Parada 2 de 8

Catedral de Arequipa

Basílica Catedral de Arequipa

La catedral mostrará quién reconstruyó el templo principal después del incendio y por qué el edificio se hizo más largo.

25 min
Torre blanca y columnas de la Catedral de Arequipa.
BrunoLocatelli · CC BY-SA 4.0; cropped/resized for app; ShareAlike applies
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En qué fijarse

  • Arco de la entrada principal
  • Firma de Lucas Poblete
  • Altar mayor
  • Espacios conservados de la antigua catedral

La historia del lugar

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El largo cuerpo de la Catedral de Arequipa ocupa el borde norte de la plaza. Se alargó cuando los constructores incorporaron el espacio de la Iglesia de San Juan, destruida por un terremoto. A un lado han sobrevivido muros levantados ya en el siglo diecisiete, y en el arco sobre las puertas está grabado el nombre del maestro local Lucas Poblete. En el interior se alza un altar de mármol y bronce, por el que más tarde pagaron los parientes del obispo.

Este templo se llama catedral porque aquí se encuentra la cátedra del arzobispo de Arequipa. Él preside aquí los principales oficios de la arquidiócesis; durante una misa especial consagra los óleos que después se distribuyen por las parroquias. La Catedral de Arequipa está dedicada a la Asunción de la Virgen María: los españoles fundaron Arequipa el quince de agosto, día de esta festividad, y ese mismo día señalaron con una cruz el lugar destinado a la iglesia principal.

El primero de diciembre de mil ochocientos cuarenta y cuatro, la gran campana de la Catedral de Arequipa dio la alarma. El altar mayor se incendió. Las llamas pasaron a las cortinas y a los retablos de madera, estructuras de altar talladas. Los habitantes acudieron corriendo a la plaza. Hombres y mujeres llevaron agua en cántaros y barriles, y después dirigieron hacia las naves el agua de un canal de riego cercano. Detuvieron el incendio, pero dentro ya habían ardido catorce retablos, el coro, dos órganos, los retratos de los obispos y una colección de reliquias. Las fuentes no han conservado una explicación fiable de por qué se incendió el altar.

Dos semanas después, el obispo José Sebastián de Goyeneche ordenó comenzar a retirar los escombros. Necesitaba devolver cuanto antes a la diócesis su templo principal. Goyeneche podía pagar por sí mismo: procedía de una de las familias más ricas de Arequipa, cuya fortuna había crecido gracias al comercio y a la propiedad de tierras. Destinó veinte mil pesos a los primeros trabajos y siguió cubriendo los gastos con fondos personales. Su hermano Juan Mariano, comerciante y terrateniente, asumió la dirección de la obra y, según el testimonio de un periódico local, casi dejó de ocuparse de sus propios negocios.

El obispo propuso pagar él solo toda la nueva construcción. El gobierno se negó, invocando el patronato nacional, la pretensión de la joven república de participar en la gestión de los asuntos eclesiásticos. Los funcionarios crearon un comité de construcción y aportaron dinero para los altares, pero la mayor parte de los gastos siguió siendo asumida por los hermanos Goyeneche.

Esperaban conservar la estructura de piedra que había sobrevivido. En septiembre de mil ochocientos cuarenta y seis se derrumbaron una parte del edificio antiguo y dos columnas. Después de aquello hubo que desmontar casi todo, salvo los muros laterales y la parte ya levantada. El trabajo técnico se encargó al maestro arequipeño Lucas Poblete. Alargó el templo ocupando el lugar de la Iglesia de San Juan, destruida por un terremoto anterior. Así, la Catedral de Arequipa se extendió a lo largo de todo el lado norte de la plaza.

En mayo de mil ochocientos cuarenta y ocho, Poblete cerró las nuevas bóvedas. La decoración continuó durante muchos años más. Goyeneche encargó en Europa objetos litúrgicos para reemplazar los que se habían perdido; sus parientes pagaron más tarde el altar mayor de mármol y bronce. El propio obispo partió en mil ochocientos cincuenta y nueve para dirigir la Arquidiócesis de Lima, y los trabajos interiores de Arequipa se terminaron dos años después de su partida.

En el arco de la entrada principal se conserva la firma de Lucas Poblete. Detrás se encuentra el altar pagado por la familia Goyeneche, y en los espacios laterales permanecen partes de la Catedral de Arequipa del siglo diecisiete que el incendio y el desmontaje posterior no destruyeron.

Información práctica

Tiempo en la parada25 min
Siguiente puntoIglesia de la Compañía de Jesús
Entradaexterior; museo con entrada

Museo: lunes–sábado 10:00–16:15; domingo cerrado. El acceso al templo depende de los oficios religiosos.

Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

La historia principal se lee desde la plaza. El interior y el museo se visitan por separado; durante un oficio religioso no recorra el templo ni moleste a los fieles.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Baje por la plaza hacia el templo situado en su esquina sureste.

Parada 2 de 8Después: Iglesia de la Compañía de Jesús

Ruta terminada

Paseo completado

«Centro histórico de Arequipa: plaza, monasterio y San Lázaro» — 8 paradas, 1,8 km, 4 h 15 min.

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