Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Gradas circulares de piedra
- Losas de piedra
- Balaustrada de mármol blanco
- Plataforma superior
La historia del lugar
En mil quinientos treinta, la corte imperial separó el antiguo rito conjunto al Cielo y a la Tierra. Para la Tierra levantaron un altar cuadrado al norte de Pekín, y al sur del palacio imperial dispusieron una terraza circular abierta para el Cielo. En invierno se traían aquí ofrendas de agradecimiento. Las gradas circulares de piedra, las losas y el cercado de mármol blanco pertenecen a una reconstrucción posterior: la plataforma superior se amplió porque la antigua terraza estrecha ya no daba cabida a las ofrendas ni a los participantes de la ceremonia.
En la primavera de mil quinientos ochenta y cinco, Pekín sufría una sequía que había comenzado ya el invierno anterior. Los funcionarios ya habían celebrado las plegarias prescritas, pero no llovía. El emperador Wanli, soberano de la dinastía Ming, decidió pedir al Cielo por sí mismo. Al emperador se le llamaba Hijo del Cielo como la única persona que se dirigía al Cielo en nombre de todos sus súbditos. Si la calamidad continuaba, los cortesanos podían considerar que cumplía mal este deber.
Wanli se puso una vestidura ritual azul y salió del palacio a pie. Al emperador solían llevarlo en palanquín o transportarlo en vehículo, pero esta vez renunció al palanquín y a los caballos. Lo acompañaban dos mil funcionarios civiles y dos mil militares. Toda la procesión recorrió a pie el camino desde el palacio imperial hasta el Altar Circular.
Wanli subió a la plataforma superior. Realizaba reverencias, mientras los funcionarios permanecían detrás del cercado circular y, durante el rito, ora se levantaban, ora se arrodillaban. Esta distribución explica mejor que cualquier construcción perdida el vacío del altar. Arriba no se reunía una comunidad ni oficiaban sacerdotes en lugar del soberano. El emperador ocupaba solo el centro y respondía personalmente de la petición de lluvia.
Menos de un mes después, la lluvia llegó de verdad. El rito en sí, naturalmente, no demuestra la causa del cambio meteorológico. Para Wanli y su corte, la secuencia parecía inequívoca: la petición había sido escuchada. El emperador ordenó celebrar una ceremonia de agradecimiento.
Aquí apareció en mil quinientos treinta un altar independiente para tal invocación. Antes de ello, se ofrecían sacrificios conjuntos al Cielo y a la Tierra. El emperador Jiajing ordenó separar los ritos: para la Tierra construyeron un altar cuadrado al norte de Pekín, y para el Cielo, una terraza circular abierta al sur del palacio. De ahí el nombre literal: Altar Circular. En el solsticio de invierno se venía aquí a agradecer al Cielo y, durante las sequías, a pedir lluvia.
Wanli estuvo en el mismo centro, pero las piedras actuales aparecieron más tarde. En mil setecientos cincuenta, el emperador Qianlong ordenó ampliar la estrecha plataforma, donde ya no había espacio suficiente para las ofrendas y los participantes de la ceremonia. Las obras terminaron tres años después: el revestimiento vidriado azul fue sustituido por losas de piedra y una balaustrada de mármol blanco. Aquella terraza alta y más estrecha en la que Wanli pidió lluvia no se ha conservado.
Información práctica
Zonas centrales de pago: 08:00–18:00 en temporada alta, última entrada a las 17:30; 08:00–17:00 en temporada baja, última entrada a las 16:30; cerradas los lunes, excepto los días festivos nacionales.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La losa central suele atraer una cola, pero resulta más cómodo escuchar el relato junto al borde de la terraza superior. La piedra está expuesta al sol, al viento y a la lluvia, así que no cuente con una parada larga cuando haga mal tiempo.
