Parada 1 de 8

Puente de la Academia

Ponte dell’Accademia

La historia del paso marcará para la ruta el tema de las soluciones temporales que sobreviven a los proyectos aprobados.

10–15 min
El Puente de la Academia en Venecia sobre el Gran Canal.
Julian Herzog · CC BY 4.0; cropped/resized for app
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Audioguía · voz grabadaEscuchar la historia del lugar

Mira primero a tu alrededor

En qué fijarse

  • El revestimiento de madera del arco
  • Los escalones y las barandillas
  • La fachada de las Galerías de la Academia

La historia del lugar

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En mil novecientos treinta y dos, Eugenio Miozzi, ingeniero jefe de las obras públicas municipales de Venecia, inspeccionó el puente de hierro junto a la Academia. En su informe escribió que bastaría un golpe de maza sobre una barra de hierro fundido para que toda la estructura se plegara como un castillo de naipes. Nadie comprobó el cálculo con un golpe, pero era peligroso mantener abierto el puente.

Tampoco podían cerrar el paso durante mucho tiempo. Hasta mediados del siglo diecinueve, solo el Puente de Rialto cruzaba el Gran Canal. Los propietarios de las casas junto a San Vidal y en la orilla opuesta reclamaban un segundo paso: el nuevo flujo de peatones aumentaba la rentabilidad de sus inmuebles. Se les oponían los dueños de las tiendas ribereñas, que temían que el puente dificultara el paso de los grandes barcos. Tras años de disputa, los partidarios del paso se salieron con la suya. El ingeniero inglés Alfred Henry Neville construyó aquí una estructura recta de hierro de un solo tramo, y en mil ochocientos cincuenta y cuatro comenzaron a cruzarla los peatones. Al principio se cobraba por pasar.

En casi ochenta años, este camino entre San Marco y Dorsoduro se volvió habitual. Mientras tanto, el hierro se oxidó y el puente obstaculizaba el paso de los vaporettos cuando había marea alta. La ciudad convocó un concurso para un paso permanente de piedra. Mientras los arquitectos preparaban sus proyectos, encargaron a Miozzi que asegurara una travesía temporal.

Trabajaba en el ayuntamiento y se ocupaba precisamente de las obras urbanas: un paso seguro era parte directa de su trabajo, no un encargo para hacerse un nombre. Miozzi diseñó un arco de alerce que cubría casi todo el ancho del canal. Dos bóvedas de madera se apoyaban en estribos de hormigón; entre ellas suspendieron las escaleras y el pavimento. Los obreros montaron el puente en treinta y siete días. Después, la apertura se aplazó otro mes para instalar tuberías de gas a lo largo del arco. El diecinueve de febrero de mil novecientos treinta y tres permitieron a los peatones cruzar el puente temporal.

Dos semanas después, el jurado del concurso nombró ganadores al arquitecto Duilio Torres y al ingeniero Ottorino Bisazza. Propusieron precisamente el puente permanente de piedra para el que Miozzi había construido el reemplazo de madera. Pero el coste del proyecto y, después, la guerra lo dejaron sobre el papel. Los ganadores no obtuvieron la obra; el arco temporal de Miozzi siguió siendo un paso urbano.

La madera exigió el precio de aquel ahorro. Ya en mil novecientos cuarenta y ocho, las partes podridas de los arcos portantes fueron sustituidas por acero. En mil novecientos ochenta y cuatro, el puente fue declarado peligroso y se cerró incluso para los vaporettos que pasaban por debajo. Durante la reconstrucción, los ingenieros instalaron una estructura portante enteramente de acero, pero repitieron el perfil del arco de Miozzi y recubrieron el metal con madera.

El nombre llegó desde la orilla de Dorsoduro. El primer paso de hierro se llamaba Puente de la Caridad, por el antiguo conjunto monástico de Santa Maria della Carità. Ya en mil ochocientos siete trasladaron allí la Real Academia de Bellas Artes de Venecia. Los profesores reunieron pinturas de maestros antiguos para los alumnos y, en mil ochocientos diecisiete, abrieron la colección a los visitantes. De ella surgieron las Galerías de la Academia, y durante el siglo diecinueve su nombre pasó al puente.

El puente de piedra de Torres y Bisazza no está aquí. Bajo los escalones, las barandillas y el revestimiento de madera, la carga la soporta una estructura de acero que reproduce el arco temporal que Miozzi montó en treinta y siete días.

Información práctica

Tiempo en la parada10–15 min
Siguiente puntoCampo Santa Margherita
Entradadesde fuera

Puente urbano abierto; después de la lluvia, el pavimento y los escalones de madera requieren atención.

Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Todo el relato se escucha desde el exterior. En los escalones puede haber aglomeración y estar resbaladizo; no se detenga en medio del paso ni coloque candados en las barandillas.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Aléjese del Gran Canal hacia el interior de Dorsoduro y mantenga la dirección hacia Campo Santa Margherita.

Parada 1 de 8Después: Campo Santa Margherita

Ruta terminada

Paseo completado

«Dorsoduro: laguna, talleres y arte» — 8 paradas, unos 3,8 km, 3–4 horas.

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