Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada de la antigua casa residencial
- Ventanas salientes de la planta superior
- Letrero del museo
La historia del lugar
En el letrero del museo aparecen juntos Vuk Karadžić y Dositej Obradović, aunque nunca vivieron juntos en esta casa. La casa residencial de una acomodada familia otomana fue adaptada como escuela: la planta baja se destinó a los más pequeños y arriba se instaló la Gran Escuela de Belgrado con los cursos superiores. Allí estudiaban agrimensura y derecho, y los cuadernos con apuntes de las lecciones sustituían a los manuales ya preparados. Las ventanas de esta planta siguen sobresaliendo sobre la fachada; tras la restauración, la casa fue entregada al museo en memoria de la escuela.
En el invierno de mil ochocientos nueve, Lazar Arsenijević, futuro historiador apodado Batalaka, se matriculó en la Gran Escuela de Belgrado. El padre de Lazar murió cuando el niño tenía cuatro años. Su madre lo llevó a Belgrado; los parientes lo enviaban a aprender un oficio y luego otro, pero no llegó a ser artesano. La escuela ofrecía otro camino: preparaba a sus graduados para el servicio público.
Unos meses después, los alumnos se trasladaron a esta casa. El primer local, en el lado opuesto de la calle Gospodar Jevremova, se había quedado pequeño. En la antigua casa de una acomodada familia otomana, la planta baja se destinó a la escuela primaria y la planta superior, a la Gran Escuela de Belgrado. La llamaban Gran en contraste con las escuelas pequeñas, es decir, primarias. Por su organización, unía los cursos superiores de gimnasio con la preparación de futuros funcionarios.
Esta escuela fue creada por Ivan Jugović, jurista, antiguo profesor del Gimnasio de Karlovci y secretario del gobierno insurgente. A la Serbia sublevada no le faltaban personas capaces de combatir; Jugović procuraba que hubiera personas capaces de llevar correspondencia, interpretar leyes, juzgar y administrar instituciones. Los dirigentes de la insurrección aprobaron su proyecto y enviaron aquí, entre otros, a sus propios hijos. Para los alumnos pobres, el gobierno proporcionaba alojamiento y ayuda económica.
La escuela no tenía manuales ya preparados. Los profesores traducían y resumían materiales extranjeros, y los alumnos tomaban apuntes de las lecciones y después estudiaban con sus propios cuadernos. Al principio cursaban historia, geografía, aritmética, alemán y agrimensura práctica. En el último curso estudiaban derecho estatal, internacional y penal, así como el procedimiento judicial. Lo que ocurría en la planta superior de esta casa residencial era la formación de los primeros funcionarios civiles de un país cuyo futuro todavía se decidía en la guerra.
Lazar Batalaka terminó la escuela en julio de mil ochocientos trece. En otoño, la insurrección fue derrotada, las tropas otomanas regresaron a Belgrado y la escuela cerró. Batalaka huyó primero a Austria y después vivió en Rusia. Más tarde regresó y se convirtió en consejero de Estado, ministro de Educación y ministro de Justicia. Él también dejó escrito cómo estaba organizada la escuela, la lista de asignaturas y los nombres de los profesores: sin sus recuerdos de las clases en esta casa se sabría mucho menos.
Los dos nombres del letrero del museo aparecen gracias a esta escuela. Dositej Obradović, ilustrado y primer ministro serbio de Educación, participó en su creación y pronunció un discurso en la inauguración; la propia ceremonia tuvo lugar en el local original de enfrente. Vuk Karadžić, futuro reformador de la lengua literaria serbia y recopilador de canciones populares, formó parte de la primera promoción de alumnos y más tarde dejó testimonios sobre la escuela. Este edificio no fue un hogar común para Vuk y Dositej: aquí confluyeron sus papeles en la historia de la educación.
En mil novecientos cuarenta y nueve, la casa restaurada fue entregada al museo memorial de Vuk y Dositej precisamente por la Gran Escuela de Belgrado. No se han conservado ni su estatuto ni sus manuales. Se ha conservado la propia planta superior, con sus ventanas salientes: aquella en la que los alumnos copiaban las lecciones a mano.
Información práctica
Oficialmente: martes, miércoles, viernes y domingo 10:00–18:00; jueves y sábado 12:00–20:00; lunes cerrado. El precio indicado para la entrada individual al museo es de 200 dinares.
Horario por días
El exterior conserva el sentido de la parada incluso con el museo cerrado; planifique por separado la visita a la exposición según el horario vigente.
