Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Cimiento circular del Tolos
- Única entrada
- Bajos cimientos de piedra
- Vía Panatenaica
La historia del lugar
El bajo círculo de piedra del lado oeste del Ágora antigua de Atenas marca la planta del Tolos; su único paso sigue interrumpiendo la circunferencia del cimiento. Aquí cincuenta miembros del Consejo de la ciudad mantenían una guardia permanente: tomaban decisiones urgentes, recibían enviados y atendían asuntos que no podían dejarse hasta la siguiente reunión. En la ruidosa plaza de mercado, la ciudad tenía una pequeña sala de servicio donde el poder no dejaba de funcionar.
Entre los bajos cimientos de piedra del lado oeste del Ágora antigua de Atenas se conserva un círculo de unos dieciocho metros de diámetro. Es el Tolos, un edificio de servicio donde cincuenta prítanes, la parte de guardia del Consejo de los Quinientos, comían a expensas de la ciudad y, por turnos, permanecían preparados. Convocaban al Consejo, recibían a los enviados y atendían los asuntos que no podían aplazarse. Mientras en la plaza se comerciaba, se juzgaba y se ofrecían sacrificios, en esta estancia circular siempre había alguien responsable de la siguiente orden de la ciudad.
A finales del año cuatrocientos cuatro antes de nuestra era, Atenas perdió la guerra del Peloponeso. Las instituciones democráticas fueron apartadas y la ciudad quedó gobernada por una comisión oligárquica de treinta atenienses, conocida como los Treinta. Ejecutaban a sus adversarios sin el juicio habitual e intentaban implicar en las matanzas a otros ciudadanos: a un cómplice le resulta más difícil declararse ajeno.
Una vez, los Treinta llamaron al Tolos a cinco hombres. Entre ellos estaba Sócrates, de unos sesenta y cinco años, conocido por los atenienses por sus conversaciones públicas. Querían obtener de él obediencia, y él quería evitar participar en un asesinato. A los cinco se les ordenó ir a la isla de Salamina, arrestar a León de Salamina y llevarlo para su ejecución. León era un ateniense respetado; no se le atribuía ningún delito concreto. La formulación de la orden no le dejaba esperanza de un procedimiento: debían traer a un hombre al que ya habían decidido matar.
Los cinco salieron juntos del Tolos. Cuatro fueron en busca de León. Sócrates se fue a casa.
Aquella negativa no salvó a León. Los otros lo arrestaron, lo llevaron a Atenas y los Treinta ordenaron ejecutarlo. Sócrates corría el riesgo de convertirse en la siguiente víctima: más tarde dijo que solo sobrevivió porque el régimen cayó poco después. Unos años después, ya en su propio juicio, Sócrates recordó a los jueces lo ocurrido aquí, demostrando que el miedo a la muerte no lo obligó a cumplir una orden injusta. No fue absuelto y fue ejecutado por otra acusación.
Del recinto donde los Treinta intentaron convertir en cómplices a cinco atenienses queda el círculo del cimiento. Por la única entrada, cuatro salieron en busca de León y el quinto se fue a casa.
Información práctica
Sigue el horario de temporada del Ágora antigua y Museo del Ágora antigua; consulte los horarios y la última entrada en hhticket/ODAP.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La plaza es grande y fragmentaria: consulte primero el plano y luego escuche el relato, sin intentar encontrar cada construcción desaparecida.
