Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Cuatro figuras de sirenas
- Columna central
- Tazones de piedra
La historia del lugar
En mil novecientos dos, el general Enrique Haeusler, jefe político del departamento de Sacatepéquez, decidió transformar la antigua Plaza Mayor —el actual Parque Central— en un lugar para paseos y conciertos. Para instalar un quiosco, ordenó desmontar la parte superior de la fuente del centro de la plaza. A las cuatro sirenas de piedra les derribaron las cabezas, retiraron los tazones y levantaron un pabellón de música sobre la base que sobrevivió. Los jueves y los domingos tocaba allí una banda militar.
Haeusler transformaba una estructura que los habitantes habían utilizado antes de un modo muy distinto. Tras la destrucción de la capital anterior por un alud de lodo en mil quinientos cuarenta y uno, trazaron la nueva cuadrícula urbana alrededor de este rectángulo. Entre semana se comerciaba aquí. A la plaza daban el ayuntamiento, la residencia del capitán general, la catedral y las galerías comerciales. En el centro hacía falta agua: los habitantes la recogían, con ella abrevaban caballos y animales de carga en los que los campesinos traían mercancías.
En mil setecientos treinta y ocho, el ayuntamiento consideró desgastada la antigua pila situada junto a la esquina suroccidental. Los concejales ordenaron trasladar el manantial exactamente al centro de la plaza y encargaron el trabajo a Diego de Porres, el principal arquitecto de la ciudad, que obtenía ingresos de los encargos municipales. Porres utilizó un grabado de la Fuente de Neptuno de Bolonia y colocó cuatro sirenas alrededor de la columna central. Con las manos sostenían sus pechos, de los que salía el agua. Así surgió el nombre de la fuente: las sirenas representaban aquí el agua y, al mismo tiempo, servían de desagües.
El diecinueve de diciembre de mil setecientos treinta y nueve, el ayuntamiento acordó pagar a Porres cien pesos por su «trabajo extraordinario» y le agradeció oficialmente la ejecución del encargo. Tras el traslado de la capital, los habitantes que permanecieron en Antigua siguieron organizando un mercado alrededor de la fuente. Más tarde aparecieron cerca casetas comerciales cubiertas. La plaza de mercado abierta pasó a llamarse Parque Central ya en el siglo veinte, cuando la plantaron de árboles y colocaron bancos.
El pabellón de Haeusler permaneció en pie unos tres decenios. En mil novecientos treinta y uno, historiadores de la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala propusieron devolver la fuente: los tazones retirados y las figuras dañadas aún se conservaban. El funcionario Carlos Cipriani ordenó llevar a cabo la restauración, y el escultor Óscar González Goyri volvió a realizar las sirenas en cemento trabajado. La fuente se inauguró en noviembre de mil novecientos treinta y seis; trece años después, Rodolfo Galeotti Torres restauró las figuras con el aspecto que tienen ahora.
Hoy se reúnen junto a la fuente habitantes y visitantes, y en la plaza trabajan limpiabotas y vendedores ambulantes. El agua sale de los pechos de cuatro sirenas de mediados del siglo veinte. Una de las figuras talladas para Diego de Porres ya no está aquí: fue trasladada al Museo de Santiago.
Información práctica
La plaza pública está accesible permanentemente; los eventos pueden ocupar temporalmente parte del espacio.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Rodee la fuente y vaya comprobando los lados de la plaza; los detalles se aprecian mejor desde el centro, sin detenerse en el paso.
