Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- El contorno redondeado de la torre en el pavimento
- El ancho puente de piedra
- Las cámaras abovedadas con rejas
La historia del lugar
El puente de piedra se construyó alrededor de una estructura que ya estaba en pie; bajo el pavimento sobrevivieron dos cámaras abovedadas con rejas. Singel seguía la frontera exterior de Ámsterdam y, al otro lado del agua, un maestro cordelero fabricaba aparejos para barcos y entraba en la ciudad por la puerta junto a la torre. Cuando la fortificación perdió su función militar, su base quedó revestida de piedra, se elevó una aguja y se instalaron un reloj y campanas. La prisión no se cerró, y el puente recibió una anchura inusual para que el edificio cupiera directamente en el paso.
En el pavimento empedrado de Torensluis está trazado un amplio contorno redondeado. Aquí se alzaba, hasta mil ochocientos veintinueve, una torre que ocupaba una parte considerable del actual puente.
A finales del siglo quince, Singel era la frontera de la ciudad: la palabra «singel» designaba el agua o el camino que discurría junto al borde exterior de la ciudad. Al otro lado del canal se encontraba el taller de cordelería de Jan Roode, un artesano que se ganaba la vida fabricando aparejos para barcos. El paso de la muralla urbana que utilizaba recibió el nombre de puerta de Jan Roode, y la torre junto a la puerta, el de Jan Roodenpoortstoren. Los guardias encerraban en su sótano a vagabundos e infractores incluso antes de que entraran en la ciudad.
Cuando Ámsterdam se extendió más allá de Singel, la torre dejó de cumplir una función defensiva. En mil seiscientos dieciséis, el burgomaestre Reinier Pauw, que vivía enfrente y buscaba un reloj público fiable para su barrio, insistió en que se remodelara. El arquitecto municipal Hendrick de Keyser rodeó la antigua base con un cuerpo de piedra e instaló una alta aguja, un reloj y campanas. La prisión se mantuvo.
En mil seiscientos cuarenta y ocho, los constructores levantaron alrededor de la torre un puente de piedra de cuarenta y dos metros de ancho. Por entonces, la palabra «sluis» también designaba un paso de piedra de este tipo; de ahí procede el nombre actual de Torensluis: el puente junto a la torre. Su inusual anchura se debió al edificio, que hubo que encajar en el pavimento del puente.
Para mil ochocientos trece, en la torre y en las dependencias adosadas a ella retenían a desertores y militares condenados. Los Países Bajos formaban entonces parte del imperio de Napoleón Bonaparte, el servicio militar obligatorio enviaba a los hombres locales a su ejército y a quienes abandonaban las filas les amenazaba un duro castigo. Los habitantes de la ciudad conocían las condiciones de la prisión: los reclusos permanecían hacinados y algunos apenas tenían ropa.
En la noche del catorce al quince de noviembre, la guarnición francesa abandonó Ámsterdam ante la aproximación de las tropas aliadas. Al día siguiente, los habitantes acudieron a la torre con una carraca con la que se convocaba a la gente. Expulsaron al carcelero, derribaron las puertas y liberaron a todos los prisioneros. Los muebles del vigilante, los libros de la prisión y los papeles fueron arrojados a la calle y quemados. Los militares liberados se marcharon, y los participantes en el asalto subieron y tocaron aquel mismo reloj que, dos siglos antes, el burgomaestre Pauw había procurado para el barrio.
La torre permaneció en pie todavía dieciséis años después. La ciudad se negó a pagar la reparación de la aguja dañada por la podredumbre y eliminó el obstáculo para el tránsito por el puente. Antes de la demolición, el arquitecto municipal Abraham van der Hart midió la construcción para una posible reconstrucción, pero sus planos nunca pasaron de ser planos.
Bajo Torensluis se conservan dos cámaras abovedadas con rejas, parte de la antigua prisión. Sobre ellas se extiende el ancho puente, y la línea del empedrado delimita el lugar de la torre de la que sacaron a los últimos prisioneros el dieciséis de noviembre de mil ochocientos trece.
Información práctica
El puente y el muelle son espacio público, accesibles las veinticuatro horas.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.En el ancho puente es fácil olvidarse de las bicicletas: escuche el relato fuera de la línea de circulación. Las rejas y la mampostería se buscan mejor cambiando de lado del canal.
