Parada 2 de 9

El complejo omeya y el depósito de agua

القصر الأموي

Aquí la política de una dinastía se unirá a la tarea cotidiana de abastecer de agua al asentamiento situado en la cima.

22 min
Entrada abovedada del palacio omeya en la Ciudadela de Amán.
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En qué fijarse

  • La sala de entrada abovedada
  • La cubeta circular del depósito
  • La escalera de piedra
  • La columna en el centro del depósito

La historia del lugar

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Detrás de la sala de entrada comenzaba el barrio palaciego, donde se celebraban recepciones; tras él se encontraban un patio, las casas de funcionarios y allegados, una mezquita, locales comerciales y un baño. La cúpula sobre la entrada apareció durante una restauración moderna. Más al este se encuentra la cubeta circular abierta del depósito, donde se recogía por canales, a través de un decantador, el agua de lluvia destinada al asentamiento situado en lo alto. En la cubeta vacía aún se ven el revestimiento impermeable, los escalones para limpiar el fondo y el viejo fuste de columna con el que se medía la reserva de agua.

En el año setecientos cuarenta y cuatro, Suleiman ibn Hisham escapó de la fortaleza situada en la cima de Amán: era un príncipe omeya y experimentado jefe militar, a quien el nuevo califa consideraba un rival peligroso. Suleiman no se fue con las manos vacías: una crónica medieval informa de que se llevó el dinero estatal guardado en Amán. Aquí se encontraban la residencia del gobernador de la provincia, el tesoro y una prisión para personas capaces de reunir su propio ejército.

El complejo se levantó hacia el año setecientos treinta, bajo el padre de Suleiman, el califa Hisham ibn Abd al-Malik. Hisham intentó apartar al heredero designado y entregar el trono a uno de sus hijos. Cuando en el año setecientos cuarenta y tres el antiguo heredero, al-Walid II, llegó finalmente a ser califa, quiso asegurar el trono para sus dos hijos menores de edad y comenzó a eliminar a los parientes que obstaculizaban ese plan.

Suleiman era especialmente incómodo. Mandaba expediciones y mantenía, con los ingresos de sus propiedades, una tropa personal de varios miles de guerreros, principalmente musulmanes no árabes. Al-Walid ordenó azotar a su primo y encerrarlo en Amán. El castigo del popular jefe militar sumó adversarios al califa. En la primavera del año setecientos cuarenta y cuatro, los conspiradores tomaron Damasco; al-Walid huyó, fue alcanzado y asesinado. Suleiman salió de su cautiverio, tomó el tesoro de Amán y poco después ya mandaba las tropas del nuevo califa: derrotó a los partidarios de al-Walid, que marchaban de Homs a Damasco.

Estos parientes pertenecían al linaje de los omeyas, de ahí el nombre actual del complejo. Sus califas gobernaban el Estado desde Damasco, y aquí el gobernador administraba la provincia alrededor de Amán. La sala abovedada servía de entrada ceremonial y lugar de recepciones. Detrás se encontraban un patio, las casas de funcionarios y allegados, una mezquita, locales comerciales y un baño.

Un asentamiento así, en la cima, necesitaba su propia reserva de agua. Al este del palacio, los constructores levantaron un depósito circular abierto, de unos seis metros de profundidad y más de diecisiete metros y medio de diámetro. Contenía aproximadamente mil trescientos metros cúbicos. El agua de lluvia llegaba hasta aquí por canales, a través de un decantador; las paredes y el fondo se recubrieron de yeso impermeable. En el centro colocaron un viejo fuste de columna de época antigua y vigilaban con él el nivel. La escalera de piedra estaba destinada a las personas que, antes de la temporada de lluvias, tenían que bajar al fondo y retirar el sedimento arrastrado por el agua.

El terremoto del año setecientos cuarenta y nueve derribó una parte considerable del palacio. Los gobernadores posteriores restauraron solo algunos edificios. Los arqueólogos no han determinado la habitación exacta donde retuvieron a Suleiman, y la cúpula sobre la sala de entrada apareció durante una restauración moderna. En el depósito vacío aún se ven el antiguo revestimiento impermeable, los escalones para los limpiadores y la columna con la que antaño medían la reserva de agua. Suleiman se llevó el tesoro de la fortaleza; el medidor de agua de piedra se quedó.

Información práctica

Tiempo en la parada22 min
Siguiente puntoEl Templo de Hércules y los dedos de piedra
Entradacon entrada

El horario oficial cambia según la temporada: normalmente desde las 8:00, en invierno hasta las 16:00, en la temporada cálida hasta las 17:30–18:30, en Ramadán 9:00–17:00; los viernes y festivos pueden tener un horario más corto.

Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Distinga la reconstrucción de madera de la fábrica antigua. Junto a la cisterna, mire dónde pisa y no cruce las barreras: su escala se aprecia bien desde arriba.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Regrese a la parte sur de la Ciudadela de Amán y diríjase hacia el par de columnas restauradas.

Parada 2 de 9Después: El Templo de Hércules y los dedos de piedra

Ruta terminada

Paseo completado

«Las capas de Amán: de la ciudadela a Rainbow Street» — 9 paradas, 4,2 km, 3,5–4,5 h.

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