Parada 1 de 6

Reichstag y Plaza de la República

Reichstagsgebäude / Platz der Republik

Aquí la ruta iniciará una reflexión sobre cómo un gesto público se adelantó a la ley y dio al país una forma de gobierno.

20 min
El edificio del Reichstag y la Plaza de la República en el barrio gubernamental de Berlín
Leonhard Lenz · CC0; cropped/resized for app
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Mira primero a tu alrededor

En qué fijarse

  • La cúpula de cristal del Reichstag
  • La fachada occidental con el pórtico central
  • Las ventanas sobre la plaza
  • El rótulo «Plaza de la República»

La historia del lugar

Tamaño del texto

La cúpula de cristal se eleva sobre la sala plenaria del Bundestag, y la fachada occidental del Reichstag da a la plaza a través del pórtico central. La primera cúpula formaba parte del proyecto de finales del siglo diecinueve: se la consideraba una novedad de ingeniería y se esperaba que proporcionara luz a los interiores. Tras la guerra, la estructura dañada fue demolida, y la actual se levantó durante la remodelación del edificio para el parlamento que regresó a Berlín. La plaza frente al edificio cambió de nombre varias veces; los diputados de distrito le restituyeron el actual solo en mil novecientos cuarenta y ocho.

El nueve de noviembre de mil novecientos dieciocho, Philipp Scheidemann dejó su almuerzo en el comedor del Reichstag y se apresuró hacia una ventana de la fachada occidental. Así describió más tarde lo sucedido en sus memorias; los detalles del almuerzo y de la conversación posterior solo se conocen por sus recuerdos. Otra cosa es indudable: hacia las dos de la tarde pronunció desde allí un discurso ante la gente que llenaba la plaza.

Antes de dedicarse a la política, Scheidemann se ganaba la vida como tipógrafo y redactor de periódicos socialdemócratas. Para aquel día ya llevaba quince años como diputado en el Reichstag, presidía el grupo parlamentario socialdemócrata y hacía solo un mes que era secretario de Estado, uno de los primeros socialdemócratas admitidos en el gobierno imperial. Ahora se disponía a actuar sin autorización de la dirección de su propio partido.

Alemania estaba perdiendo la Primera Guerra Mundial. En las ciudades faltaban alimentos, la rebelión de los marineros militares se había extendido desde Kiel por el país y en Berlín había comenzado una huelga general. Soldados se sumaban a los manifestantes. Se desplazaban entre el palacio imperial, las instituciones gubernamentales y el Reichstag, el parlamento del Imperio alemán.

El emperador Wilhelm II se encontraba en el cuartel general militar y se negaba a abdicar. El canciller del Reich, Max von Baden, intentando detener la desintegración del Estado, anunció él mismo la abdicación del monarca y entregó la cancillería a Friedrich Ebert. Ebert, presidente de los socialdemócratas, quería conservar una administración gobernable y convocar una Asamblea Constituyente elegida. Los diputados debían decidir si Alemania seguiría siendo una monarquía o se convertiría en una república.

Scheidemann se enteró de que Karl Liebknecht, dirigente de la revolucionaria Liga Espartaquista, pretendía proclamar una república socialista de consejos. Liebknecht buscaba transferir el gobierno a los consejos de obreros y soldados, siguiendo el modelo de la Revolución rusa. Scheidemann quería adelantársele y consolidar otro camino: una república parlamentaria con sufragio universal.

Frente al Reichstag, en la plaza que entonces se llamaba Königsplatz, había obreros y soldados con banderas rojas. Scheidemann se acercó a la ventana y terminó un breve discurso improvisado con las palabras: «¡Viva la República alemana!»

Es imposible establecer el texto exacto del discurso: las versiones conservadas se contradicen entre sí, y la conocida grabación de audio Scheidemann la hizo varios años después. Sus palabras, por sí solas, no tenían fuerza de ley. Sin embargo, cerraban públicamente la elección que Ebert pensaba dejar para la futura asamblea. Ebert montó en cólera: un compañero de partido había proclamado la república sin consultarlo y lo había puesto ante un hecho consumado.

Dos horas después, Liebknecht proclamó de todos modos, junto al palacio imperial, una república socialista libre. Al día siguiente, Ebert y Scheidemann entraron en el gobierno provisional, el Consejo de los Comisarios del Pueblo. En diciembre, el congreso de representantes de los consejos de obreros y soldados apoyó por una abrumadora mayoría las elecciones a la Asamblea Constituyente. La propuesta de los partidarios de Liebknecht de instaurar una república de consejos no obtuvo mayoría.

En enero de mil novecientos diecinueve se celebraron elecciones nacionales, por primera vez con participación de mujeres. La Asamblea Constituyente sesionó en Weimar, porque en Berlín continuaban los enfrentamientos armados. Ebert se convirtió en el primer presidente de la república, y Scheidemann encabezó su primer gobierno, apoyado en los resultados electorales.

En mil novecientos veintiséis, el parlamento municipal de Berlín sustituyó el nombre de «Königsplatz» por «Plaza de la República». Los nacionalsocialistas restituyeron el nombre anterior en mil novecientos treinta y tres, y los diputados de distrito restauraron la Plaza de la República en mil novecientos cuarenta y ocho.

Ahora el Bundestag se reúne dentro del Reichstag, la dirección del edificio es Plaza de la República, número uno, y Scheidemannstraße discurre a lo largo de la fachada meridional. La memoria oficial relaciona su discurso con la segunda ventana al norte del pórtico central. No existe una fotografía auténtica del discurso, por lo que la ventana señala el lugar al que más tarde se vinculó el relato conservado.

Información práctica

Tiempo en la parada20 min
Siguiente puntoPuerta de Brandeburgo
Entradadesde fuera
Abrir en mapas

La plaza es accesible desde el exterior; la cúpula y la terraza del Reichstag requieren registro previo y dependen de los cierres actuales o de la autorización del Bundestag.

Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

El relato está pensado para observarse desde la plaza. La visita al edificio y a la cúpula requiere preparativos aparte y no forma parte obligatoria de la parada.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Diríjase a la fachada meridional y mantenga el rumbo hacia la cuadriga.

Parada 1 de 6Después: Puerta de Brandeburgo

Ruta terminada

Paseo completado

«El centro de Berlín: poder, memoria y frontera» — 6 paradas, 3 km, 2–3 horas.

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