Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- El gran órgano
- Deambulatorio oriental del coro
- Lápida funeraria número 99
La historia del lugar
La iglesia actual se levanta donde antaño hubo una capilla y un cementerio, en terreno elevado junto a la desembocadura del Amstel. La consagraron a san Nicolás, protector celestial de los marineros, y el templo se convirtió en la parroquia de la ciudad vieja. Solo empezaron a llamarla Oude Kerk después de la consagración de la Iglesia Nueva junto a la plaza Dam. Bajo las bóvedas cuelga un enorme órgano, y la piedra con el número noventa y nueve, en el pasillo detrás del coro, recuerda que el suelo de la iglesia guarda tumbas.
En mil quinientos setenta y siete, Jan Pieterszoon Sweelinck, de dieciséis años, ocupó aquí el puesto de organista municipal: un músico al que el ayuntamiento pagaba por tocar los instrumentos de la iglesia. Su padre, el organista anterior, había muerto cuatro años antes y dejó a la familia en la pobreza. Jan siguió estudiando para obtener este puesto y mantener a sus seres queridos.
Llegó al principal templo parroquial de la vieja Ámsterdam. Los primeros habitantes levantaron una capilla en una orilla elevada, junto a la desembocadura del Amstel en el IJ; a su alrededor enterraban a los muertos. En mil trescientos seis, el obispo de Utrecht la consagró a san Nicolás, patrón de los marineros. Solo empezaron a llamarla Oude Kerk después de mil cuatrocientos nueve, cuando se consagró la Iglesia Nueva junto a la plaza Dam.
Sweelinck se preparaba para acompañar misas católicas, coros y servicios solemnes. Pero, un año después de su nombramiento, destituyeron al ayuntamiento católico. Los nuevos dirigentes de Ámsterdam entregaron el templo a la comunidad calvinista. Los calvinistas retiraron los altares, rompieron las estatuas, cubrieron las pinturas y prohibieron la música instrumental durante el culto: los feligreses debían cantar los salmos a una sola voz, sin órgano.
Para Sweelinck desapareció el propio trabajo para el que se había formado. Ni siquiera se sabe si adoptó la fe de la nueva comunidad. Sin embargo, los órganos pertenecían a la ciudad y el ayuntamiento mantuvo el salario del músico. Durante el servicio guardaba silencio, pero antes y después de él, y los días laborables, tocaba para los habitantes. Así, la prohibición religiosa separó la música de órgano del rito y la convirtió en una representación urbana abierta.
A Oude Kerk acudían comerciantes, visitantes extranjeros y alumnos. Sweelinck vivió en este lugar cuarenta y cuatro años. Tras casarse, su salario anual subió a trescientos florines y a su familia le concedieron una casa gratuita de tres plantas cerca de allí. Las lecciones aportaban ingresos adicionales: músicos de ciudades del norte de Alemania vivían con él dos o tres años, copiaban sus obras y se las llevaban a casa. Precisamente en las copias de estos alumnos se ha conservado una parte considerable de la música para teclado de Sweelinck; en los propios Países Bajos apenas han quedado manuscritos suyos.
En mil seiscientos veintiuno enterraron a Sweelinck donde había transcurrido toda su carrera. Su lápida, con el número noventa y nueve, se encuentra en el deambulatorio oriental del coro. El gran órgano que hoy está en la iglesia se construyó más de un siglo después de su muerte. Los domingos sigue celebrando el culto una comunidad protestante; los demás días se organizan exposiciones y conciertos. El instrumento de Sweelinck desapareció, pero el músico, al que una vez apartaron del culto y dejaron tocando para la ciudad, permanece bajo el suelo de esta sala de conciertos.
Información práctica
Oude Kerk abre Lun–Sáb 10:00–18:00, Dom 13:00–17:30; puede haber cierres para el montaje de exposiciones. En 2026, las visitas a Oudekerkstoren se realizan del 25 de abril al 31 de octubre, mié–dom, según horario; las entradas solo se venden junto con la entrada a la iglesia y el pago es sin efectivo.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Para las tumbas, el interior y los monumentos conmemorativos se necesita entrada. La visita a la torre se organiza por separado y no siempre está disponible; compruebe las condiciones con antelación.
