Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada principal de la Basílica de San Marcos
- Torre del Reloj de San Marcos
- Campanario de San Marcos
- Arcadas de las Procuradurías de San Marcos
La historia del lugar
El veinticuatro de julio de mil ciento setenta y siete levantaron, ante la entrada principal de la Basílica de San Marcos, un estrado con un trono papal. En él estaba sentado Alejandro III, el papa que buscaba ser reconocido como el único jefe legítimo de la Iglesia occidental. Esperaba a Federico I Barbarroja, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, que durante muchos años había apoyado a otro papa y trataba de mantener sus posiciones en Italia.
El San Marcos del nombre de la plaza es San Marcos Evangelista, patrón de Venecia. Su basílica cierra el lado oriental. Ante ella, la República de Venecia celebraba ceremonias que debían ver los ciudadanos y los embajadores extranjeros. El emperador podía llegar por agua al Muelle de San Marcos, atravesar la Piazzetta de San Marcos y encontrarse entre la residencia del dux y la Basílica de San Marcos. No había en la ciudad un lugar mejor para una reconciliación pública.
El conflicto había comenzado dieciocho años antes. Tras la muerte del papa anterior, la mayoría de los cardenales eligió a Alejandro; la minoría, a otro candidato, al que reconoció Federico. Alejandro excomulgó al emperador, y las ciudades del norte de Italia, unidas en la Liga Lombarda, se opusieron a las pretensiones imperiales. Tras la derrota de Legnano, Federico necesitaba un acuerdo. Alejandro necesitaba poner fin al cisma y recuperar un reconocimiento indiscutido.
El mediador fue Sebastiano Ziani, dux, el jefe elegido de la República de Venecia. Antes de ser elegido, había financiado empresas comerciales en el Levante, había viajado personalmente a Constantinopla y comerciado con artículos caros en Rialto. Las inversiones acertadas le dieron fama de ser el hombre más rico de Venecia. El dux anterior había intentado resolver los conflictos exteriores mediante una expedición militar; la campaña acabó con pérdidas, la ruina de los comerciantes y el asesinato del propio dux. Ziani apostó por los acuerdos.
Eligieron Venecia como lugar de las negociaciones porque ambas partes podían llegar allí sin una amenaza inmediata de ataque. Ziani respondía personalmente de esa seguridad. Juró no dejar entrar a Federico en la ciudad sin el consentimiento del papa. El emperador debía esperar en Chioggia mientras los embajadores acordaban las condiciones.
Pocos días antes de la reconciliación, todo estuvo a punto de venirse abajo. Los partidarios de Federico decidieron introducirlo en Venecia sin permiso. El veinte de julio reunieron una asamblea junto a la Basílica de San Marcos y exigieron que se dejara entrar al emperador de inmediato. Ziani recordó su juramento, pero los reunidos no lo apoyaron. Los representantes de la Liga Lombarda huyeron a Treviso. Los embajadores sicilianos se prepararon para llevarse al papa en sus barcos. El propio Alejandro temía quedar en la ciudad junto a su adversario y sin aliados.
Al día siguiente, Ziani prohibió debatir públicamente la llegada del emperador sin el consentimiento del papa. Federico también comprendió que una entrada por iniciativa propia convertiría las negociaciones en una peligrosa aventura. Renunció al plan y envió a dos de sus allegados a jurar sobre el texto del acuerdo ya preparado.
Solo después de eso permitieron al emperador entrar en Venecia. Los cardenales levantaron su excomunión, Ziani lo hizo subir a su galera ceremonial y lo llevó hasta la Basílica de San Marcos. Desde la orilla, la procesión atravesó la plaza. Ante Alejandro, Federico se quitó el manto, se tendió en el suelo y besó los pies del papa. Alejandro lo levantó, le dio el beso de paz y lo bendijo. Después entraron juntos en la basílica.
El primero de agosto las partes pronunciaron los juramentos definitivos. Federico reconoció a Alejandro como papa legítimo; Alejandro reconoció a Federico como emperador. Con la Liga Lombarda concluyeron una tregua de seis años y, con el Reino de Sicilia, una paz de quince años. El emperador prometió a los comerciantes venecianos la exención total de impuestos dentro del imperio. Algunas ciudades italianas siguieron cobrando sus propios tributos, pero Ziani obtuvo un documento oficial que ampliaba los privilegios comerciales de la República de Venecia.
El mismo Ziani dio a la plaza una longitud casi igual a la actual. Por orden suya, rellenaron el canal del Río Batario, que atravesaba este lugar, incorporaron a la plaza el jardín del monasterio y trasladaron la Iglesia de San Geminiano al nuevo extremo occidental. La plaza pasó a tener más del doble de tamaño. La Iglesia de San Geminiano ya no está aquí, y los arqueólogos encontraron en mil novecientos once, bajo tres capas de pavimento, la orilla del canal rellenado. En Venecia, los demás espacios abiertos se llaman campi; la palabra «piazza», sin más precisiones, se refiere precisamente a esta plaza.
Información práctica
Espacio urbano abierto; elige un punto de observación sin obstaculizar el tránsito peatonal.
Comprobado: 27 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Elige un lugar en el borde de la plaza o bajo las arcadas, para no obstaculizar el paso y ver el espacio en su conjunto.
