Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Dos torres altas
- La fachada entre las casas vecinas
- La cátedra del obispo
La historia del lugar
Bajo las dos altas torres, visibles sobre los tejados de la Ciudad Vieja, se encuentran la cátedra del obispo de Zanzíbar y una parroquia católica activa. La catedral surgió de una misión junto a la cual aparecieron un hospital, una escuela y talleres: sacerdotes y monjas trataban a los enfermos, ayudaban a los pobres y enseñaban oficios. Fue dedicada a José, a quien los integrantes de la misión consideraban el protector de su empresa africana.
Esta catedral se levantó al segundo intento. En mil ochocientos sesenta y siete, misioneros católicos franceses empezaron a construir aquí una iglesia, pero descubrieron que habían elegido el terreno de un cementerio musulmán. Las obras se interrumpieron. Ni siquiera se conservó en los registros de la iglesia la fecha exacta en que se reanudó la construcción.
La razón de aquella cautela había surgido siete años antes. Armand-Joseph Fava, vicario del obispo de la isla francesa de Reunión, llegó a Zanzíbar para conseguir el derecho a una misión católica permanente. Dos de sus predecesores capuchinos habían sido expulsados, uno tras otro, después de conflictos con el sultán. Sin el consentimiento del gobernante, los misioneros podían perder tanto el local como la posibilidad de trabajar en la isla.
La administración colonial francesa de Reunión esperaba utilizar la misión para reclutar africanos. Fava se negó a reclutar para ella a esclavos liberados. Al sultán Majid le propuso otro programa: tratar a los enfermos, ayudar a los pobres, abrir escuelas y enseñar oficios. El sultán permitió que tres sacerdotes y seis monjas se establecieran en la ciudad. Pronto surgieron junto a la misión un hospital, una escuela y talleres.
Después, la asumieron los espiritanos, miembros de la Congregación del Espíritu Santo francesa. Compraban a personas esclavizadas, las liberaban y les daban educación. El sultán visitaba la misión, y su sucesor Barghash bin Said llegó incluso a visitar la casa principal de los espiritanos en París. Estas relaciones tuvieron un resultado práctico: en la década de mil ochocientos noventa, los misioneros recibieron un nuevo permiso, regresaron a la obra interrumpida y, a finales de la década, empezaron a celebrar misas en la catedral terminada. Las dos torres sobre los tejados de la Ciudad Vieja son el resultado de aquel segundo intento.
La catedral fue dedicada a san José, esposo de María, carpintero y protector terrenal de Jesús. Según el Evangelio, José salvó al niño y a su madre al llevarlos de la persecución del rey Herodes a Egipto. El nombre de José entró en la historia de la misión antes de que existiera el edificio de aquí. Fava lo llamaba el primer apóstol de África precisamente por la huida a Egipto y puso bajo su protección la primera estación misionera del continente. Los registros no indican quién eligió la dedicación de la catedral de Zanzíbar, pero para estos misioneros José ya era el protector de su empresa africana.
Ahora aquí se encuentra la cátedra del obispo de Zanzíbar y se reúne una parroquia católica activa. Del cementerio musulmán que interrumpió la primera construcción no quedan señales en la superficie. Su antiguo emplazamiento lo ocupa la catedral, construida por personas que esperaron tres décadas la oportunidad de regresar a este terreno.
Información práctica
Misas: lun–sáb 06:00 y 06:30; dom 07:00 (inglés), 09:00 (suajili) y 11:00 (infantil). Abierto a turistas lun–sáb 10:00–18:00. Entrada, unos 5 USD; gratuita para los fieles durante el servicio religioso.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Respete la vida religiosa actual y no visite el templo durante el servicio religioso. Si la entrada está cerrada, es mejor alejarse: las agujas se distinguen bien desde lejos.
