Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- La copa de ágata tras el cristal
- Las asas de oro de la copa
- La torre octogonal del Miguelete
- La escalera de caracol de piedra
La historia del lugar
La Catedral de Valencia se formó a partir de varias construcciones que al principio estaban separadas: la antigua sala del Cabildo Catedralicio de Valencia, que gestionaba los asuntos del templo principal de la diócesis, y el alto campanario octogonal. Más tarde, una nave prolongada las unió a la iglesia. El Miguelete de piedra servía a la vez al clero y a la ciudad: los canónigos disponían del toque de las campanas de la iglesia, y la ciudad mantenía el reloj y contrataba al relojero. Sus toques llamaban a la oración, pero también anunciaban la apertura de las puertas, un incendio o una reunión general de los vecinos.
El dieciocho de marzo de mil cuatrocientos treinta y siete, Juan de Aragón entregó las reliquias reales a los canónigos de esta Catedral de Valencia. Juan de Aragón era hermano de Alfonso V de Aragón, rey de Aragón y de Valencia, y gobernaba las posesiones españolas de Alfonso V de Aragón mientras el rey luchaba en Italia. La entrega fue una prenda: Alfonso V de Aragón no devolvió la deuda.
El rey aspiraba a la corona de Nápoles. Las naves, los mercenarios y los asedios requerían dinero, y en mil cuatrocientos treinta y dos el Cabildo Catedralicio de Valencia le prestó ciento diez mil sueldos. El Cabildo Catedralicio de Valencia era el colegio de canónigos que gestionaba el templo principal de la diócesis, sus tierras, bienes y tesorería. Al nuevo préstamo se sumaba una deuda anterior. Alfonso V de Aragón prometió saldar la deuda en cinco años y la garantizó con su relicario, una colección de objetos sagrados que acompañaba a la corte real.
Lo que estaba en juego crecía al tiempo que los gastos. En mil cuatrocientos treinta y cinco, la flota de Alfonso V de Aragón fue derrotada junto a la isla de Ponza, y el propio rey fue hecho prisionero. Lo liberaron y continuó la guerra. Al llegar el plazo de pago, la Corona no tenía dinero. Entonces Juan de Aragón dejó aquí las reliquias, en manos de los acreedores de su hermano. Entre ellas había una copa que la tradición cristiana aragonesa y valenciana vincula con la Última Cena.
Alfonso V de Aragón conquistó finalmente Nápoles en mil cuatrocientos cuarenta y dos y gobernó desde allí hasta su muerte. Los canónigos no recibieron el dinero. Los herederos tampoco saldaron la deuda real; las reliquias volvieron a servir como garantía de nuevos préstamos y después permanecieron en la Catedral de Valencia. Así llegó a Valencia un objeto al que hoy llaman Santo Cáliz.
Su parte más antigua es una pequeña copa pulida de ágata oscura. Las asas de oro, el pie, las piedras preciosas y la copa inferior se añadieron en la Edad Media. La antigüedad del recipiente de ágata hace posible que existiera en época evangélica; sin embargo, es imposible demostrar que fuera precisamente el que usó Jesús. La historia escrita fiable de la reliquia comienza solo a finales del siglo catorce. Tras el cristal se encuentra una copa histórica con una genealogía real documentada y, al mismo tiempo, una reliquia cuya autenticidad sigue siendo cuestión de fe.
Desde mil novecientos dieciséis se conserva en la antigua sala del Cabildo Catedralicio de Valencia, donde los canónigos se reunían para gestionar la Catedral de Valencia. Esta sala y la torre octogonal del Miguelete estaban originalmente separadas del edificio de la iglesia. A finales del siglo quince, los constructores prolongaron la nave e integraron ambas construcciones en una sola Catedral de Valencia.
La torre también la usaban conjuntamente los canónigos y el Ayuntamiento de Valencia. Se alzaba en terreno municipal; la ciudad mantenía el reloj y pagaba al relojero, mientras que el clero disponía de las campanas de los oficios religiosos. Unos toques señalaban la hora de la oración; otros anunciaban la apertura de las puertas, un incendio o la necesidad de reunir a los vecinos.
La campana horaria más grande fue dedicada al arcángel Miguel, a quien se pedía que protegiera Valencia de las tormentas y las calamidades. En valenciano, su nombre sonaba como Miquel, y la forma diminutiva era Micalet. Poco a poco, el nombre de la campana pasó a toda la torre y en castellano se convirtió en Miguelete. Hoy toda la torre lleva el nombre de la campana horaria, y la prenda de Alfonso V de Aragón se conserva tras el cristal en la antigua sala de aquellos canónigos a quienes el rey nunca devolvió el dinero.
Información práctica
El conjunto catedralicio exterior está abierto como espacio urbano; la visita turística a la Catedral de Valencia y la subida al Miguelete funcionan conforme al horario oficial, con entradas separadas y última admisión antes del cierre.
Comprobado: 27 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La visita al Santo Cáliz y la subida a la torre requieren acceso al interior; compruébelos por separado y tenga en cuenta los oficios religiosos. Desde fuera se pueden contemplar con calma la torre y las capas arquitectónicas de la Catedral de Valencia.
