Parada 1 de 7

Torres de Serranos

Torres de Serranos

Aquí comenzará el tema de la defensa urbana: unas puertas medievales se convertirán en un almacén concebido ya para la guerra aérea.

15 min
Torres de Serranos en Valencia
Manuel Hdez Lafuente · CC BY-SA 3.0; cropped/resized for app; ShareAlike applies
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En qué fijarse

  • Dos torres pentagonales
  • Paso arqueado
  • Niveles interiores abiertos
  • Parapetos almenados

La historia del lugar

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Cuando Valencia estaba rodeada por una muralla urbana, los visitantes que llegaban del norte accedían a la ciudad por este paso arqueado, y los reyes de la Corona de Aragón entraban durante las visitas oficiales. A finales del siglo catorce levantaron aquí dos torres pentagonales de gruesa fábrica, con niveles interiores abiertos y parapetos almenados en lo alto. El nombre conservó la dirección de la antigua carretera que partía de aquí hacia la región montañosa de Los Serranos.

En diciembre de mil novecientos treinta y seis, José Lino Vaamonde comenzó a construir un revestimiento de hormigón armado dentro de estas torres góticas. Vaamonde trabajaba como arquitecto conservador del Museo del Prado y era responsable de las pinturas evacuadas de Madrid. Los antiguos muros podían resistir mucho, pero, ante un impacto directo, los pisos superiores se habrían derrumbado sobre las cajas con lienzos. La nueva estructura debía absorber ese golpe.

Las torres se construyeron a finales del siglo catorce como la principal puerta septentrional de la muralla urbana. Por ellas entraban los viajeros y llegaban en visita oficial los reyes de la Corona de Aragón. El nombre suele explicarse por la dirección de la carretera: más allá de la puerta, se dirigía hacia la región montañosa de Los Serranos. La gruesa fábrica de las dos torres pentagonales convirtió la antigua entrada en el almacén más protegido que se pudo encontrar en Valencia.

El cinco de noviembre de mil novecientos treinta y seis, el ministerio ordenó trasladar aquí las principales obras del Museo del Prado. El Gobierno de la República ya se había trasladado desde Madrid, sitiada, a Valencia. La noche siguiente, nueve bombas incendiarias cayeron sobre los tejados del museo. A las pinturas les aguardaba un viaje nocturno en camiones escoltados y después su almacenamiento en una ciudad que también empezaron a bombardear.

Vaamonde partía de las posibilidades de las nuevas armas aéreas, no de las máquinas de asedio medievales. Sobre la estancia inferior destinada a las pinturas, los obreros vertieron una bóveda de hormigón armado de noventa centímetros de grosor. Encima echaron un metro de cáscara de arroz, que debía amortiguar el golpe de la mampostería al caer, y después un metro de tierra apisonada. Cubrieron la terraza con sacos de arena y reforzaron los vanos con placas de hormigón. Los aparatos eléctricos vigilaban la humedad y la temperatura: un lienzo salvado de los fragmentos podía echarse a perder por la humedad ordinaria.

En estas estancias se encontraban El dos de mayo de 1808 en Madrid, de Francisco de Goya; Cristo crucificado, de Diego Velázquez; pinturas de Tiziano, tapices y libros. En el verano de mil novecientos treinta y siete, especialistas internacionales inspeccionaron el almacén y consideraron que las obras se conservaban bien.

En marzo de mil novecientos treinta y ocho, el frente se acercó a las carreteras entre Valencia y Cataluña. Los conservadores volvieron a embalar la colección y la enviaron al norte, y después, a través de Francia, a Ginebra. El nueve de septiembre de mil novecientos treinta y nueve, las obras regresaron a Madrid casi sin pérdidas.

Después de la guerra desmontaron el revestimiento de hormigón de Vaamonde. En los niveles abiertos de las torres ya no quedan ni la bóveda protectora, ni la cáscara de arroz, ni las cajas del Museo del Prado. Quedan los planos del refuerzo interior y una fotografía de un camión siendo descargado junto a aquellas mismas puertas septentrionales.

Información práctica

Tiempo en la parada15 min
Siguiente puntoPlaza de la Virgen
Entradadesde fuera

La visita exterior está abierta como espacio urbano; el ascenso/el acceso interior a las Torres de Serranos funciona según el horario oficial vigente, con horario diurno y última entrada temprana.

Comprobado: 27 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

La historia se aprecia bien desde el exterior, a ambos lados de la puerta. Planifique la subida al interior como una visita aparte y compruebe el acceso con antelación.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Pase bajo el arco y siga por la Calle de Serranos hasta la plaza de la catedral.

Parada 1 de 7Después: Plaza de la Virgen

Ruta terminada

Paseo completado

«La vieja Valencia: seda, mercados y poder municipal» — 7 paradas, unos 1,4 km, 2–3 horas.

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