Parada 2 de 7

Torre de la Campana

钟楼

Este punto mostrará cómo una sola señal regía la rutina nocturna de toda la ciudad.

25 min
Torre de la Campana de Pekín
lyng883 · CC BY 2.0; cropped/resized for app
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Mira primero a tu alrededor

En qué fijarse

  • Torre de ladrillo gris
  • Gran campana de bronce
  • Madero percutor suspendido
  • Marco octogonal

La historia del lugar

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El perfil gris de la Torre de la Campana se alza junto a la más vistosa Torre del Tambor: los muros actuales están construidos con ladrillo y piedra, incluidos los detalles que antes se solían hacer de madera. Así reconstruyeron la torre después del incendio; la obra se terminó en el año mil setecientos cuarenta y siete. Bajo el marco octogonal cuelga una campana de bronce, fundida ya bajo el emperador Yongle y de unas sesenta y tres toneladas de peso. A su lado se ha dejado un madero suspendido, parte del mecanismo de la estación urbana de señales.

Cada noche, los soldados de la Guardia Ceremonial Imperial subían hasta aquí. Por lo general acompañaban las salidas del soberano y montaban guardia; la guardia en las torres formaba parte del mismo servicio con el que se ganaban la vida. En la Torre de la Campana se les encargaba balancear un madero suspendido y golpear con él el borde de una enorme campana de bronce.

No empezaban según sus propios relojes. Los guardianes del tiempo de la corte vigilaban una vela de medición especial, y los servidores de la vecina Torre del Tambor anunciaban en los tambores la llegada de la siguiente guardia nocturna. Después respondía la Torre de la Campana. A las siete de la tarde, los soldados daban dieciocho golpes rápidos, dieciocho lentos y otros dieciocho regulares, y después repetían toda la secuencia. El resultado era de ciento ocho golpes, por los doce meses, las veinticuatro estaciones solares y los setenta y dos períodos de cinco días del calendario tradicional.

Los primeros golpes desencadenaban acciones por todo Pekín. Los puestos de guardia de las nueve puertas de la Ciudad Interior respondían con sus propias campanas o gongs metálicos y cerraban las pesadas hojas. Las patrullas cerraban las mil doscientas diecinueve puertas y barreras de las calles. Los mercados dejaban de comerciar, los habitantes cerraban los patios y el tránsito entre los barrios quedaba interrumpido. Incluso a un mensajero oficial solo se le dejaba pasar de noche después de comprobar un permiso escrito con sello; para un encargo militar urgente, los centinelas anotaban su nombre. Un comerciante o viajero que llegara tarde se quedaba al otro lado de las puertas hasta la mañana.

En la segunda, tercera y cuarta guardias nocturnas, los tambores callaban, y los soldados de la Torre de la Campana volvían a marcar la hora. La última secuencia, hacia las cinco de la mañana, permitía a los guardias abrir las puertas de la ciudad: los mercados empezaban a instalarse y los funcionarios partían hacia el trabajo. El nombre de Torre de la Campana significa precisamente «Torre de la Campana». Era una estación urbana de señales, y sus servidores ponían en movimiento a miles de otras personas con un solo madero.

La antigua torre fue destruida por un incendio. El emperador Qianlong, que necesitaba devolver a Pekín una señal nocturna unificada, ordenó en el año mil setecientos cuarenta y cinco reconstruirla y prescindir de una estructura de madera. Dos años después, los artesanos terminaron el edificio de ladrillo y piedra; incluso hicieron de piedra los detalles que normalmente se tallaban en madera. Por eso la Torre de la Campana es más gris que la vecina Torre del Tambor y sobrevivió a los siglos siguientes sin otro gran incendio. La propia campana es más antigua que los muros actuales: fue fundida ya bajo el emperador Yongle y pesa unas sesenta y tres toneladas.

Después de la expulsión de Puyi de la Ciudad Prohibida en el año mil novecientos veinticuatro, la Guardia Ceremonial Imperial fue disuelta. Para los soldados de la Torre de la Campana, aquello significó el final del servicio, y para la campana, el final de su trabajo diario. Ahora permanece como pieza de museo bajo un marco octogonal. Tanto la campana como el madero percutor suspendido a su lado siguen en su sitio; han desaparecido las personas que lo manejaban, las nueve puertas de la ciudad y las mil doscientas diecinueve barreras de los barrios que se cerraban tras el primer golpe.

Información práctica

Tiempo en la parada25 min
Siguiente puntocalle Yandai Xiejie
Entradacon entrada

Todos los días 09:30–17:30 (26 de abril–25 de octubre, última entrada a las 17:20) y 09:30–16:30 (26 de octubre–25 de abril, última entrada a las 16:20).

Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

El funcionamiento completo del resonador solo se entiende en el interior, pero el macizo cuerpo de piedra también se aprecia bien desde la plaza. No se quede en medio del paso mientras observa los niveles superiores.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Baje de nuevo a la Torre del Tambor y salga hacia la entrada oriental de la calle comercial en diagonal.

Parada 2 de 7Después: calle Yandai Xiejie

Ruta terminada

Paseo completado

«Torres, lagos y hutongs de Shichahai» — 7 paradas, 4 km, 2–3 horas.

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