Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Franja de bronce en el pavimento
- Estela conmemorativa
- Borde del Jardín Krasiński
La historia del lugar
En otoño de mil novecientos cuarenta, el ingeniero Adam Czerniaków, a quien la administración alemana de ocupación había puesto al frente del Consejo Judío de Varsovia, intentó conseguir que el Jardín Krasiński se incluyera en el gueto que se estaba creando. El jardín llevaba el apellido de la familia para la que en otro tiempo se construyeron el palacio y el parque vecinos, pero para entonces ya era un lugar público. Czerniaków representaba a cientos de miles de personas a las que estaban hacinando en barrios abarrotados, y pidió que les dejaran al menos una gran zona verde.
Se lo negaron. El dieciséis de noviembre de mil novecientos cuarenta cerraron el gueto; el jardín quedó fuera, y dentro casi no había zonas verdes. A lo largo de su borde trazaron el límite. En la antigua calle Nalewki —la principal calle comercial de la Varsovia judía del norte, destruida durante la guerra— instalaron unas puertas vigiladas. Tras ellas colgaba un cartel alemán que hablaba de una «zona contaminada de tifus»: los ocupantes justificaban el aislamiento de las personas con la amenaza de la enfermedad.
A través de estas puertas, al amanecer del diecinueve de abril de mil novecientos cuarenta y tres, una columna alemana entró en el gueto. La mandaba el jefe de policía y de las SS del distrito de Varsovia, Ferdinand von Sammern-Frankenegg. Debía capturar en tres días a los habitantes que quedaban y concluir la liquidación del barrio.
Las personas que estaban dentro ya sabían lo que significaba una operación así. El verano anterior, los alemanes habían deportado del gueto a casi trescientas mil personas y las habían matado en Treblinka. Mordechai Anielewicz, de veintitrés años y comandante de la Organización Judía de Combate, preparaba la resistencia a la siguiente deportación. Varios cientos de combatientes disponían sobre todo de pistolas, granadas caseras y botellas incendiarias; había pocas metralletas y fusiles. Las unidades alemanas entraron con ametralladoras, lanzallamas, vehículos blindados y un tanque.
La columna avanzó desde las puertas por Nalewki hacia el interior del gueto. Las calles estaban vacías: los habitantes se habían escondido en refugios preparados de antemano. Tras varias manzanas, los combatientes de Anielewicz atacaron a los soldados desde los pisos superiores. Lanzaban granadas y botellas, y disparaban desde las ventanas. Las unidades alemanas se retiraron tras el límite del gueto. Ese mismo día, Sammern-Frankenegg fue destituido y la operación se encomendó a Jürgen Stroop.
Stroop ordenó incendiar las casas una tras otra para obligar a la gente a salir de los refugios. La resistencia continuó casi un mes. El ocho de mayo, Anielewicz y muchos de sus compañeros murieron en un búnker rodeado de la calle Miła. El dieciséis de mayo, Stroop declaró concluida la operación; los alemanes enviaron a los habitantes capturados a campos y al centro de exterminio de Treblinka, y destruyeron la edificación del gueto.
Aquí ya no están las antiguas puertas, la muralla ni el antiguo tramo de Nalewki. Después de la guerra, ampliaron el jardín sobre el territorio de los barrios destruidos. En dos mil ocho, la historiadora de la arquitectura Eleonora Bergman y el arquitecto Tomasz Lec señalaron el límite desaparecido con una franja de bronce en el pavimento y una estela conmemorativa. La franja discurre por el lugar donde, junto al jardín, comenzaba la calle por la que la mañana del diecinueve de abril la columna entró en el gueto.
Información práctica
El jardín está abierto de abril a octubre de 5:00–24:00, y de noviembre a marzo de 6:00–22:00; el marcador junto a la acera puede verse sin entrar en el parque.
Comprobado: 30 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No permanezcas sobre la línea durante todo el relato: deja pasar a los peatones y mírala varias veces desde ambos lados.
