Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada de Ferry Building
- Entradas antiguas
- Embarcaderos de ferris
- Dársena frente al edificio
La historia del lugar
Al final de Queen Street, la calle de la ciudad desemboca en la amplia fachada de Ferry Building y en el agua que hay detrás. Las antiguas puertas siguen llevando a la gente desde el centro de Auckland hasta los muelles vecinos, de donde salen los ferris. Mientras unos se apresuran a tomar un servicio, otros se demoran junto a la entrada, disolviéndose en el flujo de espera y encuentros. Gran parte del pasado de este lugar transcurrió no en los espacios interiores, sino fuera, junto a la fachada.
El nombre «Ferry Building» significa literalmente «edificio de ferris». A comienzos del siglo veinte, el ingeniero jefe de la Autoridad Portuaria de Auckland, William Henry Hamer, se encargaba de remodelar un puerto estrecho y desordenado. Para mil novecientos cuatro, desde aquí salían ferris hacia nueve barrios costeros, y Hamer propuso reunir a los operadores al final de Queen Street, frente a la dársena común de los ferris. Para mil novecientos doce, abrieron aquí el edificio: las dos mayores compañías de ferris ocuparon la planta baja y las dependencias superiores se alquilaban para que la Autoridad Portuaria obtuviera ingresos constantes.
El flujo de pasajeros dio a esta dirección una actividad que no figuraba en el proyecto. Después de que los pasajeros de la tarde se dirigieran a los ferris hacia North Shore, junto a la fachada se quedaban hombres que buscaban a otros hombres. En la multitud podían encontrarse sin explicar por qué estaban allí; de los muelles vecinos llegaban marineros de barcos mercantes y militares que pronto volverían a salir de la ciudad. Ya en las primeras décadas tras la apertura, Ferry Building se convirtió en un conocido lugar de encuentro para hombres homosexuales y trabajadores sexuales masculinos.
Uno de esos encuentros llegó a un proceso penal de mil novecientos cuarenta y uno. El historiador que estudió los documentos judiciales sustituyó los nombres reales de los participantes por seudónimos. Un trabajador, llamado Bert Simkins, buscaba aquí a hombres y presentaba a conocidos a marineros. Una vez, justo junto a Ferry Building, se encontró con Victor Andrews, ayudante de tienda de comestibles, y le habló de un camarero de a bordo al que había conocido en una fiesta. Andrews y sus amigos quisieron ver al camarero; Simkins prometió llevarlos hasta él y presentárselos.
Tras una denuncia por comportamiento indecente, la policía acusó a Simkins de conocer a hombres para mantener relaciones sexuales. A tres participantes les ofrecieron no presentar cargos contra ellos si declaraban como testigos. Andrews aceptó. Ante el tribunal explicó que no había dinero en esas relaciones: los hombres buscaban amor e intimidad. Después nombró a un médico, a un empleado de correos, a varios marineros y a un hombre que ya estaba en prisión.
Lo que estaba en juego para ellos era literal. Las relaciones sexuales entre hombres se consideraban un delito; en los años cuarenta, la ley aún contemplaba para algunos de esos actos penas de prisión con trabajos forzados de hasta cadena perpetua. Simkins vivía del salario de un trabajador, Andrews del sueldo de ayudante en una tienda. A uno, el encuentro junto a la terminal de ferris le llevó a juicio; al otro, le supuso la promesa de no perseguirlo a cambio de su testimonio. Simkins fue procesado ante el entonces Tribunal Supremo, predecesor del actual Tribunal Superior. El estudio publicado no informa de cómo terminó el proceso para él.
El proceso judicial dejó otra consecuencia: junto a la fachada ya no se reunían personas solitarias que se hubieran reconocido por casualidad, sino un círculo de conocidos que intercambiaban nombres y organizaban encuentros con marineros. Después de la guerra, esos círculos crecieron en Auckland y luego parte de los encuentros se trasladó a cafeterías, bares y clubes. La persecución penal de las relaciones voluntarias entre hombres adultos no cesó hasta mil novecientos ochenta y seis.
En Ferry Building no hay ninguna placa sobre estos encuentros. Los ferris siguen saliendo de los muelles vecinos, los pasajeros pasan por las antiguas entradas y el lugar donde Simkins prometió presentar a sus amigos al camarero de a bordo estaba fuera, junto a esta fachada, al final de Queen Street.
Información práctica
La visita exterior está abierta como parte del paseo marítimo; los servicios de ferri y las zonas de la terminal dependen del horario actual de Auckland Transport.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Junto a los muelles, manténgase apartado de las colas y los pasos; no necesita tomar un ferri para continuar la ruta.
