constituían una parte considerable de la multitud. El brazalete blanco no daba autoridad a aquellas personas, y no tenían armas.
Uno de ellos fue quien se refugió en la Neue Wache. Un contemporáneo dejó dos versiones de lo que sucedió después: o bien los perseguidores intentaron entrar tras él, o bien al oficial solo le pareció que el puesto de guardia iba a ser tomado en ese momento. El oficial que mandaba a los soldados y procuraba que despejaran la plaza ordenó tocar el tambor. Era la última advertencia antes de disparar. La multitud no se dispersó. Siguió una descarga: murieron dos personas y varias resultaron heridas.
Los soldados estaban precisamente aquí porque el edificio era realmente una casa de guardia. Se construyó entre mil ochocientos dieciséis y mil ochocientos dieciocho para la guardia real principal, que protegía el palacio del heredero al trono situado al otro lado de la calle. Se la llamaba nueva en comparación con la antigua guardia de artillería, que se alzaba entre castaños. Detrás de las columnas dóricas se alojaban los guardias de servicio, y entonces aún no había ante el pórtico una verja que separase el puesto de los transeúntes.
La muerte de dos personas reforzó la exigencia de armar a los ciudadanos. Dos días después, unos disparos junto al palacio real desencadenaron un combate de barricadas en el que murieron más de doscientas cincuenta personas. Al día siguiente, el rey retiró las tropas de la ciudad y permitió crear una milicia ciudadana armada. La victoria resultó temporal: en noviembre los soldados regresaron a Berlín y desarmaron a la milicia.
La guardia real abandonó el edificio en mil novecientos dieciocho, pero el nombre se conservó. Tras las destrucciones de la Segunda Guerra Mundial, la Neue Wache fue restaurada. Hoy es el memorial central alemán a las víctimas de la guerra y la tiranía, y en la antigua sala de guardia se alza una madre de bronce con su hijo muerto.
La artista berlinesa Käthe Kollwitz creó esta figura tras perder a su hijo menor, Peter. Peter, de dieciocho años, buscó permiso para alistarse como voluntario en la Primera Guerra Mundial; su madre le ayudó a convencer a su padre. En octubre de mil novecientos catorce, Peter murió en Bélgica. Kollwitz se convirtió en opositora de la guerra y durante décadas volvió en sus obras a la madre que no puede proteger a su hijo.
En mil novecientos treinta y siete, en el aniversario de la muerte de Peter, llamó a la pequeña escultura una imagen de la Piedad: la madre está sentada y sostiene el cuerpo de su hijo entre las rodillas. El bronce actual es cuatro veces mayor y está colocado bajo una abertura circular en el techo. Ante él, bajo las losas del suelo, yacen los restos de un soldado desconocido y de un prisionero desconocido de un campo de concentración nazi, rodeados de tierra de los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial y de los campos de concentración.
Información práctica
Entrada libre; el interior del memorial abre según el horario vigente y puede cerrarse para ceremonias; guarde silencio en el interior.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Si la entrada está abierta, entre en silencio y deje que sus ojos se acostumbren a la penumbra. Puede llover o nevar bajo la abertura abierta, así que mire por dónde pisa y no toque la escultura.
